Por qué la destrucción de la naturaleza se relaciona con el coronavirus

Por qué la destrucción de la naturaleza se relaciona con el coronavirus

Cuanto más diverso es un ecosistema, más difícil es que un patógeno se propague rápidamente o domine. Esta pandemia es un llamado de atención, la destrucción de la biodiversidad amenaza la existencia humana.

Felicitas Oyhenart

Felicitas Oyhenart

La aparición y expansión de la Covid-19 en el mundo ha puesto en evidencia que al destruir la biodiversidad, se afecta la vida humana. La pérdida de la biodiversidad abre las puertas a que los patógenos pasen entre los animales y los humanos.

La acción de la humanidad: la deforestación, la invasión de hábitats de vida silvestre, la agricultura intensiva y la aceleración del cambio climático han alterado el delicado equilibrio de la naturaleza. El ser humano ha cambiado el sistema que naturalmente lo protegía y ha creado condiciones que permiten la propagación de patógenos, incluidos los coronavirus.

Según números de la ONU (Organización de Naciones Unidas) alrededor del 75% de todas las enfermedades infecciosas emergentes son zoonóticas, es decir que se transmiten de animales a personas y están estrechamente relacionadas con la salud de los ecosistemas. Estos son inherentemente resistentes y adaptables, lo que lleva a que regulen las enfermedades. Cuánto más biodiversidad hay, más difícil es que un patógeno se propague de manera veloz

Científicos si el estudian si el nuevo coronavirus tiene sus orígenes en el pangolín.

Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), la diversidad genética proporciona una fuente natural de resistencia a las enfermedades entre las poblaciones de animales. "Las áreas biodiversas permiten que los vectores transmisores de enfermedades se alimenten de una gran variedad de huéspedes, algunos de los cuales son reservorios de patógenos menos efectivos. Por el contrario, cuando los patógenos se encuentran en áreas con menos biodiversidad, la transmisión puede amplificarse, como se ha demostrado en el caso del virus del Nilo occidental y la enfermedad de Lyme", explican desde PNUMA.

El ébola, la gripe aviar, la gripe por el virus H1N1, el síndrome respiratorio del Medio Oriente (MERS), la fiebre del Valle del Rift, el síndrome respiratorio agudo severo (SARS), el virus del Nilo Occidental, el virus del Zika y el nuevo Covid-19 han causado pandemias o han amenazado con causarlas, y han dejado miles de muertes y grandes pérdidas económicas.

Aún las investigaciones no han arrojado resultados que expliquen el momento en el que el virus SARS-CoV-2 se transmitió de animales a seres humanos y dio como resultado la nueva forma de coronavirus. Pero sí advierten que no será la última pandemia que se registre, según el PNUMA.

Naciones Unidas Argentina junto con RED ACCIÓN, se organizó la conversación “Covid-19 y ambiente: impactos y enseñanzas”. En ella el ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Juan Cabandié, expresó “Covid-19 nos arroja una enseñanza de lo que podríamos vivir a consecuencia del cambio climático, que llevan a distintas partes en el mundo a situaciones de conflictividad social producto de sequías, tormentas, la falta de acceso a alimentos, a agua, y esta pandemia nos hizo vivir una situación que podría replicarse en distintos lugares, a consecuencia del cambio climático. Creo que la enseñanza principal es la solidaridad entre los pueblos, es la única salida”.

Por su parte Ramiro Fernández, director de cambio climático de la Fundación Avina, “cuando reconocemos que nos enfrentamos a una emergencia y hay liderazgo político es posible tomar decisiones, a veces drásticas y difíciles, para gestionar la emergencia como es debido".

A su vez Nicole Becker, fundadora de Jóvenes por el Clima,expresó “la economía, la salud y el medio ambiente no son cosas separadas ni compiten entre ellas, sino que tienen que ir de la mano más que nunca, sobre todo pensando en cómo va a ser esta reactivación económica que vamos a vivir”.

“Estamos íntimamente interconectados con la naturaleza, nos guste o no. Si no cuidamos la naturaleza, no podemos cuidar de nosotros mismos", dijo la directora ejecutiva del PNUMA, Inger Andersen.

 

 

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