Llegaron los contagios y La Favorita ingresa en una nueva etapa frente a la pandemia

Llegaron los contagios y La Favorita ingresa en una nueva etapa frente a la pandemia

Ayer se detectaron ocho nuevos casos en ese populoso barrio al oeste de la ciudad. Desde hace meses se hacían preparativos anticipando el momento. Ahora, con la posibilidad de circulación comunitaria, médicos y vecinos admiten que el panorama es complicado. La lucha por salud en un barrio obrero.

Facundo García

Facundo García

La Favorita es uno de los barrios populares más emblemáticos de la Ciudad de Mendoza. Quien encara desde Plaza Independencia rumbo al piedemonte se lo encuentra. Luego de seis kilómetros en esa dirección, se ve a vecinos que no responden a los estereotipos del centro, con sus propias prioridades. Pero con una preocupación compartida: el aumento, en los últimos días, de casos de Covid-19.

"No salgo de mi casa", confiesa Mirta (58), una residente de toda la vida que padece hipertensión y es paciente oncológica. Desde que empezó la pandemia, les pide a su hija y a su nuera que le hagan las compras. "Mientras, me he puesto a tejer y tejer. Ya hice como cinco mantas para mis nietos", relata.

Cual Penélope suburbana, Mirta espera el regreso de la Salud a esas esquinas que espía desde el borde de la cortina. Se indigna porque los muchachos se juntan a tomar porrones en el cordón de la vereda. "Ya no sabemos cómo decirles. Yo apenas me asomo, pero mi nuera y mi hija circulan, y acá somos varios en un mismo espacio. Si alguno se infecta me va a contagiar a mí también", reflexiona.

A media cuadra -afirma la mujer- vive una de las familias que registró un caso positivo. A lo mejor por eso últimamente más gente va y le compra a Mirta los artículos de limpieza que vende a través de las rejas de una ventana. "Se está llevando mucho el amonio. Mata todo durante horas", agrega. "Para decirte la verdad, yo siento que la Municipalidad debería venir a desinfectar más nuestra calle".

Los vecinos piden más desinfecciones. 

Esto también pasará

Alejandra Weintraub, psicóloga y directora de Salud y Educación Ciudadana de la Ciudad, sabe que le tocaron tiempos difíciles para cumplir su rol. La situación previa de algunas zonas de Mendoza ya era delicada, y la pandemia sumó otra lista de desafíos. En ese mapa, La Favo es uno de los ovillos a desenredar.

"De los cinco centros de salud municipales que hay en la Ciudad, dos están en La Favorita", ilustra la especialista en charla con MDZ . Se refiere al Andino y el Arturo Oñativia, que son la primera línea sanitaria para una población que puede alcanzar las 50.000 personas. De acuerdo a los ingresos registrados por el municipio y la provincia, esta semana hubo ocho infectados. Podría haber más.

"El sistema no está saturado"

Las tareas de esas salas barriales se articulan con el gobierno provincial, pero en el terreno siempre surgen cuestiones específicas. "Al inicio de la pandemia -recuerda la funcionaria- hicimos una fuerte campaña de prevención, difundiendo las normas de higiene más importantes".

Hubo desinfecciones, folletos. Y en un intento por que la gente mayor no saliera de su casa, se implementaron vacunaciones contra la gripe a domicilio. "También les pedimos a las mamás que lleven a vacunar a sus chicos, porque como no hubo actividad en las aulas hay niños que no recibieron las vacunas que antes sí se daban en la escuela".

Los aislados

El tiempo ganado con la cuarentena permitió que se reorganizaran las instalaciones. Así, en los centros de salud se sigue atendiendo a pacientes respiratorios y no respiratorios, pero ingresan y se los aborda en áreas cuidadosamente separadas. "Vale tener en cuenta que el Oñativia, por ejemplo, está abierto las 24 horas, todos los días del año", apunta Weintraub.

"Las familias afectadas reciben alimentos, para que no tengan que salir a comprar"

¿Y qué hace el sistema de Salud local ante el avance de los contagios? "Garantizamos la atención y hay que recalcar que el sistema no está saturado. Dicho esto, se prioriza a las embarazadas, los niños, los enfermos crónicos y los adultos mayores, además de las personas con síntomas respiratorios", detalla la entrevistada.

Cuando se da un caso positivo en una familia, se la aísla. Según los informes oficiales, se lleva a ese hogar alimentos y hasta agua potable de ser necesaria, para que nadie tenga que salir a comprar. Por otro lado, se están realizando hisopados en distintos puntos de La Favorita "y donde haga falta".

En cuanto a la posible "relajación" de las normas, la directora de salud propone apostar al diálogo. "No podemos exigir a los vecinos que dejen de ser quienes son. Pero sí está la posibilidad de transmitirles las razones por las que deberían incorporar hábitos. Porque aunque algún día esta pandemia va a pasar, hay costumbres que no se van a ir".

El centro de salud Oñativia atiende los 365 días del año.

Límites reales e imaginarios

Alfredo (38) es empleado de seguridad y gasta suelas en La Favo desde hace tres décadas. "Tenés que saber que de los Portones del Parque para acá, no sé por qué, cambian algunas lógicas -distingue él con aire docente-. Yo mismo veo que en el centro se usa tapabocas y en cambio acá siempre engancho a alguno que anda sin nada".

"No existe la 'compra del mes'. Los vecinos van al almacén una o más veces por día"

Escribir sobre barrios intentando ser fiel a la palabra de sus habitantes implica afrontar algunos riesgos. El riesgo de afirmar, sin ir más lejos, que muchos de los vecinos consultados admiten que -por más que hubo cuidados- en las últimas semanas cobró forma cierta indolencia que podría explicar la escalada de contagios.

En el laberinto cotidiano, cada vecindad elabora referencias

Los gestos, las palabras, el modo de acomodar el cuerpo y los horarios. En el laberinto de lo cotidiano, cada vecindad va elaborando referencias. Hasta la dinámica del consumo alimentario en La Favorita es diferente respecto a la realidad que puede tener la clase media.

Para estos mendocinos, no existe la "compra del mes". Al vivir con lo que se gana jornada tras jornada, el eje son los negocios del barrio, adonde van diariamente para ver qué meter en la olla, y donde -si la cosa se complicó- pueden volver en la noche, negociar un fiado y cenar igual. El tránsito humano, por ende, es intenso.

Alfredo analiza: "algunos tenemos trabajo fijo y muchos subsisten con empleos informales. Entonces cuando al tipo que labura pegando ladrillos lo invitan a quedarse en su casa, ese hombre -que a lo mejor tiene cinco pibes- no sabe bien si le están hablando a él".

  • Para aportes y comentarios puede escribir a fgarcia@mdzol.com
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