El agua que se fue de El Carrizal: peces famélicos y clubes en decadencia

El agua que se fue de El Carrizal: peces famélicos y clubes en decadencia

La provincia lleva una década sumida en una grave crisis hídrica que ataca todas sus reservas de agua para consumo humano. El embalse alimentado por el río Tunuyán muestra cómo el calentamiento global, la intervención del hombre y los ciclos de la naturaleza afectan a la sociedad de hoy.

Ignacio de Villafañe

Ignacio de Villafañe

El Carrizal se encuentra al borde de ser catalogado como inoperable. El espejo de alimentado por el río Tunuyán, compartido entre Rivadavia y Luján de Cuyo, apenas alcanza a llenar tres décimas partes de su capacidad -al momento de filmarse el video que acompaña esta nota el porcentaje de llenado era de 27 por cien-. Unos cuantos litros menos y el dique pierde su funcionalidad.


Se trata del embalse que mejor representa la lucha de Mendoza contra la falta de agua. Prácticamente todo su contenido es destinado al riego de cultivos. La falta de precipitaciones y el retroceso de los glaciares explican su volumen escaso. Pero el uso ineficiente del recurso hídrico termina por ser la causa de su vaciamiento.

La contracara de este problema productivo es menos grave en términos económicos, pero más impactante en el plano social y ambiental.

El Carrizal muere de sed
Desde la tierra seca se observa el muro de contención por encima de la línea del horizonte.


Los pescadores de pejerreyes afirman que ahora sólo se consiguen carpas. “Cada año más chicas”, dicen, cada vez más adentradas en el agua.

El Carrizal muere de sed
Vista del embalse desde el mirador municipal de Luján de Cuyo.

Los vecinos, por otro lado, comparan la situación actual con los peores registros que recuerdan y aseguran que, así y todo, “esta vez es mucho peor”.

El Carrizal muere de sed
Las tradicionales balsas utilizadas por los pescadores ahora posan sobre la tierra.

La portera del histórico club náutico “El Pelícano”, Betsabé Olguín, dice que el turismo cayó un 60% respecto al de un año atrás. A sus 63 años -y con 23 años de residencia en El Carrizal-, se muestra esperanzada respecto a la posibilidad de que el contexto climático se revierta, pero advierte que la combinación entre crisis hídrica y económica está asfixiando a los clubes de la zona. Sobre todo a los más chicos.

El Carrizal muere de sed
La vieja bodega, antes rodeada de agua, hora se puede recorrer de punta a punta.

En el embalse se ven balsas encalladas, plazas vacías y antiguas construcciones antes inundadas y ahora transitables a pie hasta los cimientos.

Mirá el video para ver la problemática del agua que ya no llega a El Carrizal.

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