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Flor Giménez y una cita impostergable con la historia

La joven jocketa será la primera mujer en correr en el Clásico Santo Patrono Santiago en más de 40 años. Buscará derribar los prejuicios de un ambiente donde la presencia femenina se torna excepcional.

Florencia Giménez, con sólo 19 años, tendrá este lunes una cita impostergable con la historia en el Hipódromo de Mendoza. La joven es tercera generación de una familia de jockeys que ya han saboreado las mieles de la victoria en el Clásico Santo Patrono Santiago. Esta vez le tocará a la pequeña revalidar sus condiciones, darle continuidad a la tradición familiar y, al mismo tiempo, derribar los prejuicios enquistados en un ambiente rebosante de testosterona.

Florencia no quiere que su presencia en la tradicional carrera del turf mendocino sea solo anecdótica. Si bien será la primera jocketa en decir presente en el Clásico en más de 40 años, con lo cual su participación ya contará con ribetes históricos, se muestra decidida a anotar su nombre junto al de su padre y su abuelo entre los ganadores de la contienda.

"Es un orgullo muy grande ser la primera mujer en correr en el Santo Patrono Santiago y hacer historia, más que nada por mi apellido. Mi papá es el que más veces ha ganado esta carrera -Rubén Giménez- y mi abuelo también lo hizo, quiero continuar con la tradición familiar y creo que tengo chances. El caballo me da la confianza de que va a hacer una muy buena carrera", afirma la joven jocketa, quien montada en "Perfec Day" buscará consagrarse el próximo lunes.

El entrenamiento de un jockey es mucho más demandante desde lo físico de lo que muchos imaginan. Y el de una jocketa "es el doble de exigente", afirma Florencia, y agrega: "tengo que entrenar mucho más para compensar la diferencia de fuerza y poder competir de igual a igual con un hombre". 

Sin embargo, hay caballos que responden mejor al "toque femenino" que puede aportar una joven como Florencia. "Cada caballo tiene su personalidad, a algunos no les gusta el rigor y prefieren un trato más cariñoso, ahí es donde una mujer puede hacer la diferencia, porque tenemos otra sensibilidad y podemos transmitir tranquilidad", cuenta Florencia.

A Florencia no le costó insertarse en un circuito donde la presencia femenina es casi una excepción. La mayoría la conoce desde que era muy chica y la ven como a una hija. "La gente de afuera puede hacer algún comentario machista pero dentro del circuito la mayoría me cuida y me trata con mucho respeto".

Ese respeto del que habla Florencia se lo ganó con mucho esfuerzo, al transitar con humildad por todas las etapas que alguien que recién se inicia en el turf debe superar. "Arrancás siendo peón, que es el que limpia y cuida el caballo. El peón es el que más horas pasa con el animal y el que más sufre cuando no hace una buena carrera. El jockey en un día puede correr con cinco o seis caballos, en cambio al peón le corre uno solo. Por eso la derrota duele mucho más en esta etapa", explica la joven.

Cada etapa tiene su peculiaridad y se torna muy interesante conocerlas a todas para comprender la importancia de que el jockey en potencia no omita ninguna de ellas. "Después de ser peón pasás a ser vareador. Montás al caballo la misma cantidad de tiempo que el jockey durante la semana, pero cuando llega el domingo no lo corrés vos. Lo entrenás y lo corrés toda la semana y después si gana lo ves desde afuera, es una sensación muy fea, como ser suplente en el fútbol". No será la última vez que Florencia utilice una metáfora futbolera para explicar los pormenores de su profesión.

"No saltarme etapas me sirvió para entender lo que siente cada persona que forma parte del equipo. Cada vez que gano una carrera le agradezco muchísimo a la gente que trabajó toda la semana para que fuera posible. El peón, el cuidador, el veterinario, el herrero, dependo de todos ellos para poder demostrar lo que sé en la pista", explica Florencia.

El peor momento de la corta carrera de la joven jocketa fueron los meses posteriores a su debut "oficial", cuando la ansiada primera victoria se hacía esperar. "Me costó mucho ganar mi primera carrera. Llegaba segunda, tercera, y no podía ganar. Fueron cinco meses muy duros porque perdés el domingo y el lunes tenés que estar otra vez entrenando con la mejor actitud. Además no es como en Buenos Aires que corren todos los días y tienen revancha rápido, acá es más difícil sobreponerte".

La demandante rutina física a la que se somete Florencia a diario es comparable a la de cualquier deportista profesional. "De 8 a 12 de la mañana entreno corriendo en el hipódromo. A la tarde voy a un gimnasio donde me arman la rutina de acuerdo a mis necesidades, tratando que no gane masa muscular por un tema de peso, ya que no debo superar los 50 kg para correr lo más liviana posible".

Otra peculiaridad que presenta el turf y que lo emparenta con el fútbol es que los jockeys debutantes compiten de igual a igual con los más experimentados, porque lo que determina que estén en la misma categoría es el caballo en el que corren. "Las carreras se dividen de acuerdo al sexo, la edad y las carreras ganadas por cada caballo. La edad del jockey no importa, lo que determina la categoría en que corrés es el caballo. Es como en un equipo de futbol, un pibe que va a debutar compite con Tevez que tiene toda la experiencia, es así", señala Florencia.

Florencia ya se impuso en 4 carreras desde su debut en octubre del año pasado y el próximo lunes buscará dar la sorpresa en el Clásico por excelencia del turf mendocino. A bordo de su caballo "Perfect day" buscará no solo tener un día perfecto, sino también una jornada soñada, como lo indica el mandato familiar.