Incendios, piedras e insultos: agreden a musulmanes en India

Incendios, piedras e insultos: agreden a musulmanes en India

En el país asiático hay 200 millones de musulmanes que son muy discriminados por la mayoría hindú. Ahora la pandemia los golpea con fuerza y sus compatriotas los estigmatizan. Desde que empezó el confinamiento, la colectividad ha sufrido al menos 28 ataques.

Facundo García

Facundo García

India es el país no musulmán con mayor población de musulmanes del mundo. Y desde hace mucho, la relación entre esa colectividad y la mayoría hindú dista de ser armónica. De hecho en las últimas semanas -aislamiento y ansiedad mediante- la pandemia de covid-19 ha desatado una ola de agresiones en la que la minoría islámica ha llevado la peor parte.

El 80% de los 1300 millones de indios profesa el hinduismo. Con la llegada al gobierno del nacionalista Nadendra Modi, la relación con las otras religiones se ha vuelto tensa. Los 200 millones de musulmanes, que ya estaban en condiciones de opresión, están todavía peor.

El caso que sacudió esta semana a la opinión pública fue el de Gayur Hasán, que puso "me gusta" en un mensaje de las redes sociales en el que se denunciaban los ataques que viene sufriendo su comunidad desde que se inició la cuarentena a finales de marzo. La respuesta del barrio, en las afueras de Nueva Delhi, fue feroz. Prendieron fuego el taller de su familia. Y todo por un like.

—¡Mis ancestros vivían aquí y yo nací aquí!— se lamentó el padre del joven—. Éramos como una familia y la religión nunca fue un problema, pero ahora reina el miedo y el odio.

Otros casos

Tras la agresión, se han reportado amenazas contra los varones que usan barba o vestimentas como la kurta, un típico atuendo musulmán. La situación se vuelve más preocupante si se tiene en cuenta que entre el 30 de marzo y el 21 de abril hubo al menos 28 ataques contra gente que profesa ese credo.

A tal punto llega la discriminación, que muchos de los habitantes calificados como "dalits" ("intocables") son asociados al Islam. Para algunos indios esos términos son intercambiables. En zonas conflictivas, la población intenta no tener contacto -ni siquiera visual- con ellos. 

Según informes de esta semana, ya hay pueblos de la India en los que se ven carteles que dicen "musulmanes no". Y aunque el presidente Modi ha llamado a "la fraternidad" porque "el covid no reconoce la raza, la religión, el color, la casta, la creencia, el lenguaje o las fronteras cuando golpea", la gente común parece sí estar preocupada -en incluso vivir- por esas prerrogativas.

El cine estadounidense, la propaganda de los terroristas que no practican el Islam verdadero y las teorías conspirativas le echan más leña al fuego. Los miles de tuits con el hashtag #CoronaYihad -que asocia al covid-19 con una supuesta "Guerra Santa" que pretenderían concretar los musulmanes- es otra muestra de ese estigma.

Para colmo, y acaso por la pobreza que padece esa parte de la población, el virus se ha cebado con algunos grupos islámicos, lo que no ha hecho más que reforzar el prejuicio.

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