Tiene 10 años, vende plantas y dona lo recaudado a los que menos tienen
Eugenia tiene 10 años, siempre la movilizó un gran sentido de solidaridad y eso hacía que le inquietara que muchos niños de su misma edad que “no tenían para comer”. Se preocupó y se ocupó en colaborar, hace aproximadamente 1 año y medio tuvo la idea de vender plantines a sus conocidos y con lo recaudado comprar leche y chocolate para donar al Banco de Alimentos de Mendoza.
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“Nosotros en casa siempre los fines de semana hacíamos plantitas como actividad familiar y las regalábamos a familiares o amigos que venía”, cuenta Nerina, la mamá de Eugenia y agrega “un día mientras hacíamos plantas nos comentó que habían hablado de valores en la escuela, y al explicarle sobre los mismos surgió el tema de la solidaridad”.
Pero no quisieron quedarse sólo con la palabra, sino que había que llevarlo a la acción, “¿qué podemos hacer desde nuestro lugar para ayudar a otras personas?”.
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Pensaron en pedir colaboración a sus amigos cuando les regalaban las plantitas y con eso comprar alimentos. Nerina cuenta “tuvimos muy buena respuesta e inmediatamente comenzamos a abrir los círculos: barrio, colegio, grupos de amigos, etc.” Además, suelen organizar ventas programadas, para el día de la madre, la primavera, por ejemplo.
“Decidimos aportar todo al BDA porque nos parece muy importante la tarea que realizan, entonces llamamos y preguntamos qué es lo que más les cuesta conseguir, ya que con el dinero podíamos comprar lo que necesitaran”, relata a MDZ Nerina. Desde la organización les respondieron que leche en polvo es lo más difícil de conseguir.
Así fue que con todo lo recaudado decidieron comprar cajas de leche, “y chocolate en polvo porque no podemos llevar leche y que no tenga chocolate”, agregó Eugenia.
El compromiso es de toda la familia, los padres de Eugenia compran la materia prima necesaria y luego Euge junto con su hermano Nicolás se encargan de armar las plantitas en sus correspondientes macetas, de cuidarlas y luego ofrecerlas a los visitantes o en la vereda de su casa.
“Estamos sorprendidos con la difusión que ha tenido, hace tiempo que hacemos esto en familia pero parece que hoy la gente está más sensibilizada”, explica Nerina haciendo alusión a la actitud de la sociedad frente a la pandemia y la necesidad de ser más solidarios.
“Quiero colaborar para hacer un mundo mejor, veo niños que no tienen para comer y eso me pone triste”, cuenta Eugenia que con sólo 10 años tiene una importante misión que espera que se replique en otras personas..