¿Cómo incorporamos a las Fiestas a nuestro ser querido con discapacidad mental?

¿Cómo incorporamos a las Fiestas a nuestro ser querido con discapacidad mental?

Época de festejos, e, inevitablemente, surge el enigma: ¿cómo incorporamos a nuestro ser querido con discapacidad mental?

Redacción MDZ Online

Diciembre es un mes difícil. Fin de año, época de balances, de cierre de ciclos, la ansiedad aumenta, hay quienes manifiestan estar más irritables, otros más tristes, algunos felices y otros tantos preocupados. A esto se le suma que en dos semanas se concentran las fiestas, época de reencuentros, y cargada de emociones encontradas, en la que solemos recordar cómo eran estas fechas antes de que la enfermedad discapacitante apareciera.

“No sabemos qué hacer”, dicen los familiares de José, paciente con enfermedad de Alzheimer, “para las fiestas del año pasado no participó, se sentó en un rincón y ahí se quedó mudo toda la noche”.

“Esperamos que este año las fiestas sean más alegres”, refieren los familiares de Martín, a quien un accidente de tránsito le arrebató su habla fluida, su sentido del oído y su capacidad de concentración.

El hecho no son las fiestas, ni la comida, ni la felicidad, ni Papá Noel ni los regalos. El hecho es cómo encaja una persona con discapacidad recientemente adquirida dentro del esquema de festejo que tradicionalmente ha tenido lugar.

La discapacidad es una condición que afecta el nivel de vida de una persona y de quienes la rodean. Podemos hablar de deficiencia física o mental, de discapacidad sensorial, cognitiva o intelectual. En cualquiera de los casos, necesitan apoyo, contención y una dosis enorme de comprensión.

La Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad subraya que la ignorancia y la incomprensión son los responsables directos de la estigmatización.

Y suele pasar que para estas épocas, no sabemos bien cómo actuar, si incluirlos en los festejos, si apartarlos porque la acumulación de gente y de ruidos pueden hacerle mal, si llevarlos con nosotros, si dejarlos en casa tranquilos.

Sugiero incorporar a nuestro ser querido en las reuniones de fin de año. Si tomamos los recaudos necesarios, será una experiencia enriquecedora a nivel vincular, afectivo y emocional.

En este sentido, la Fundación ACE (Instituto Catalán de Neurociencias Aplicadas), elaboró un decálogo para ayudar a las familias y cuidadores de pacientes con discapacidad mental adquirida. La intención del decálogo es que todos, tanto pacientes como cuidadores y familia, puedan reunirse y disfrutar de las fiestas de fin de año:

- Entorno conocido: Es preferible que el lugar donde ocurra el festejo sea lo más familiar posible para el paciente. Si va a haber muchos niños, lo ideal sería que la persona esté apartada, para que los ruidos no le resulten molestos.

- Hacerlos partícipes de la organización: Asignándoles tareas sencillas, como doblar servilletas, poner la mesa. Debe hacerse a modo de pedido de ayuda, no como una orden. Así, los vamos a hacer sentir útiles.

- Ayudarlos a elegir la ropa adecuada: No está bueno decirles qué ponerse. Lo ideal es preguntarle qué de lo que tiene en su ropero le gusta y si eso es adecuado o no.

- El exceso de estímulos puede provocar ansiedad: Y si el paciente se siente ansioso se pondrá de mal humor o querrá irse. Si vemos que se pone “nervioso”, una opción positiva será separarlo un rato del grupo, hasta que se calme. A veces, el ruido y la gente “marean”.

- No hacerle evidentes los olvidos: Para mí, este es un punto esencial. Si no reconoce a alguien, no ayuda el decirle “pero cómo no te acordas?”. Es necesario descartar frases como “tenés que acordarte”, “¿cómo te vas a olvidar?”, “ya te lo dije”. Recordemos que los síntomas de los pacientes no son un ataque hacia nadie, constituyen la manera en la que está tratando de adaptarse.

- Vigilar la comida y la bebida.

- Continuar con los hábitos: Respetar los momentos de ir al baño, de descansar, etc.

- Mantener la actividad física y cognitiva: Mantener los horarios de actividad y reposo.

- Procurar un ambiente relajado: Sin ruidos estridentes (olvidémosnos de los petardos) y sin gritos.

- Dejarse ayudar: Lo bueno es que todos disfruten, entonces, será positivo que el cuidador pueda relajarse un rato mientras otra persona se hace cargo del paciente.

Fiestas, alegría, diversión, reencuentros, lo ideal es incluir, no apartar. Puede lograrse, no es difícil.

Lic. Cecilia C. Ortiz / Neuropsicóloga / licceciortizm@gmail.com 

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