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Una complicación en la sangre está matando a pacientes con Covid-19

Además de problemas en los pulmones, en los riñones, cerebro, corazón, intestino, hígado, los hospitales han reportado pacientes con inusuales coágulos de sangre.

Al inicio del brote de coronavirus, los médicos en China alertaban sobre los efectos del virus en el corazón. Los síntomas parecían estar relacionados tanto con una invasión viral del corazón como con el estrés de la lucha del músculo cardíaco contra la enfermedad respiratoria. Pero luego se vio en Italia que Covid-19 provocaba la aparición de coágulos de sangre en los pulmones y en otras partes del cuerpo de los pacientes con respiradores.

Cada vez más médicos que conforman el Team Covid de los 10 hospitales agrupados en el sistema de salud de la Emory University de Atlanta reportaron la misma complicación: un extraño problema con la sangre. Pero a pesar de que le habían suministrado anticoagulantes, continuaban desarrollando inusuales coágulos. Cuando todos los profesionales informaron sobre idénticos panoramas Craig Coopersmith, el jefe del equipo, dijo: “Fue el momento en que supimos que teníamos un gran problema”. El mismo problema se presentaba en otros centros de salud.

Esta novedad traía consigo otra complicación. La mayoría de los profesionales que se prepararon para combatir el Covid-19 tenían en mente otro tipo de agravamientos: problemas pulmonares, en los riñones, cerebro, corazón, intestino, hígado, pero no en la sangre. La preocupación ha crecido tanto entre los profesionales de la salud que algunos plantearon la posibilidad de dar anticoagulantes preventivos a todos los enfermos de Covid-19, incluso a aquellos que están lo suficientemente bien como para estar en sus casas mientras se recuperan totalmente.

Autopsias alrededor de todo el mundo muestran que los pulmones de las víctimas fatales del coronavirus tenían cientos de microcoágulos en su interior en lugar de lo que suelen ver cuando tratan una neumonía. Algunos de ellos, “errantes”, en ciertos casos fueron hasta a la cabeza o al corazón de los pacientes, provocando ataques cardíacos o hemorragias cerebrales.

“El problema que tenemos es que, si bien entendemos que hay un coágulo, todavía no entendemos por qué hay un coágulo. No lo sabemos. Y por lo tanto, tenemos miedo”, dijo el doctor Lewis Kaplan, médico de la Universidad de Pensilvania y jefe de la Sociedad de Medicina de Cuidados Críticos a The Washington Post . 

Los especialistas explican que los trombos requieren tratamiento específico, pero aconseja que primero habría que confirmar su existencia. Consideran que al conocer que la coagulación excesiva y la trombosis podrían ser un efecto de Covid-19 habría primero que buscar con exámenes si la sangre de un paciente tiende a coagularse y a formar trombos. Para ello existe un examen denominado ‘de hipercoagulavilidad’. De igual manera, se puede detectar mediante un examen sanguíneo denominado biometría hemática. Una de las teorías que se difunden es que una vez que el cuerpo está tan comprometido en una lucha contra un invasor, el cuerpo comienza a consumir los factores de coagulación que pueden provocar coágulos de sangre o sangrado. 

Un estudio publicado en JAMA -una de las revistas más prestigiosas de divulgación científica- encontró que una gran cantidad de pacientes con el coronavirus Sars-CoV-2 ingresaron en hospitales de Nueva York con lecturas de análisis de sangre que indicaban problemas de coagulación. En Holanda, otra publicación del Thrombosis Research advirtió que 38 por ciento de los 184 pacientes de una unidad de cuidados intensivos presentaban esta anomalía en la sangre.

Este tipo de estadística y estudios sirve a quienes planifican los protocolos de atención a los enfermos de Covid-19 a repensar qué es lo que se estuvo haciendo hasta el momento y si es momento de modificar algo en sus trabajos. Algunos profesionales comenzaron a administrar pequeñas dosis de anticoagulantes a todos los pacientes de coronavirus como medida preventiva. Además, muchos están ajustando las dosis al alza para aquellos más en estado más grave.

Por el momento, nada es concluyente y los médicos intentan combatir el mal con las herramientas y la información que tienen a mano y que, en muchas ocasiones cambia día a día.