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"Se está perdiendo la literatura en favor de la lectura"

Un día después de recibir el Premio Cervantes, el más importante de las letras en español, el escritor Eduardo Mendoza hizo una cerrada defensa de los libros.

Un día después de recibir el Premio Cervantes, el más importante de las letras en español, el escritor Eduardo Mendoza hizo una cerrada defensa de las humanidades, de la literatura y de los libros "horrorosamente aburridos y tremendamente difíciles, pero que son muy buenos".

"No es muy importante que la gente lea; es importante que algunos lean y que lean bien. Y eso no sucederá si la enseñanza no hace hincapié en los clásicos, en el libro enriquecedor", dijo el autor de "La verdad sobre el caso Savolta" en un encuentro con la prensa en la Biblioteca Nacional de Madrid, en la que tanto tiempo pasó buscando información para sus libros "serios".

"Si una persona quiere ver 'Juego de Tronos', vale, pero lo importante es que el guionista de 'Juego de Tronos' lea. Y parece que no lo haya hecho", dijo con su característico sentido del humor.

Entre anécdotas, ironías y recuerdos, Mendoza, de 74 años, advirtió de que "se está perdiendo la literatura en favor de la lectura", "que es una cosa que solo favorece a la industria editorial", puntualizó.

"¿Por qué hay que enseñar a los niños a sumar y a restar? Por que es necesario (...) Las humanidades son parte de nuestro desarrollo cerebral, de nuestra forma de entender y estar en el mundo, y hay que enseñarlas con esta idea", reflexionó.

El escritor, nacido en Barcelona, hizo un repaso a su creación literaria, entre la que destacan títulos como "Sin noticias de Gurb", "La ciudad de los prodigios" o la divertida saga del detective sin nombre que enganchó a millones de lectores desde su primera entrega, "El misterio de la cripta embrujada".

"Hay novelas serias con las que he 'pinchado' tras pasar muchas horas en bibliotecas consultando. En cambio, los libros de humor los escribo muy deprisa y se venden como churros. ¿Por qué me empeño en escribir los otros? Porque tengo que hacer las dos cosas", explicó el autor, quien se consideró "un jubilado civil" y "un fósil" por no utilizar las redes sociales.

"Si escribiera solo novelas de humor, no estaría cómodo conmigo mismo", sentenció.

Sobre su legado en la llamada Caja de las Letras del Instituto Cervantes, una tradición que cumplen todos los galardonados con el prestigioso galardón literario, no quiso revelar nada.

"Este acto de poner una parte de uno mismo, una especie de entierro parcial anticipado, es inquietante. Mi venganza es que hasta dentro de 20 años nadie sabrá lo que habrá allí dentro", señaló con una sonrisa.

Eduardo Mendoza recibió el jueves el Premio Cervantes de manos del rey Felipe VI en Alcalá de Henares, ciudad natal del autor del "Quijote". Allí, desde el púlpito del Paraninfo de la Universidad, reivindicó el humor, tan presente en muchas de sus novelas, en un discurso plagado de referencias a la obra cumbre de Miguel de Cervantes.