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Cuando salimos a comer... ¿Nos "asaltan" con el precio del vino?

Es la sensación de muchos mendocinos, que sienten que "está más caro un vino acá que en Buenos Aires". ¿Por qué aumenta el precio del vino? ¿Cuándo el aumento es justificado y cuándo es una "avivada"?
Foto: web
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 El fin de semana anterior debatimos en la Mesa MDZ de los viernes -el programa que llevan adelante Gabriel Conte, Rubén Valle y Pablo Icardi y que me tiene como columnista invitado ese día- el tema de los precios de los restaurantes, y generó un interesante debate que se trasladó también a MDZ Online.

De esa discusión se desprendió la afirmación de varios empresarios gastronómicos y chefs que decía que una de las causales de los aumentos de las cuentas a la hora de salir a comer "afuera" eran los sobreprecios que remarcaban en los vinos los diferentes restaurantes, llegando a ser a veces más del 100% del valor que estos tienen en una bodega.

El vino, cada vez más caro

Según una investigación realizada por la periodista Laura Saieg, el precio de los vinos aumentó, en el último tiempo, un promedio del 59%, siendo el segmento "bajo" el que más incremento registró. El aumento de las materias primas, de los insumos y de la mano de obra, entre otros ítems, fueron las causas más salientes.

Este dato además se anexa a otro, bastante alarmante: sigue cayendo el consumo de vino por parte de los argentinos, y la cerveza y otras bebidas, ganan espacios por sobre él.  Según datos del INV que aporta Saieg en su investigación, entre enero y febrero, la comercialización de los fraccionados cayó 13,5% y el consumo de vino en Argentina continúa en picada considerando que en 2016 el consumo anual per cápita quedó en 21,59 litros: una disminución del 9,2% con relación a 2015, cuando esa medición se ubicaba en 23,78. 

Para tener en claro la diferencia, en enero-febrero de 2016, el precio promedio del litro de vino fino en supermercado estaba a $ 56,49. Hoy, en este mismo período comprendido por los dos primeros meses del 2017, el precio se elevó a $ 89,93, lo que marca un incremento del 59%. 

La palabra de un entendido

Enrique Chrabolowsky.

Enrique Chrabolowsky es uno de los periodistas especializados en vino con mayor trayectoria en nuestra provincia e incluso en la Argentina. 

"Es un tema casi histórico: muchas veces la variable de ajuste para conseguir rentabilidad en los restaurantes, es el aumento del precio del vino", dijo de buenas a primeras Enrique.

"Sin embargo, hay que decir que hay motivos valederos por los cuáles ha aumentado el vino: venimos de dos cosechas muy malas, muy bajas. Esto ha llevado a que el precio de la uva se multiplique por cuatro o por cinco; y por supuesto ha influido en el precio final. Cada vez el umbral es más alto entre el consumidor y la góndola: cada vez cuesta más llevarse una botella de vino a casa y la gente termina tomando otra cosa", dijo el periodista.

"Se está perdiendo el consumo per cápita, y esta es una pérdida que no se recupera. Esto es lo grave. Además, no se hace mucho por apoyar la venta de vino. Esto es casi un callejón sin salida. Vemos centenares de vinos nuevos que aparecen, un exceso en cuanto a la cantidad de marcas que diluyen todo y significan mayores costos, pequeñísimos productores que hacen partidas muy chiquititas y que, para justificar los costos, tienen que sí o sí venderlos caros", siguió Crabolowsky.

"No solo en Buenos Aires, sino que en el mundo sucede que los vinos argentinos son tremendamente más baratos que dentro de nuestro país. Hay vinos que aquí se venden a mil pesos, y en el exterior a 24 dólares (o sea, menos de 500 pesos)", aseguró. "En Mendoza, es difícil que un restaurante remarque menos del 100% de lo que le cuesta de costo un vino: si lo paga a $120, lo ponen en carta a $240 por lo menos".

"La gente está yendo mucho menos a los restaurantes: está cuidando la platita. Y si va a un restaurante, busca que vino elegir, o a veces ni siquiera toma vino, sino que se va por otras alternativas".

¿Cuándo un empresario gastronómico está cobrando un precio justo, y cuándo nos estafan? "Es simple: cuando trata con el precio del vino de "hacerse el día" y no con la totalidad de la carta. Hay vinos que en bodega tienen un costo de $80, por ejemplo y en un restaurante lo encontrás en $150 o $160. Pero si vos tomás un vino cuyo costo es de $500 y pretenden cobrarlo a $1200, nos están robando. Tratan de ganar con una sola botella lo que no ganaron con la venta de tres o cuatro platos".  

Escuchá la entrevista a Chrabolowsky y sus consideraciones, a continuación: