Alta Performance y Calidad de Vida: ¿Ser o estar?... Esa es la cuestión
Una conversación con respecto a la dependencia laboral fue lo que originó este artículo. Se planteó esta cuestión: ¿una persona es o está empleada? Porque hay que distinguir entre esos dos verbos con los que, afortunadamente, cuenta nuestro idioma, a diferencia del unificador to be de la lengua inglesa.
El verbo ser hace referencia a algo constitutivo, a estructuras que, si bien algunas pueden ser modificadas, son bases sólidas. Un profesional de la salud podrá decir –incluso sin ejercer– “soy médico”, porque existe documentación que respalda esa condición. Yo puedo afirmar a la luz de los hechos: “soy argentina de raza blanca” (el primer estado podría variar, no así el segundo).
En cuanto a la palabra estar, nos conecta con un estado más pasajero que el verbo ser. La condición asociada al “estar” puede durar años, pero aun así sigue siendo transitoria y mutable.
Paso a explicar de manera empírica: ¿será que soy irritable o estoy irritable? Porque si afirmo lo primero, ya me estoy negando la posibilidad de cambiar ese estado emocional. Entonces quizás sea mejor afirmar: “Hoy estoy irritable”. Algo voy a poder hacer para transmutar esa emoción: alejarme del foco de irritación (con el compromiso de que luego, en algún momento conveniente, me dedicaré a observar aquello para llegar a la raíz del asunto), mirar una buena película, leer, escuchar música, conseguir helados o chocolates… Cada cual tendrá sus recursos.
Parece sólo un juego de palabras, pero las palabras tienen poder. Y mayor es ese poder en planos sutiles. Si uno constantemente afirma “soy malhumorado”… ¡así será!
En realidad, muchas veces hacemos buen uso de los verbos ser y estar. No decimos “soy enfermo”, sino “estoy enfermo”. El espacio para la confusión se da, por lo general, con los estados emocionales. Y la posibilidad que da el autoestudio es la de invertir esa condición. Por supuesto, siempre que el que experimenta esa emoción así lo desee (aunque estimo que a nadie le gustaría autodefinirse ni ser conocido como malhumorado). Ese ejercicio de estar atentos a lo que decimos generará en nosotros más conciencia, que probablemente nos conduzca a un estado de mayor bienestar.
Retomando el disparador inicial, ¿uno es o está empleado? Dudo que lo que defina a una persona sea la condición de “ser” empleado, cuando la realidad es que “está” empleado. Y se puede ser un emprendedor incluso trabajando en relación de dependencia… pero eso será tema de otra nota.
Marcela Heras, emprendedora del Método DeRose Mendoza.