Dos secuestros, dos femicidios y las mismas dudas
Dos mujeres desaparecidas, dos femicidios. Janet Zapata (29) y Julieta González (21) desaparecieron el miércoles pasado y sus cuerpos fueron hallados con pocas horas de diferencia. Las dudas surgen ahora por el motivo de los crímenes. A Janet la mataron de dos disparos. A Julieta con golpes en la cabeza. El otro punto de unión de las dos historias es que antes de ser asesinadas estuvieron cautivas. Julieta 4 días y Janet 2. Lo que pasó en esos días es una de las principales incógnitas que hay en las causas. Vale recordar que el alerta de sus familias se dio el mismo Día de la Primavera.
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La justicia apunta al círculo íntimo de ambas jóvenes. El caso que tiene más avances es el de Janet, donde hay dos detenidos: Damián Minati, quien era su pareja, y Claudio Quiroga, signado como el sicario. Hasta ahora no apareció ningún antecedente de violencia de género previo al crimen. La hipótesis es que Minati planificó el crimen y contrató a Quiroga para ejecutarla. En ese sentido, explicaron allegados a la investigación, hay indicios de esa "contratación" y del supuesto pago por parte de la pareja de Janet, quien dijo haber estado con ella en el centro comercial La Barraca antes de que desapareciera. Otro de los datos es el testimonio de quien denunció a Quiroga como supuesto sicario.
Además de la muerte, la duda es qué pasó entre el 21 y el 23 de septiembre, fecha en que habrían matado a Janet, según los peritajes. Aún no se sabe dónde estuvo cautiva.
Pero apuntan a otro tema. El acusado de ser el autor material del asesinato tiene muchos antecedentes penales, pero nunca estuvo preso. Muchos de esos antecedentes tienen que ver con las amenazas. Es decir, lo creen un "apretador" profesional. Ahora está sospechado de ir más allá y ser sicario. En 2005 fue acusado de robo agravado, en 2006 por amenazas y robo simple, luego fue acusado por portación de arma y por amenazas agravadas. En 2006 fue condenado por robo simple, pero se suspendió el proceso a prueba.
Todas las condenas posteriores fueron con cero días en la cárcel. En 2008 la tercera cámara del crimen le perdonó la cárcel en una causa por robo agravado y le dio una condena en suspenso. Luego se acumularon causas y juicios en la sexta cámara del crimen, de la cual era parte el actual procurador Alejandro Gullé. Allí le unificaron la sentencia por las causas que arrastraba por coacción.

En el caso de Julieta González aún hay muchos cabos sueltos, pero también apuntan al círculo íntimo. En ese sentido, las sospechas están puestas en hombres que habrían tenido en algún momento alguna relación con la víctima. El otro dato clave es que murió 48 horas antes de que se hallara el cuerpo, por lo que estuvo 4 días cautiva antes de que la mataran. Sobre lo que pasó esos días no hay datos, a pesar de los operativos y las alertas que se desataron desde el 21 de septiembre. Según los datos preliminares, murió por "traumatismo cráneo-encefálico, compatible con golpe con elemento contundente".
La familia había apuntado contra su última pareja, un comerciante que tiene una amplia diferencia de edad con ella. Pero la justicia apunta a una pareja anterior.

