El Eternauta lo dijo antes y mejor: "Nadie se salva solo"

El Eternauta lo dijo antes y mejor: "Nadie se salva solo"

Que viejos contendientes como los principales diarios nacionales salieran a la calle con la misma tapa es un símbolo de cómo el coronavirus puede sacar lo mejor del ADN argentino. Queda claro: en lo excepcional somos mucho mejores que en tiempos "normales".

Rubén Valle

Rubén Valle

#Maridaje > Musicaliza esta columna Ted Poor con Only You

 

Hasta aquí, por qué nunca se sabe, por qué no siempre los patitos hacen fila o a más de dos se les sale la cadena, lo cierto es que a grosso modo la prevención anti Covid-19 en la Argentina parece estar funcionando dentro de parámetros raramente racionales. Todo un logro; algo así como un parcial aprobado en el camino hacia el ansiado título.

Deberemos darle la derecha al politólogo Andrés Malamud cuando dice que -cito textual- "en condiciones normales somos un desastre, pero en las excepcionales somos los mejores". 

En ambas situaciones, vendríamos a ser como El Diego frente a los ingleses en el Mundial 1986: el gol con la mano ("la de Dios"), como expresión de "lo normal", y el otro, "el más hermoso de todos los mundiales", gambeteándose a todo lo que se cruzaba en su camino, poesía pura, "lo excepcional".

Pongamos en este marco la acción conjunta de varios medios gráficos que, imitando lo realizado por publicaciones de otros países y respondiendo a una propuesta de ADEPA, se unieron a la campaña #SomosResponsables para generar conciencia sobre el coronavirus. Así, el jueves todas las tapas de los diarios de papel, esos náufragos en el mar de los algoritmos, se mostraron como una sola voz en los escaparates para decir "Al virus lo frenamos entre todos"

En paralelo, esa acción venía a dar un clara señal de apoyo a la gestión de Alberto Fernández, tras el encuentro del martes en que el Presidente se reunió con empresarios del sector y les sacó el compromiso de colaborar con el Estado frente a la emergencia sanitaria por la pandemia de coronavirus. A su vez, toda esta movida conlleva otra más profunda que es la de ser "curadores" de las noticias reales frente a tanta fake news e impunidad que circula gratuitamente por las redes sociales.

En la previa de la cuarentena generalizada, en esa suerte de cumbre se planteó aportar entre todos contenidos educativos para los alumnos que no están en las aulas y a su vez apostar al teletrabajo para sustentar la consigna #yomequedoencasa y menguar el impacto del "enemigo invisible" (como gusta llamarlo Alberto F.). 

Los portales también salieron a borrar toda grieta posible. La Asociación de Periodismo Digital (APD) mostró su gesto de unidad frente al fenómeno coronavirus, convencida de que "no sólo estamos combatiendo un virus, sino también la viralización de fake news y piezas de desinformación que en lugar de contener el miedo y la incertidumbre que genera una pandemia, lo alimentan". 

Las frases y hashtags bienintencionados, del tipo "viralicemos la responsabilidad", #yomequedoencasa, "cuidémonos entre todos" y símiles, siguen copando minuto a minuto papel, aire, web y todo ducto de comunicación para generar esa atmósfera peculiar que hoy nos hace oscilar entre la paranoia y la confianza, la psicosis y la esperanza.  

Pero lo esencial, lo que hace que volvamos al tuit de Malamud, es esa reacción sociológica que hace que en situaciones de crisis saquemos lo mejor de nosotros, el lado b (de bueno) de cada uno de nosotros. Salvo, claro, los inefables formadores de precios que ya vienen con un ADN garca al que no hay agente patógeno que pueda destruir o conmover. 

La enseñanza es que la lucha contra el virus es indefectiblemente entre todos. Como nos legó Héctor Oesterheld en su maravillosa historieta El Eternauta“Nadie se salva solo. Necesitamos a los demás para asegurar la supervivencia”.

 

#ElResaltador

La tragedia revertida

  • "Imaginen que el contagio del coronavirus se extiende por Europa de manera incontrolada mientras que en el continente africano, por las condiciones climáticas, no tiene incidencia. Aterradas, las familias europeas escaparían de la enfermedad de manera histérica, camino de la frontera africana. Tratarían de cruzar el mar por el Estrecho, se lanzarían en embarcaciones precarias desde las islas griegas y la costa turca. Perseguidos por la sombra de una nueva peste mortal tratarían de ponerse a salvo, urgidos por la necesidad. Pero al llegar a la costa africana, las mismas vallas que ellos levantaron, los mismos controles violentos y las fronteras más inexpugnables invertirían el poder de freno. Las fuerzas del orden norteafricanas dispararían contra los occidentales sin piedad, les gritarían: vete a tu casa, déjanos en paz, no queremos tu enfermedad, tu miseria, tu necesidad. Si los guionistas quisieran extremar la crueldad, permitirían que algunos europeos, guiados por las mafias extorsionadoras, alcanzaran destinos africanos, y allí los encerrarían en cuarentenas inhóspitas, donde serían despojados de sus pertenencias, de sus afectos, de su dignidad. A esto se le llama la tragedia revertida y consiste sencillamente en tratar de ponerte en los zapatos del otro, del que sufre, del que huye, de los que no tienen nada porque las guerras y la miseria les han arrebatado el suelo donde crecieron". 

{ David Trueba, cineasta, escritor y periodista español, de su columna La distopía nuestra de cada día, en El País }

#Tuiteado

  • Los tuits más compartidos en estos días de emergencia epidemiológica por el #coronavirus le apuntan duramente a quienes no previenen, según el relevamiento realizado por el sitio Chequeado.com. 

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