El calvario de esperar que te entreguen tu casa
"Estamos hace 40 meses esperando la entrega de 46 casas que debían demorar en construirse 10 meses", esta podría ser la síntesis de un grupo de vecinos que lucha, desde 2005, por obtener su vivienda, luego de que se asociaran, a la Unión Vecinal Providencia, que ya había hecho la gestión para la construcción del barrio "Providencia II!, de Las Heras.
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Nos dice Gabriela Amuchástegui, una de las damnificadas: "Los asociados a la segunda etapa, comenzamos a pagar en agosto el terreno adquirido en las inmediaciones del barrio Municipal, donde se prolongará en un futuro la calle Boulougne Sur Mer. En el año 2008 festejamos la cancelación del terreno y allí, cuando debía ocurrir la magia, comenzó el calvario".
Vamos a contar, pues la historia de este calvario, que involucra, también, a la providencia.

Las irregularidades comenzaron a darse en el accionar de la comisión directiva de la cooperativa y, ante la falta de avances de ningún tipo, "los asociados decidimos intervenir la entidad y con la ayuda del Instituto Municipal de Vivienda de Las Heras y la Dirección de Personas Jurídicas logramos intervenir la Entidad y nombrar nuevas autoridades, en una Asamblea Normalizadora, y a pesar del dinero perdido, denuncia penal y sobre todo la pérdida de la confianza y la esperanza, la Unión Vecinal Providencia siguió funcionando", sigue Amuchástegui.
Nuestra felicidad era gigante, ya que suponíamos que después de tanto esfuerzo, en 10 meses , a partir de marzo del 2013, cuando se firmó el contrato de Obra Pública, tendríamos nuestra vivienda
Así fue que, en el lapso de dos años, lograron hacer lo que se hizo en cinco, empezando por escriturar el terreno, consignar un listado de los verdaderos asociados-dueños, realizar y aprobar en Asamblea todos los balances, contratar un agrimensor y presentar el proyecto de loteo con todas las factibilidades y lograr que se apruebe. Y más: realizar la donación del terreno al Instituto Provincial de la Vivienda para la construcción de las 46 casas; y finalmente, el 29 de abril de 2012 se publica la Licitación del barrio, junto con otras tantas obras a realizar, financiadas entre la provincia y Nación.

Recuerda Gabriela: "Nuestra felicidad era gigante, ya que suponíamos que después de tanto esfuerzo, en 10 meses , a partir de marzo del 2013, cuando se firmó el contrato de Obra Pública, tendríamos nuestra vivienda".
Supusieron mal los vecinos. Desde entonces, todo está en veremos. ¿Qué ocurrió?
"La empresa Coniar, que es la que ganó la licitación de la construcción, fue levantando las casas a cuentagotas, con plazos interminables, con períodos de prácticamente abandono de la obra; en dos o tres oportunidades los mismos socios salíamos corriendo alertados por intentos de usurpación, etcéteras", aporta la vecina, como todos allí, desprovista de providencia.
Y completa, con desasosiego: "En agosto del 2015, ante nuestro reclamo en el I.P.V. con bombos y todo, para pedir que rescindieran el contrato con la empresa que ya había incumplido todos los términos, nos recibió el entonces director del mismo, Omar Parisi, quién obviamente hizo nuevamente falsas promesas de presionar, de concretar los pagos de las acreditaciones, y de ocuparse de nuestro caso, lo que nunca ocurrió".
¿Qué ocurrió? Sí, lo que imaginan: nada. Cambiaron los gobiernos, pero las penas están intactas.
Luego, ante el cambio de gobierno, se les informó que darían "prioridad" a las obras de viviendas, que ya estaban con más del 60% de avance de obra, con lo cual, el barrio en cuestión, que tenía supuestamente acreditado el 62% de obra, estaría en condiciones de ser terminado y entregado a a la brevedad.
¿Qué ocurrió? Sí, lo que imaginan: nada. Cambiaron los gobiernos, pero las penas están intactas.
"Ya hemos solicitado ante distintos funcionarios del I.P.V. la desafectación de la empresa Coniar (secretario técnico, Gustavo Vera, arquitecto Tramontina, señor Calik e ingeniero Manganiello), ya que la obra estaba prácticamente abandonada, sin sereno, y sin avances. En todas las ocasiones nos informan que ya están cumplidos todos los términos legales para hacerlo, pero siguen renovando los plazos a la empresa, y mientras tanto 46 familias hace ya 10 años que estamos en la dulce espera. Vuelvo a repetir que la obra debía demorar 10 meses y ya llevamos 40", finaliza la vecina.
Lo que no finaliza, está claro, es la desazón y la sucesión de injusticias de 46 familias que no pueden ver cumplido un sueño que, por ley y por dinero aportado, les corresponde.
Menos mal que le pusieron Providencia, si se llamase Abandono, les iría peor...
Ulises Naranjo.


