Aseguran que el covid-19 permanece en el cuerpo y puede reactivarse

Aseguran que el covid-19 permanece en el cuerpo y puede reactivarse

La doctora Denise Crespo, quien sufrió la enfermedad, comentó su experiencia y descubrimientos en su trabajo cotidiano.

MDZ Sociedad

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La doctora Denise Crespo trabaja en el Sanatorio Colegiales, en la ciudad de Buenos Aires, combate la enfermedad desde el comienzo y contrajo covid-19. Hoy analiza las diferencias que existen desde el comienzo de la pandemia a lo que vivimos actualmente.

“Como la clínica de la enfermedad varía mucho, al principio, muchos casos pasaban desapercibidos y no eran testeados por desconocimiento. Esta realidad llevó a replicar los contagios, hasta que la experiencia nos permitió manejarnos mejor. En todos lados, pasó lo mismo, ya que lo que antes era un cuadro común se transformó en una alarma para tomar determinadas medidas” comenta. Asegura que más del 80 % del personal del sanatorio se contagió, pero dice que es estimado porque no se pueden calcular los asintomáticos.

Con respecto a lo que cambió desde el principio a medida que se fueron detectando casos, comentó: “Creo que lo más importante es que empezamos a atender con temor. Cuando llega un paciente, no sabemos si es positivo y, más allá del motivo por el cual haya venido, siempre existe la sospecha de que pueda tener COVID-19. También cambió nuestra forma de vestir y, la verdad, los equipos de protección personal son muy molestos a la hora de trabajar. Si a la gente le incomoda el barbijo para andar por la calle, imaginate cómo nos sentiremos nosotros, que andamos subiendo escaleras y moviéndonos de un lado a otro constantemente. En otro orden, aumentó muchísimo el trabajo, no solo por la cantidad de pacientes, sino por los turnos extras que debemos hacer para cubrir a los compañeros que se enferman”.

Por suerte, desde los comienzos y la falta de equipos, la situación mejoró y considera que ahora tienen los implementos necesarios para poder atender a los pacientes: “Durante las primeras semanas de la pandemia, no teníamos equipos suficientes, pero ahora nos proveen de todo. Usamos tapabocas, máscara facial, camisolines hemorepelentes y otros comunes”.

“Yo, al igual que muchos compañeros, pese a haber tomado todos los cuidados, me contagié. El riesgo está siempre para todos. En un comienzo, los familiares podían ver a los pacientes internados por otras causas, pero ahora se prohibió porque no se sabe si son asintomáticos y nadie puede ir al sanatorio.  Esto lleva a que haya muchos casos de pacientes que van a la guardia y ellos mismos o sus familias no quieran quedar internados porque saben que no podrán visitarlos. No es un tema menor, ya que la parte psicológica de los pacientes es clave en la recuperación. Por eso, es mejor si pueden quedarse en su casa”.

Consultada respecto a si sabe cuándo se contagió, comentó que sospecha “de una paciente a quien el hisopado le dio negativo en una primera instancia. Con diagnóstico de neumonía, yo la atendía sin la protección adecuada y recién en un segundo hisopado, realizado a raíz de que no mejoraba, dio positivo”.

“Después de una noche de guardia, me sentí muy cansada. Al llegar a casa, me tomé la temperatura, me hisopé y ya al día siguiente no fui a trabajar porque sospechaba que era positivo. No me equivoqué. A los dos días, mi pareja empezó con los mismos síntomas: mucha fiebre, dolor de cuerpo, de cabeza, tos y alguna dificultad para respirar que quedó un poco residual. Nada grave. En poco tiempo, fue como un resfrío muy fuerte” agregó.

Vivir la enfermedad, según ella, le cambió la percepción que tenía al respecto:” fue una experiencia muy fea para mí que soy joven, no puedo dejar de pensar en cómo será para un adulto mayor que suma otras dificultades. Cuando veo a la gente en la calle, pienso que no tiene idea de a qué se está exponiendo y que sigue pensando que se trata de una gripe que mata a la gente vieja. Se equivocan. Yo he visto casos de jóvenes, de niños. Me preocupa la falta de distanciamiento social y la exposición a riesgos innecesaria”.

Respecto a la inmunidad, asegura que “no se sabe demasiado. Si se generan anticuerpos, duran entre dos y tres meses, pero no está comprobado con certeza, por lo cual me sigo cuidando. Y aunque estoy más tranquila, sé que hay casos de reactivación del virus. Hoy sabemos que queda en el organismo y puede reactivarse ante una baja de las defensas. No se trata de una reinfección, sino de una reactivación. Incluso hemos visto casos en los que llega a ser peor que el primer contagio. Es un comportamiento habitual de los virus y esto no es diferente. Tengo compañeros que se curaron y posteriormente hicieron neumonías graves. En la actualidad, está todo en estudio”.

Cuando fallece un paciente: “hay un procedimiento específico: el familiar tiene tres horas para ir a reconocer el cuerpo y no puede permanecer más de dos o tres minutos. No se lo puede tocar y se aísla todo porque el virus permanece en la superficie. No se permite entrar después de esas tres horas, porque es muy peligroso para quienes tienen que manipular el cuerpo. Esta es la razón por la cual debe ser sacado del sanatorio y llevado al crematorio. No se trata de algo caprichoso y no hay excepciones”.

Respecto a la vacuna. Asegura que le tiene fe: ”Tengo la esperanza de que salga pronto porque va a ayudar a bajar el nivel de mortalidad, en especial de la gente mayor”.

 

Fuente: Infobae

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