La gente se casa menos y se divorcia más
La forma de ponerle fin a un matrimonio cambió mucho desde la puesta en vigencia del nuevo Código Civil y Comercial de la Nación, cuando tomó popularidad el divorcio exprés. Su nombre hace alusión a la celeridad de un trámite que antes llevaba años.
A partir de la nueva normativa, no es necesaria la voluntad de ambos cónyuges para divorciarse, por lo que el rompimiento del vínculo es más rápido. Sin embargo, el trámite no finaliza allí.
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En diálogo con "Lo demás es lo de menos" ( MDZ Radio), la abogada Gabriela Amarataris, encargada del área de Familia de los consultorios jurídicos que atienden en forma gratuita en la UNCuyo, se refirió a distintas tendencias.
-¿Hay una mayor tendencia a los divorcios a partir de esta normativa?
-Sí, a partir de la sanción del nuevo código Civil y Comercial la gente estimó que iba a ser mucho más fácil y hubo más demandas de divorcios. El trámite es más corto pero sólo en lo que respecta al divorcio, porque queda una serie de temas que no se resolvió como la repartición de bienes. Eso no se aceleró. Se debe plantear todo junto en una demanda, pero si no se llega a un acuerdo con respecto al tema de bienes e hijos, el juez dicta la sentencia de divorcio, rompe el vínculo que los unía, pero el resto de los temas siguen por separado y eso sigue siendo largo.
-¿Qué pasa cuando está pendiente la división de bienes y todo lo que respecta a los hijos?
-Al romperse el vínculo, la persona puede volver a contraer nupcias. Se establece fecha a partir de la cual se decreta la disolución de la sociedad conyugal. A partir de esa fecha, todo lo que adquieren se considera bienes propios.
-¿Fue positivo el cambio?
-El cambio fue positivo porque se eliminaron requisitos que seguían uniendo a dos personas que no querían estar unidas. Se le dio prioridad a la voluntad de dos personas que no querían estar casados. Creo que hubo poca información para la gente, que interpretaron que en pocos meses se podían resolver todos los problemas, y no fue tan así. Venía una tendencia donde el matrimonio duraba poco tiempo, pero no se presentaban en Tribunales porque tenía que cumplir requisitos. Ahora, la gente plantea más rápidamente el divorcio. Hubo como una avalancha de divorcio.
-¿Es común atender casos de personas que lleven pocos meses casados?
-Es muy común. La mayoría de los divorcios que atendemos es de personas jóvenes que llevan entre 3 y 5 años casados para una puesta de vida común, es poco tiempo. Antiguamente, la gente llevaba años casada.
-¿Tiene que ver con la unión convivencial?
-Tiene mucho que ver, porque antes de la sanción del Código, la gente reclamaba esos derechos, no se casaba para esquivarle al trámite y se juntaban sin adquirir ningún derecho. A partir del nuevo Código, sí tuvieron ciertos derechos. La unión convivencial debe ser inscripta en el Registro Civil.
-¿Hay más divorcios que matrimonios?
-En el último tiempo la gente se casa menos y se divorcia más. Creo que la gente opta más por la convivencia.
-¿Qué debería pasar para agilizar trámites de bienes e hijos?
-En primer lugar, debería existir una buena comunicación entre los cónyuges, que de manera adulta y madura pudieran resolver. En todo lo que puedan llegar a un acuerdo, el juez dicta sentencia homologando ese pacto. El rompimiento del vínculo es rápido. Cuando uno no logra ponerse de acuerdo con respecto al cuidado personal de los hijos (cuánto es la cuota alimentaria o cómo van a dividir los bienes que tienen en común) comienzan los problemas. Lamentablemente no queda otra que seguir un proceso que demora tiempo.
