Los vecinos silenciosos de Reynaldo Sietecase
Reynaldo Sietecase no pensó a este libro aunque lo pergeñó accidentalmente. Se lo impuso la casualidad o, para ser más precisos, su editora Julieta Obebman. Un simple comentario del poeta, narrador y periodista contando que desde hacía un tiempo venía sacando fotos de maniquíes disparó la idea del objeto libro.
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El rosarino se había mudado a Balvanera, entre Once y el Abasto, a un departamento rodeado por una veintena de negocios que venden maniquíes de todos los tamaños, formas, colores.
"Lentamente esos muñecos desnudos, de todas las formas y edades, fueron captando mi atención. Y comencé a fotografiarlos con el teléfono. Pero ni soñaba con un libro", cuenta el autor de No pidas nada.
De esas casi 300 imágenes conviviendo en un disco rígido surgió la selección que hoy integra Desnudos de vidriera, una plataforma gráfica donde figuras estáticas de rasgos y colores variopintos inquietan tanto como sugieren.
Poeta al fin, el creador de Y las cárceles vuelan tenía algo en claro: no iba a sumarles a sus fotos testimonios periodísticos ni haría una historia novelada de esos misteriosos personajes que atisban noche y día detrás de los vidrios. Por eso recurrió, una vez más, a la poesía y creó un largo poema que se va fragmentando en el camino insistiendo con una suerte de mantra: "Están ahí, esperan, permanecen".
Para que no queden dudas o algún fotógrafo profesional se sienta estafado y lo ponga en la mira, Sietecase aclara, se sincera: "No soy fotógrafo profesional ni lo quiero ser. Soy un cazador de imágenes, un poeta que mira en diagonal. Tengo con la fotografía un acercamiento instintivo. Son como las fotos de un ciego".
Desnudo de vidriera es un libro con cierto vuelo tanguero, de fácil digestión y sin más ambición que sugerir antes que mostrar. Un tentempié para voyeurs.
Desnudos de vidriera
Autor: Reynaldo Sietecase
Editorial: Reservoir Books
Páginas: 112
Precio: $249