Solo a él le cumplen el capricho: la anécdota de la Ferrari negra de Maradona

Solo a él le cumplen el capricho: la anécdota de la Ferrari negra de Maradona

Mientras Maradona se preparaba para ser campeón del mundo, Guillermo Coppola hacía lo posible para cumplir uno de sus tantos caprichos: tener una Ferrari negra de edición limitada.

MDZ Sociedad

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Guille… ¿me comprás una Ferrari?”. Así comienza una de las anécdotas más divertidas y extravagantes de la vida de Diego Armando Maradona. Lo absurdo de la situación radica en que el Diez le hizo esta pregunta a Coppola a bordo de la Ferrari Testarossa que ya tenía.

Va a salir una F40. Van a hacer sólo 40 unidades y quiero una”, le dijo Maradona a quien entonces era su manager. Era 1986 y faltaban pocas semanas para el comienzo del Mundial de México. Diego estaba muy cerca de tocar el cielo con las manos y se disponía a embarcar desde Roma.

A modo de despedida, Maradona le dijo a Coppola: “¡negra!”. “¿Cómo negra?”, se preguntó Guillermo. La emblemática automotriz italiana, famosa por su color rojo, hasta ese momento no gustaba que sus autos se presentaran en otro color que no sea éste, y menos para una edición tan limitada. Pero Maradona ya era Maradona y su mánager no podía decirle que no.

Maradona, Coppola y Enzo Ferrari: el detrás de escena de la famosa Ferrari F40

De por sí, la misión ya era difícil. Ferrari ya contaba con más de 3 mil pedidos y sólo iba a fabricar 40 unidades de su nuevo modelo. Luego de mover contactos y de hacer valer sus habilidades con la oratoria, Coppola se aseguró una. ¿La cifra? 480 mil dólares.

Con el contrato ya firmado, Coppola le comunicó al mismísimo Enzo Ferrari, fundador de la escudería, que Maradona la quería negra. Famoso por su difícil temperamento, Enzo en principio se negó rotundamente, aunque accedió cuando Guillermo le dijo que su idea era llevar el vehículo al mejor pintor de autos de Nápoles.

Luego de dos meses, de la mayor consagración deportiva de la vida de Maradona y del triunfal regreso al país de un equipo que había sido duramente criticado, Diego y su manager volvieron al sur de Italia. Guillermo Coppola llegó primero.

La ocurrencia de Coppola para que Maradona y el presidente del Nápoli limen asperezas

En ese momento, la relación entre el astro del fútbol y Corrado Ferlaino, el presidente del club donde jugaba, era un tanto complicada. Este último buscaba mejorarla de la manera que sea y Coppola no tuvo mejor idea que mover los hilos de manera estratégica.

Ambos dos esperaban a Maradona y a Claudia Villafañe en el aeropuerto de Nápoles. Sobre la pista de aterrizaje, bien a la vista, la nueva Ferrari F40 de color negro.

Presidente, ¿por qué no se la regala?”, fue la propuesta que le hizo Coppola. Un tanto inseguro, Ferlaino le preguntó cuánto costaba. Veloz y ocurrente, el manager le dijo que 1 millón de dólares: 870 mil por el auto y un plus de 130 mil por la famosa pintura negra.

Indignado por el precio, pero ávido por mejorar la relación con el ya campeón del mundo, Ferlaino accedió.

Apenas bajó del avión, Maradona vio el auto y enloqueció de alegría. Cuando Coppola le dijo que era un regalo del presidente de su club, Diego abrazó a Corrado Ferlaino y lo llenó de demostraciones de afecto. Pero faltaba una sola cosa: ver el vehículo.

¡No tiene estéreo!”, dijo Maradona. Coppola le explicó que era un auto de carrera y Diego se tranquilizó cuando éste le dijo que al día siguiente le pondría uno.

¡No tiene tapizada la puerta!”, volvió a objetar el Diez. Su manager le dijo que era para restarle peso al vehículo, pero ya era tarde: Maradona le dijo a él y a Ferlaino el particular uso que podían hacer del vehículo.

Finalmente, Diego pudo disfrutar de su Ferrari F40 negra con estéreo, tapizado en las puertas y todos los detalles que quería. Una vez más, sus caprichos y su personalidad hicieron que lo imposible se haga realidad.

Guillermo Coppola, a su manera, compartió la anécdota que queda para la posteridad.

 

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