Tunuyán y San Rafael en la edición española de Vogue
Marina Gallo es un argentina, estilista de moda y directora creativa con sede en Europa. Colabora regularmente con Vogue España, Stylist France, Vogue México & LatinAmerica, Porter Magazine y la versión americana de Marie Claire.
Estuvo aquí realizando una producción que ya se ha publicado en Vogue España, en la que surca una Mendoza poco habitual. Una selección de las fotografías realizadas por Luis Ridao, en un viaje de moda y placer por el Valle de Uco y San Rafael. Y algunos de sus comentarios a modo de bitácora de viaje.

San Rafael, Cuadro Bombal: otoño furioso y misterioso en el Laberinto de Borges.
Dice Marina: "Beber una copa de buen vino admirando un paisaje, pasear por lugares solitarios y disfrutar de la gente".


Valle Grande, entre los atractivos que merecieron atención para Vogue España.
"Una vista desde el Cañón del Atuel, de los que pueden llegar a erizar la piel al tiempo que hacen que quien lo contemple se sienta diminuto. Y, como buen tesoro escondido, llegar hasta allí no es tarea sencilla: es necesario volar hasta Mendoza (la provincia en la que se encuentra) o San Rafael, y desde allí realizar un camino en coche de una hora de duración aproximada. Que la carretera no asuste: lo que podrá verse por las ventanillas es una de las zonas vinícolas más importantes de Argentina y los Andes", añade la autora.

"Para Mendoza, mi look ideal es botas, sombrero y poncho, o un vestido y poncho o manta de cashmere, ya que por la noche refresca y siempre es recomendable tenerlo en la maleta", explica Marina. Y amplía: "Argentina es muy grande y los looks dependerán de qué ciudades visites. Las necesidades variarán si vas a los helados glaciares de la Patagonia, las cataratas del Iguazú con su clima subtropical o el desierto en altura de la región del norte. Para Buenos Aires, como cualquier metrópolis, un look urbano y cómodo si vas a caminar por sus barrios, y un vestido de noche para bailar el tango en alguno de sus bares".
"En plena naturaleza siempre hay algo que observar, un sonido, olor o color que reclama tu atención. Por eso, aunque este viaje sea una oda a la relajación y el despertador esté prohibido, la jornada para Marina comienza temprano. No pueden perderse los amaneceres. Ver la luz del sol mientras baña las montañas nevadas es realmente mágico. Se ponen rojas, rosas, celestes y amarillas. Y, si tienes suerte, se pueden ver los zorros salvajes. Más avanzada la mañana, se pueden visitar las bodegas para hacer catas de vino (aquí se produce el mejor Malbec del planeta) y si viajas con niños, se puede visitar a una hora del valle el laberinto de Borges. Además, se pueden hacer paseos a caballo, donde te cruzas a los gauchos de la zona".
"El caldo está claro pero, ¿con qué acompañarlo? "El Valle de Uco es un destino gastronómico, así que puedes ir cada día a comer a un sitio diferente. Pero el chef de Casa de Uco, Pablo Torres ("el ruso", para todo el mundo) cocina de maravilla, todo es muy simple y a base de productos autóctonos y de la pequeña huerta orgánica del restaurante", dice Marina. El mejor ejemplo, unos huevos orgánicos con verduras de la huerta: sencillo pero deliciosamente efectivo.
"El hit de los postres, también en el restaurante de Casa de Uco, es la crême brulée de Patay, el pan de los indios. Es un producto típico de la zona que los aborígenes consumían a diario y uno de los postres más ricos que probé".





