La delgada línea entre el éxito y el fracaso
De la ficción a la ficción. Así es el camino que desanda La biblioteca de los libros rechazados. Una idea que, desde el vamos David Foenkinos le atribuye al norteamericano Richard Brautigan, quien en su novela de 1971, The abortion, imaginaba una biblioteca adonde iban a parar los libros descartados por las editoriales.
Con esa punta, el fracaso en su máxima expresión, el francés Foenkinos desarrolla una historia donde la sátira lo habilita a escarbar en las miserias del mundo editorial, reírse del ego de los escritores y mostrarlos al límite cuando la disyuntiva del éxito o el fracaso define sus vidas con una temible contundencia.
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El núcleo de La biblioteca de los libros rechazados se encuentra en la relación amorosa entre una ambiciosa y joven editora y su novio, un escritor que promete más de lo que finalmente cumple. Es en el tranquilo pueblo de ella, la localidad bretona de Crozon, donde un bibliotecario se permite el lujo de abrirle un espacio en la biblioteca municipal a los escritores fracasados. En verdad, una suerte de sucursal de la Brautigan Library, creada en Vancouver por un apasionado lector del escritor norteamericano para hacer realidad el "vertedero" de los libros fallidos.
Lo que en principio no era más que un gesto cuasi exótico, termina siendo el disparador de la trama de esta obra a la que Bernard Pivot calificó con precisión de "inteligente, divertida y cruel": el hallazgo de una supuesta obra maestra, Las últimas horas de una historia de amor.
El mayor impacto de este singular descubrimiento lo constituye el presunto autor del libro, un intrascendente pizzero, Henri Pick, ya fallecido, de quien nadie, ni siquiera su familia, puede dar fe de que alguna vez no sólo escribió algo sino que ni siquiera lo vieron leer o interesarse por un libro.
En torno de Pick y su involuntaria obra ahora consagrada se tejen historias paralelas, donde la aparición de ese libro que devino fenómeno editorial altera sus monótonas vidas o bien les abre horizontes impensados para protagonizar sus propias novelas sin escribir.

Foenkinos va intercalando reflexiones acerca de su oficio que denotan un profundo conocimiento de las luces y sombras de la escritura y del mundo editorial. "Creemos que la publicación es el Grial. Hay muchísimas personas que escriben porque sueñan con conseguirlo algún día, pero existe una violencia peor que el dolor de que no lo publiquen a uno: ¡que te publiquen y no salgas del más absoluto anonimato!", reflexiona acerca del novio de la editora, un novel escriba que debutó con mucho apoyo editorial y no vendió nada con su debut La bañera. Un fracaso del que se desprenden jugosos análisis del crítico presente que padecen los libros en un mundo cada día más virtualizado.
A riesgo de forzar una síntesis, La biblioteca de los libros rechazados puede resumirse en dos tópicos que se entrecruzan todo el tiempo: la ficción y el amor. "Los lectores siempre se encuentran a sí mismos, de una forma o de otra, en un libro", apunta en la página 77 y, sin dudas, el autor no hace más que desenmascararnos.
La biblioteca de los libros rechazados
David Foenkinos
Alfaguara
288 págs.
$329

