Mendocinos, a tomar nota: ¿qué provoca el Covid-19 en el cerebro?

Mendocinos, a tomar nota: ¿qué provoca el Covid-19 en el cerebro?

Algunos síntomas de coronavirus incluyen alteraciones neurológicas. Existen interrogantes acerca de cómo el virus logra llegar al Sistema Nervioso Central y qué cambios neuropatológicos ocasiona. Te seguimos contando.

Cecilia Ortiz

El Covid-19 ha resultado ser un invitado inesperado y absolutamente desconocido al banquete de la evolución humana. No supimos (¿sabemos?) cómo recibirlo, no supimos (¿sabemos?) dónde ubicarlo, desconocemos cómo se comporta y cómo se comportará. Intentamos abordarlo desde diferentes flancos, pero aún los interrogantes no nos dejan descansar.

A pesar de que el virus ataca al sistema respiratorio, otros conjuntos de órganos también se ven comprometidos, como por ejemplo, alteraciones renales y cardiovasculares. Los síntomas neurológicos también son comunes en la evolución de COVID-19 e incluyen síntomas leves (como pérdida del olfato y gusto, cefaleas, mareos) y otros más severos (como isquemia, encefalopatía hemorrágica y encefalopatía posterior reversible con crisis epilépticas). Las investigaciones actuales, además, asocian a la presencia del virus: polineuritis, meningitis y sindromes de Guillain-Barré y Miller Fisher.

Guillain-Barré es una alteración autoinmune que puede tener origen en infecciones bacterianas o virales y que ocasiona debilidad muscular, parálisis, entumecimiento y dolores musculares y dificultad en la marcha.

Miller Fisher es una variante de Guillain-Barré, e incluye: trastorno del sistema motor ocular (el paciente no puede mover voluntariamente el globo ocular), falta de control muscular y de coordinación de movimientos y disminución o ausencia de reflejos.

  • Pero, ¿cómo consigue el virus atravesar la barrera hematoencefálica y llegar a nuestro sistema nervioso central?. Es un enigma que desvela a más de un científico. Hasta ahora se han hecho reportes de casos únicos de autopsias cerebrales de pacientes COVID positivos, y con disparidad de resultados. 

Sin embargo, en el Instituto de Medicina Legal de la Universidad de Hamburgo-Eppendorf, Alemania se llevó a cabo un estudio que implicó el análisis anatomopatológico de cerebros de 43 pacientes diagnosticados con COVID 19 entre el 13 de Marzo y el 24 de Abril de 2020.

La investigación fue aprobada por el comité de ética de la Hamburg Chamber of Physicians y cumplió con la Declaración de Helsinki (documento que regula la actividad de investigación en Medicina). Los objetivos fueron esclarecer los cambios neuropatológicos ocasionados por COVID-19, incluyendo respuesta glial, cambios inflamatorios y la presencia y distribución del virus en el cerebro.

Los criterios de inclusión para el estudio requerían: diagnóstico confirmado de infección por SARS-CoV-2 detectado por PCR cuantitativa e hisopado faríngeo y la posibilidad de acceder a muestras de tejido cerebral. Las diferentes presentaciones clínicas de la enfermedad y los hallazgos neurorradiológicos fueron desestimados a la hora de ingresar pacientes al protocolo.

Se tuvo en cuenta la historia clínica de los pacientes (incluidas patologías previas), el curso de la enfermedad antes de morir y los hallazgos postmortem. La edad media de la muestra fue de 76 años; 16 sujetos eran femeninos y 27 masculinos. El 40% tenía antecedentes de enfermedades crónicas preexistentes (fundamentalmente cardiorrespiratorias) y un 13% de enfermedades neurológicas (neurodegenerativas o epilepsia). La causa de muerte se debió, en todos los casos, a alteraciones respiratorias causadas por neumonía viral.

Los resultados detectaron presencia del ARN SARS-Co-V-2 y proteínas en el Sistema Nervioso Central. Los cerebros mostraron cambios neuropatológicos leves con marcada inflamación. Sin embargo, no pudo establecerse un nexo claro entre la presencia del virus y los cambios neuropatológicos. Se necesitan más estudios que contemplen la incidencia del virus en las alteraciones del tejido cerebral y, además, que verifiquen si dichos cambios son debidos exclusivamente a la presencia de SARS-Co-V-2 o pueden relacionarse también con enfermedades preexistentes o con los tratamientos invasivos que se llevan a cabo para tratar los casos severos de COVID-19.

En conclusión, una vez más, la enfermedad por SARS-Co-V-2 plantea más interrogantes y pone en jaque nuestro edificio de conocimiento. El cerebro es un órgano extremadamente sensible y sufre las consecuencias de la infección por el virus. Cómo, cuánto y hasta dónde, son preguntas que hoy arrastran puntos suspensivos. Habrá que seguir quemándose las pestañas un tiempo más para obtener las respuestas.

Lic. Cecilia C. Ortiz / Neuropsicóloga / licceciortizm@gmail.com

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