En cuarentena se disparó la venta de juguetes sexuales

En cuarentena se disparó la venta de juguetes sexuales

El aislamiento social obligatorio "jugó" a favor de este rubro. En pareja o en solitario, el uso de estos elementos son una puerta al placer y una buena excusa para dejar de pensar por un rato en la pandemia y sus efectos.

Nimsi Franciscangeli

En plena pandemia del Covid-19 y a 50 días de que se dictara el aislamiento social obligatorio, hay un sector que fue “ganador” en medio de esta crisis sanitaria y económica.

Se trata del comercio de juguetes sexuales, que encontró una puerta para generar ventas y otorgar placer. Así, puede decirse que los sex shops son de los pocos rubros que se ven beneficiados en medio del confinamiento.
 
Desde el 19 de marzo muchas parejas quedaron separadas, otras tantas juntas, y muchos sin su habitual sexo casual. Ni lerdos ni perezosos, muchos mendocinos aprovecharon este aislamiento para autocomplacerse o para complacer y sorprender a su pareja, accediendo a los juguetes sexuales o a la lencería erótica.


 

Como cualquier comercio apegado a los protocolos de sanidad establecidos, los sex shops decidieron trabajar mediante la modalidad “take away” o con “envío de placer a domicilio”, como lo catalogan los vendedores de este rubro.

“Las ventas aumentaron y lo que más se ha vendido es el vibrador”, cuentan las hermanas Flavia y Silvina Persia Moliné, dueñas de Antonieta, que se dedica a la venta de lencería erótica y juguetes sexuales.

Flavia, quien además es educadora y consejera sexual, va al detalle: “La mayoría aprovechó la cuarentena para iniciarse en el uso del vibrador. Otros de los productos que se vendieron bastante -además de la lencería erótica- fueron las bolas chinas”. Se trata de un producto que más allá de ser un aliado para el placer sexual, también es recomendado por los ginecólogos porque forma parte de la salud de la mujer.


 
Por último, pero no menos importantes, se ubican la cosmética sensorial y los aceites con sabor y olor, que también tuvieron un repunte en las ventas.

La guerra de los sexos

A esta altura hablar de cuál de los sexos es el más fuerte, resulta insignificante; es un debate que quedó en el tintero. Y desde hace tiempo que se trata de implementar el autoconocimiento, la exploración, para lograr de forma solitaria o en pareja la búsqueda del placer.

“Mendoza sigue teniendo muchos tabúes, hay miedo al auto conocimiento. Hay un rango etario de 45 a 60 años que no conocen su cuerpo”, asegura Silvina.

La mayoría de las compras las realizan las mujeres, lo mismo que las consultas. Entre las preguntas más comunes se escuchan: “¿Cómo aumento el deseo sexual de mi pareja?”, “¿Por qué no llego al orgasmo?”, mientras que para aquellos hombres que se animan a preguntar, las dudas son acerca de las erecciones o falta de ellas.


 
Al momento de realizar la entrevista, dos mujeres que no se conocían entre sí realizaban su pedido y fueron realmente un llamado de atención. Una de ellas, de 63 años, compraba unas bolas chinas por sugerencia de su médico, pero además porque se autodenominó “muy activa sexualmente”.

La otra, que rozaba los 68, consultaba por un vibrador, preguntando a la vendedora “¿qué se siente usar uno?”. Ante el asombro de quien escribe, terminó su compra llevándose un estimulador de clítoris.

Flavia confiesa que las edades de sus clientes arrancan a los 20 años pero que no sabe cuándo finaliza. Lo cierto es que para cualquier edad hay una premisa muy importante: “El deseo no es espontáneo; se busca, se genera”.

En soledad o compartidos

“Quién compró en solitario un juguete sexual cuando finalice la cuarentena invitará a su pareja a participar”, sostiene la educadora sexual. Y agrega: “Los juguetes nos ayudan a desinhibirnos y el conocimiento da poder”.

La mayoría de los juguetes sexuales se pueden compartir con la pareja sexual. Además, hay un juego vendido por excelencia para disfrutar con la compañera o compañero: “Los juegos de dados”. Las hermanas Persia Moliné le suman que este juego genera una mezcla entre romanticismo y fetichismo.

“El encierro te puede bajar la líbido. Es una aseveración con la que nos hemos encontrado en varias oportunidades”. Sin embargo, en Antonieta le aseguran a sus clientes que están 24 horas por 7 días con sus parejas: “Hay que saber reencontrarse. Sabemos que no es fácil, pero se puede. Hay que nutrirse de gustos personales, luego necesitamos el diálogo para reencontrarnos con aquello que nos motiva”.

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