Aislamiento obligatorio: las cárceles mendocinas bajo la lupa

Aislamiento obligatorio: las cárceles mendocinas bajo la lupa

Detenidos, jueces penales y personal penitenciario coinciden en que el aislamiento por el coronavirus es una novedad absoluta. Entre reclamos y pedidos de paciencia, habrá que ir encontrando un equilibrio que respete la disciplina pero también los derechos de los internos.

Facundo García

Facundo García

En la que probablemente sea la semana más dura a nivel nacional desde que comenzó el aislamiento por el coronavirus, las cárceles mendocinas mantienen cierta estabilidad. Eso no quiere decir que no haya conflictos ni puntos débiles. Pero entre reclamos, pedidos de paciencia y decisiones de los jueces, casi sin querer ya han pasado varios días: tiempo que pone en relieve las dinámicas internas de un sector usualmente oculto de la sociedad.

El martes, por lo menos diez jueces de Ejecución Penal de la provincia comunicaron que destinarán parte de su sueldo a comprar elementos de higiene para los internos. Claro: ellos saben que la suspensión de visitas que trajo la cuarentena influye directamente en la mercadería que reciben los presos.

Poco antes, la Suprema Corte mendocina había instado a magistrados, defensores, fiscales y funcionarios de la Justicia a destinar entre el 25 y el 50% de sus haberes para un fondo de salud. Ahora los insumos donados por los jueces penales se comprarán de forma directa a los proveedores del Servicio Penitenciario y luego se concretará la distribución.

Contrapunto

La noticia implica un alivio para los detenidos y detenidas que en los últimos días manifestaron su ansiedad ante los efectos de la pandemia. En diálogo con MDZ, internas de los pabellones 1 y 2 de El Borbollón pidieron que se permita a sus familiares obtener algún tipo de certificación que los deje circular para llevarles alimentos e insumos de limpieza al penal.

"Las toallitas femeninas que nos da el Estado no nos alcanzan -dijeron las mujeres-. Pedimos por favor que se solidaricen con nosotras".

Las detenidas dijeron que están listas para empezar a fabricar barbijos y alcohol en gel, y a la vez confesaron que las preocupa que gran parte de los guardias no use elementos de protección. "Nosotras entendemos que, ante esta pandemia, se suspendan las visitas. Pero pedimos que todas las personas de la cárcel, tanto nosotras como los penitenciarios, cuenten con insumos de prevención", requirió una referente.

—Entre los dos pabellones hay unas 50 mujeres. Y aunque muchos no quieran vernos, nosotras también integramos la comunidad— concluyó la detenida.

Ante la consulta de este diario, fuentes del Servicio Penitenciario negaron de plano que falten elementos de higiene y llamaron a actuar con "paciencia e inteligencia" hasta que se acomode este contexto inesperado. "Seamos racionales. Llevamos recién una semana de cuarentena. Recordemos que estamos frente a una situación inédita, que no se dio nunca antes, al menos en lo que va de nuestra vida".

De acuerdo con las autoridades, desde que empezó el aislamiento no se registraron incidentes graves, "a pesar de que Mendoza cuenta con uno de los servicios penitenciarios más grandes del país". Por el contrario, aseguran que se están confeccionando barbijos en las cárceles de San Felipe y Boulogne Sur Mer y que en breve lo producido será derivado a los centros de reclusión dependiendo de las necesidades. "Hoy lo prioritario es la salud", repiten.

A medida que avance el calendario, habrá que seguir de cerca la coordinación entre los distintos establecimientos. El aporte de ONGs y entidades solidarias tampoco estaría de más en esta época de emergencia. 

 

 

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