La triste realidad de los comedores comunitarios

La triste realidad de los comedores comunitarios

Por la crisis deben asistir a más personas. Desde Alimendar, organización que trabaja en recuperar alimentos para donar a estos lugares, explican cuál es la realidad que atraviesan hoy y cómo se puede colaborar.

Felicitas Oyhenart

Felicitas Oyhenart

Según la  la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas (DEIE)  en Mendoza el 42,1% de las personas están en condición de pobreza y el 6,4% son pobres indigentes. Esta cifra fue publicada en el mes de abril de este año y  corresponde al mes de octubre de 2019, 5 meses antes de la cuarentena y del cese casi absoluto de todas las actividades. 

La cuarentena que afectó la economía de miles de hogares, en los cuales sólo se conoce el trabajo informal,  el “vivir el día a día” y que en estos meses no pudieron hacer sus “changas”. Por tal motivo el índice de pobreza del segundo trimestre del año seguro mostrará una cifra alarmante.

Como consecuencia el país se sumerge en una gran crisis alimentaria. En los últimos meses ha aumentado el número de personas que se acercan a los comedores y merenderos en busca de un plato de comida.

“¿Qué pasa si nuestros hijos nos dicen que tienen hambre antes de irse a dormir?" invita a reflexionar Verónica Barrera, coordinadora de Alimendar en Mendoza, y agrega “esa realidad la viven cientos de mendocinos todos los días”.

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Alimendar es una red de colaboradores que trabajan para evitar que se tiren alimentos en buen estado y los donan a comedores o merenderos. Actualmente ayudan con 82 comedores, “no podemos asistir de manera crónica o permanente a todos, tratamos de llegar a los que más necesitan con ayuda de todos nuestros voluntarios” aclara Verónica. Sin embargo, pese a grandes esfuerzos cuentan que no dan a basto.

“Los números han cambiado drásticamente en los últimos meses, antes por ejemplo se daba de comer a 150 niños aproximadamente en un comedor. Ahora se asiste a toda la familia de ese niño”, afirma la coordinadora de Alimendar.

Es necesario que existan empresas responsables que donen sus alimentos antes de vencerse y no los destruyan, esos alimentos en buen estado que se tiran a la basura sirven para abastecer a las personas que más lo necesitan.

Se puede colaborar a través del rescate de alimentos y de donaciones. Alimendar sumo como eslabón a esta cadena solidaria a Agrojusto, un mercado virtual agrícola que conecta a los pequeños productores rurales con los compradores. Desde este proyecto se busca empoderar a los productores y lograr una economía más justa en el sector. Cuando se ingresa a la tienda online “se puede comprar el cajón para la familia o local gastronómico y además comprar uno más para donar a Alimendar”, explica Matias Lammens.

Los productos que se colocan en los cajones que se donan tienen una característica que los hace especiales, su verdura “es del día, es fresca. Yo corto la verdura y la pongo en el bolsón”, explica Cristina Vega quien es la presidente de la Cooperativa Colonia Bombal.

comedores
Alimendar recupera alimentos que son donados antes de que sean desechados.

El objetivo de este proyecto logra concretarse gracias al trabajo ejemplar de aquellas de personas que llevan adelante los comedores y merenderos ubicados en las zonas más vulnerables de Mendoza. Es el caso de Juana Santos Mamani, una mujer dedicada al servicio y ayuda desinteresada. Ella es la encargada de cocinar para las familias del Centro de Apoyo Educativo (C.A.E) del Barrio Flores. Juana es conocida en todo el barrio, hace más de 3 años en su cocina se encarga de preparar grandes ollas para dar alimento a aquellos vecinos que lo necesitan.

Juana cuenta preocupada, y un tanto angustiada, que la cuarentena obligatoria por la pandemia ha traído grandes consecuencias en la economía de los vecinos porque “ya no salen a vender, no pueden hacer sus ventas ambulantes”, por este motivo el número de chicos que deben asistir ha crecido de manera alarmante,“antes eran 40 chicos, ahora con esta cuarentena son 160 y va aumentando”, relata Juana. Y agrega que en muchos casos no sólo reciben la vianda los niños sino que deben pedir asistencia también sus padres, son familias completas que llegan al C.A.E para alimentarse.

Esta es la realidad de miles de familias mendocinas, que necesitan ayuda para poder salir adelante y brindarles alimentos a sus hijos. Cada uno de nosotros desde nuestro lugar puede ser parte de esta cadena de recuperación de comida. Se puede evitar que los alimentos sean un desecho y tengan un objetivo: aportar a la alimentación de aquellas personas que lo necesitan. 

Para colaborar pueden contactarse con Alimendar para coordinar el rescate de alimentos antes de su fecha de vencimiento o que estén en mal estado o donar un cajón de verduras proveniente de los pequeños productores a través de Agrojusto.

 

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