Quemado en una comisaría de La Paz: "Me desperté con fuego en la cabeza y el pelo chamuscado"

Quemado en una comisaría de La Paz: "Me desperté con fuego en la cabeza y el pelo chamuscado"

Leonardo David Vergelín fue detenido por averiguación de antecedentes. Lo llevaron a un calabozo y se tiró a dormir. En esta charla con MDZ, contó cómo despertó de golpe, entre llamas, en un calabozo de la comisaría 22. Por el hecho, 3 agentes han sido trasladados y se investiga si hubo negligencia.

Facundo García

Facundo García

"Me desperté por el humo y porque se me chamuscaba el pelo. Cuando me llevaron al calabozo iba tomado, sí, pero en ese momento ya habían pasado muchas horas, así que estaba sobrio. Grité, pedí ayuda. Se me estaba quemando el resto del cuerpo", cuenta Leo Vergelín desde su cama en el Hospital Arturo Illia (La Paz). Está allí desde el 22 de noviembre, cuando ingresó lleno de ampollas, y por momentos los dolores que siente le dificultan la conversación con MDZ

Todavía no se sabe a ciencia cierta qué fue lo que ocasionó el incendio del colchón en el que estaba durmiendo Leonardo. Él recuerda que se recostó con la cabeza mirando hacia las rejas, dentro de una celda sin ventanas. Es decir que el fuego pudo haber venido desde el pasillo de la comisaría 22°, donde estaba demorado. 

Pero esta historia había comenzado antes, en la madrugada, cerca de la Terminal de Ómnibus de La Paz.

El origen del fuego

El sábado 21, Leonardo David Vergelín -un trabajador municipal de 32 años- fue a una fiesta de cumpleaños. La noche lo encontró bebiendo algunas copas, lo que hizo que durante las primeras horas del domingo le dieran ganas de dormir en las inmediaciones de la Terminal.

Entonces la Policía lo llevó a un calabozo por averiguación de antecedentes. Los efectivos le quitaron cinto, pañuelo, billetera y demás pertenencias y él se acostó a dormir.

"A las 14 llamó mi madre a la comisaría y le dijeron que yo estaba durmiendo. A las 17.30 volvió a llamar y le respondieron que seguía descansando. Le aclararon que en un rato me daban la libertad. Y pocos minutos después fue lo del fuego", recapitula el joven.

"Una de las policías no me creía" 

El entrevistado jura que lo despertó el calor alrededor de la cabeza y quiso salirse del colchón, que se le vino encima. "Empecé a gritar, pero había una de las chicas policías que no me creía. O pensaba que me hacía el loco. Entonces otro muchacho -se refiere a otro agente- subió las escaleras que llevaban a donde estaba yo, me sacó a la rastra tirando del brazo y me echó un balde de agua", rememora Leo. Dice haber estado cinco minutos en el interior de ese espacio minúsculo, sufriendo las llamas y respirando humo

Recalca que en el lugar no había enchufes que puedan haber causado una chispa. "La Justicia tiene que avanzar con las pericias, que ya se están haciendo en el lugar. Los especialistas nos dirán. Yo no sé qué pensar. No sé si habrá sido una especie de broma pesada o algo así". La denuncia está hecha: la semana pasada, la Inspección General de Seguridad (IGS) trasladó a los tres uniformados que estaban en la guardia durante aquella jornada. 

A los dos días del incidente, Leo se sonó la nariz y todavía le salía una sustancia negra

El resto ha sido dolor. Mucho dolor. A los dos días del incidente, Leo se sonó la nariz y todavía le salía una sustancia negra, a raíz de haber respirado tanto ollín. Ahora está mejor, aunque esta noche dormirá boca abajo para evitar los pinchazos que -a pesar de los analgésicos- siente en la espalda.

Y se tapará con cuidado con la sábana, para que no vaya a posarse ninguna mosca sobre las heridas. Luego revisará su brazo izquierdo: ahí sufrió las lesiones más profundas. Antes de dormir -si es que concilia el sueño- tal vez se ponga a pensar en lo que puede haber pasado.

  • ¿Aportes? ¿Otra perspectiva? Puede escribir a fgarcia@mdzol.com

 

 

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