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En Mendoza se buscan al menos 12 personas por día

La División de Búsqueda de Personas y Prófugos encara esa tarea. Qué protocolos se activan. Los casos aún no resueltos. El mal uso de las redes sociales. La ayuda de la tecnología y el trabajo coordinado.

El origen de esta nota se puede encontrar en las palabras de Alfredo Cornejo, quien el martes justificó ante los periodistas por qué no hacía declaraciones acerca del caso Santiago Maldonado. "Creo que no es relevante mi opinión, porque la provincia no es parte de la investigación", se excusó el gobernador. No conforme, devolvió la pelota: "En los medios se publican muchas veces casos de personas que desaparecen, pero no se publican las apariciones y el gasto que realizó el Estado para poder ubicarlas".

En ese contexto fue que Cornejo resaltó que Mendoza cuenta con una unidad específica "que busca a esas personas perdidas, muchas veces en situaciones muy duras".

Efectivamente, se trata de la División Búsqueda de Personas y Prófugos, creada en el 2012, que en el organigrama del ministerio de Seguridad depende de Investigaciones.

Mientras una parte de este organismo recibe a diario un promedio de 12 personas con averiguación de paradero (el pico fue de 26 en una sola jornada), la mayoría chicos y chicas adolescentes, la otra va detrás de aquellos que escaparon de prisión o tienen pedido de captura.

Para ambos tipos de seguimiento se activan distintos protocolos en los que participan policías, penitenciarios y personal judicial, en un trabajo coordinado con los distintos ministerios.

El paso a paso

José Vega, director de Investigaciones, y el subcomisario Raúl López, responsable de la División Búsqueda de Personas y Prófugos, se turnan para contar cómo funciona en el día a día la tarea de dar con el paradero de una persona, con todo lo que eso implica, desde lo emocional por la expectativa de los familiares hasta las complejidades de lo estrictamente operativo.

En la búsqueda de personas, el protocolo se activa una vez que ingresa la denuncia a una oficina fiscal, luego por mail llega el dato a la División de Búsqueda de Personas y desde allí se inician los llamados a contactos que provee la familia u otros que puedan dar pistas. Simultáneamente se avisa al personal que está en los móviles en las calles y esa misma información llega a aeropuertos, pasos fronterizos, hospitales y demás puntos que puedan aportar sus propios datos.

Cuando alguien es encontrado, lo primero que se hace es que lo vea un médico de la policía. Dependiendo de las características de cada caso, se analiza si es necesario que lo vea un psicólogo. Lo primero es corroborar el estado físico y luego el psicológico. La continuidad del caso, si es que amerita una investigación, queda en manos de la Justicia.

En cuanto al costo de cada búsqueda, éste varía sustancialmente según la cantidad de días, el despliegue que demandó, si hizo falta sumar más personal, el combustible utilizado, las horas extra, etcétera.

Por más que hace unos años se amenazó desde el gobierno con que si se detectaba una denuncia falsa que hubiera implicado movilizar a toda la fuerza policial, sobre todo en casos de adolescentes "díscolos", la familia debería hacerse cargo. Nunca prosperó esa idea porque, según el jefe de Investigaciones, eso no es necesario ya que existen normas que castigan ese tipo de acciones. "Si la denuncia es falsa es un delito y se puede hacer una demanda", precisa Vega.

Los interrogantes

Un caso emblemático, por ser uno de los pocos que no se ha resuelto, es el de Viviana Luna (45), en diciembre de 2016. Presuntamente salió en busca de un trabajo y nunca más se supo de ella. Raúl López lo pasa en limpio: "Se la buscó de todas las formas posibles. Hubo rastrillajes, se analizaron llamados, mensajes, todo tipo de señales, hasta agotar las posibilidades. Pero siempre estamos atentos a lo que pueda aportar la familia en cuanto a información o alguna novedad que surja por otro lado".

En caso de ofrecerse una recompensa para recabar más datos para una búsqueda determinada, como ocurrió el año pasado con Luna, es la Justicia quien la solicita, no el organismo de Investigaciones.

Otra incógnica es el paradero de Yamila Subio, la adolescente de 14 años, que falta de su hogar en Tunuyán desde fines de julio. Por ahora el caso está en manos del juez Oscar Balmes y, según Vega, "está muy avanzada la investigación".

En cuanto al rol que juegan las redes sociales, una vía por la que permanentemente circula información de chicos y chicas perdidos, tanto Vega como López coinciden en que si bien sirven para aportar pistas e información, las cadenas suelen ser negativas: "No hay conciencia de su uso. Es incontrolable, por lo que debería haber más responsabilidad en lo que se difunde. Pese a las buenas intenciones, a veces no ayudan. Lógicamente, nosotros utilizamos ese material en una investigación".

Para Vega, es fundamental que la gente vuelva confiar en la policía: "Muchas veces se generaliza una crítica por la acción de algún efectivo y se termina castigando a toda la fuerza. Que colaboren con nosotros es clave para avanzar en la búsqueda de una persona".

Todos en línea 

La tecnología que se incorporó en los últimos años acortó significativamente los tiempos. Por ejemplo, el sistema biométrico o AFIS (el método automático de identificación y verificación de una persona a través de sus huellas digitales) permite, por ejemplo, dar rápidamente con aquellos que tienen pedido de captura. También es fundamental que hoy la provincia está vinculada con el resto del país de manera tal que en un solo paso se pueda cruzar información estratégica.

De todos modos, Vega advierte que "la tecnología por sí sola no basta, lo básico es el trabajo coordinado de las distintas áreas de investigación y que ahora la búsqueda de personas esté bajo la órbita de la Unidad Fiscal de Homicidios y Violencia Institucional".

Prófugos, una cifra en baja

Hugo Sánchez, jefe de Gabinete de la cartera de Seguridad, explica que hay casos que llevan años de investigación, de enviar comisiones a otras provincias o países. De hecho, en 2012 había 300 prófugos y en la actualidad sólo queda en rojo apenas una veintena. 

El funcionario ilustra cómo se actúa en el caso de los fugitivos: "Hoy para las medidas con la justicia, los pedidos de captura, para identificar la identidad se está trabajando muy bien con los identificadores biométricos. Esta tecnología está en los nuevos móviles policiales y hasta la llevan los efectivos de a pie. De esa forma están saltando muchos casos.Ya se han identificado a 120 mil personas y se detectó que el 10% tenía alguna medida pendiente con la Justicia o un pedido de captura. Por ejemplo, en el partido de Independiente Rivadavia y Huracán Las Heras hubo 10 detenidos que tenían causas pendientes".