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Carpa (El progresismo que atrasa)

Es lo más creativo que se la ha ocurrido a Baradel en los últimos 16 meses, para sacar al país adelante. Algo no anda del todo bien.

Carpa. Del quechua karpa.

1. Gran toldo que cubre un circo o cualquier otro recinto amplio.

2. Tienda de campaña.


Ambas definiciones parecen ajustarse con agudeza a lo que llaman "carpa itinerante", que finalmente, luego de los permisos correspondientes, les fue entregada a los mariscales de la derrota en el asunto educativo. Muchos de ellos son declaradamente kirchneristas. 

¿Qué hizo CFK, al llevar el presupuesto educativo a niveles nunca antes registrados en los últimos años?


A juzgar por los resultados, bastante poco. El país, en este sentido, se revela a veces como deficitario, cuando no directamente de regular a malo. Los que hacen uso de la escuela pública y privada comparten un destino escasamente venturoso: la deriva por cursos y aulas, en progresión sin rigor. 

Llegan -los que lo hacen- sin sustento mínimo para encarar estudios que definirán sus vidas y que deberían aportar al país.


Baradel no suele hablar de estas cosas. El dirigente gremial está en 1945. La educación, en cambio, todavía no entra al siglo XX. 

¿Le importará la educación como estrategia de crecimiento al barbado representante gremial (por ahora, ya que habrá que seguir los resultados de las elecciones que pueden ratificarlo o sacarlo de allí)?.

Baradel atrasa, como buena parte del autollamado "progresismo" argentino. Sin embargo, con la instalación de esta carpa itinerante, uno lo escucha manifestarse como un hombre que aporta al futuro del país. Es nuestro Jimmy Hoffa.

¿Qué será el futuro para Baradel? ¿Algo peor de lo que viene protagonizando? ¿La repetición de mecanismos vetustos, que alguna vez colaboraron en la formación educativa de nuestros profesionales? ¿Qué dirá sobre los cambios tecnológicos y cómo se prepara para enfrentar una embestida que se ha llevado puesto a varios hombres y mujeres anacrónicos? ¿Cuánto tiempo ha demorado el dirigente varios de estos ítems?

Baradel nos quiere contar un cuento. Un cuentito, del cual no se mueve hace muchos años. Un resumen sería el siguiente: "Nosotros, los 'progresistas', somos los únicos que sabemos cómo encabezar una revolución educativa en Argentina. Y sin nosotros, nadie podrá hacer nada".

Suena lógico, aunque es absolutamente incompleto el razonamiento: el de los docentes es uno de los tantos sectores que juegan este partido, al que vamos perdiendo por goleada, de acuerdo a los resultados de púbico conocimiento.

Baradel quiere marcar las contradicciones de una administración que, al menos, puede mostrar experiencias educativas menos mediocres, en tanto Macri como jefe de gobierno de CABA supo introducir reformas que intentaron aumentar el nivel cualitativo de los contenidos impartidos en esa jurisdicción. Baradel, mientras, puede mostrar el fracaso de una política que ni siquiera gozando de partidas presupuestarias impactantes, produjo algo de valor en el sistema. Probablemente dirigentes gremiales muy acodados en la zona del confort, eso sí. Pero de aprender, poquito, casi nada.

La carpa itinerante es lo más creativo que se la ha ocurrido a Baradel en los últimos 16 meses, para sacar al país adelante.


Es indudable que está más cómodo con el pan y el circo que con el cambio y la optimización de un sistema que afecta, en mayor medida, a los compatriotas con menores posibilidades.



Nada nuevo: el "progresismo" argentino todavía no sale de un paradigma inquietante: producir más pobres como reaseguro para mantener sus posiciones de poder. Muy mezquino para un país que necesita asegurar acceso democrático a la educación y a la salud.

¿Se cobrará entrada para ingresar a la carpa itinerante? Pueden administrar esos ingresos Lázaro o Cristóbal. Y si hay que poner orden nunca está de más un militar ejemplar, como Milani.