El universo "Star Wars" tiene un nuevo inciso: "Rogue One"
Tras el sensacional éxito de "Star Wars: The Force Awakens", que recaudó en torno a 2.000 millones de dólares, la saga más exitosa de todos los tiempos continúa con una historia que no es ni precuela ni secuela, personajes nuevos y muy pocos sables de luz.
"Rogue One: A Star Wars Story" celebra hoy su estreno europeo en Londres antes de que el jueves aterrice en los cines. Como es habitual en el universo de guerras galácticas, los detalles de producción de este "spin-off" también se han ido dando a conocer con cuentagotas y la película llega envuelta en un halo de secretismo. Aunque eso no ha impedido que se filtren rumores.
Así, el pasado verano (boreal) se habló de que algunas de las escenas filmadas por Edward Gareth ("Godzilla") tuvieron que rodarse de nuevo, pues al parecer la atmósfera del film era demasiado oscura para el gusto de los productores. No en vano, una película de "Star Wars" que salga de la casa Disney debe ser apta para un público lo más familiar posible.
En "Rogue One" hay un claro esfuerzo por distanciarse de la saga original. Ni rastro del tema central de la saga, compuesto por John Williams, ni de los ya nostálgicos créditos de apertura que se alejan. Con todo, el escenario sigue siendo la Galaxia, y en ésta las mujeres llevan la voz cantante. Esta vez, la protagonista es la joven rebelde Jyn Erso (Felicity Jones), cuyo padre, el científico Galen Erso (Mads Mikkelsen), ha sido reclutado para la construcción del arma letal definitiva: la Estrella de la Muerte.
Ya de niña, Jyn fue separada de sus padres y rescatada por el rebelde Saw Gerrera (Forest Whitaker) de las garras del Imperio. Pronto resulta ser una ardiente luchadora a cuyo lado, encargado de vigilarla, estará el capitán Cassian Andor (Diego Luna), un guapo oficial de inteligencia. Pero a lo largo de las dos horas que dura la película, estos dos jóvenes rebeldes no tendrán precisamente tiempo para carantoñas.
Junto al guerrero ciego Chirrut Imwe (Donnie Yun), y su colega Baze Malbus (Wen Jiang), se embarcan en la lucha contra el todopoderoso Imperio Galáctico. Pero el espectador aguarda en vano hasta el final para ver los enfrentamientos con espadas láser que, salvo una excepción, brillan por su ausencia. De sacar algunas sonrisas se encarga el droide de combate imperial K-2SO, aunque el humor tampoco es uno de los fuertes del filme.
Ben Mendelsohn da vida al malvado Director Imperial Orson Krennic, responsable de la destructiva Estrella de la Muerte y sometido a los designios de Darth Vader. Éste se deja ver varias veces a lo largo del "spin-off" como aparecía en la saga original, con la emblemática voz del ya octogenario James Earl Jones.
Y es que hay cosas que, pese a todo, no cambian en esta nueva y tridimensional entrega del universo galáctico, aunque algunos echen de menos la magia de la saga original.
Por Johannes von der Gathen (dpa)