Abandonar la casa para sobrevivir: la otra cara de la sequía en Mendoza

Abandonar la casa para sobrevivir: la otra cara de la sequía en Mendoza

La provincia atraviesa su undécimo año marcado por la Emergencia hídrica y sus consecuencias ya se hacen notar con consecuencias drásticas sobre la vida de los sectores más vulnerables. En Lavalle los puesteros denuncian tener cada vez menos ganado. "Ya no hay de qué vivir en el campo", confiesan.

Ignacio de Villafañe

Ignacio de Villafañe

"Cada año se nota más la sequía, llueve menos y el sol es cada vez más fuerte", así las palabras textuales de Soledad Villegas, puestera de Lavallemujer de 24 años nacida y criada en la aridez de esas zonas rurales del secano mendocino que hoy ve más difícil que nunca antes continuar con su vida tal como la conocía. "No me gustaría dejar el campo pero si las condiciones no mejoran no va quedar otra cosa para hacer", agrega.

La situación es alarmante. En lo que va del año prácticamente no se registraron lluvias. Las últimas gotas de agua que se vieron caer por esa parte de Lavalle tuvieron lugar en febrero. Desde entonces, el polvo se fue acumulando sobre las plantas que le sirven de alimento al ganado, sucedió el invierno y los nuevos chivatos nacieron sin madres capaces de amamantarlos, sin perspectivas de comer demasiado.

Y donde los números no cierran para los animales tampoco cierran para sus criadores. La ecuación arroja valores negativos en todos sus términos. Menos agua, menos alimento, menos animales, menos kilos de faena y menos plata ofrecida por el trabajo realizado. "Los animales cada vez valen menos", explica Villegas. "Antes vendías un chivo y te comprabas un bolsón de harina y uno de azúcar -agrega la puestera-, ahora no alcanza ni para media bolsa de harina".

Efectivamente, así se revirtió el mercado. Hoy un chivo faenado, en el mejor de los casos, se vende a $1.200, según explican los puesteros. Pero los datos oficiales del Gobierno de Mendoza aseguran hay ocasiones en donde el valor de intercambio de la pieza puede tocar el piso de $800. Una bolsa de 50 kilos de harina "000" -para tomar la referencia de Villegas- se consigue en Buenos Aires por $1.600.

El puesto "El Milagro" que administran Villegas y su esposo queda sobre el tramo de ruta que va desde El Cavadito hasta Asunción. En los escasos 27 kilómetros que hay entre uno y otro pueblo las historias se repiten y más allá de ese radio -incluso más allá de los límites de Lavalle- también. El de Villegas es, en fin, apenas un ejemplo más.

"A principio de la primavera se nos murieron unas cabras porque ya no hay comida y no llueve tampoco", cuenta Villegas y explica, con el conocimiento adquirido por su experiencia, cómo funciona ese proceso de deterioro económico: "Siempre que se muere una cabra después se pierde otra (...) y si se mueren cabras, se pierden chivos y ya es un poco menos que tenemos, se va perdiendo y por ahí las ganas también se pierden", dice.

Villegas recorre el puesto y describe a su paso los signos de la crisis que hoy cuestionan su estilo de vida. Un corral con una decena de chivatos alimentados a base de maíz por falta de leche, las huellas de las cabras sobre la tierra que juntas forman un rebaño de apenas 60 cabezas, cuando tiempo atrás superaban las 200, y un rollizo sobre el cual cuelgan las pieles de los animales faenados, que antes podían venderse y ahora no hay nadie que las compre.

 "Hay que tener ganas de vivir en el campo", asegura Villegas. "Yo nací en el campo y sigo en el campo", cuenta con orgullo y luego confiesa. "No me gustaría dejar el campo pero si las condiciones no mejoran no va a quedar más opción que buscar otra cosa para hacer".  

En datos, 2019 se convirtió en el undécimo año con Emergencia hídrica declarada, algo que afecta a los 3.447 productores de ganado caprino que se encuentra en la provincia. Lavalle, uno de los departamentos más afectados junto a otros como Santa Rosa en materia de muerte de ganado por falta de agua, concentra poco más de 67.000 cabras de las 447.623 que hay en Mendoza.

Mirá el video completo y conoce la historia de Soledad Villegas, una de las tantas personas que se ven forzadas a rehacer su vida debido a la sequía que persiste en Mendoza.

 

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