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Temor por los niños del Verbo Encarnado

Un hombre muy cercano al fundador del Verbo Encarnado, que continúa siendo sacerdote, contó su triste experiencia y señaló que le preocupa el hogar de niños que hay en San Rafael. Asegura que "no se controla a quienes ingresan".
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A los testimonios ya publicados se les suma el de un sacerdote que decidió no dejar el ministerio, pero sí la congregación del Verbo Encarnado (IVE). Los hechos que cuenta se dieron después de que el Papa Benedicto XVI condenara al padre fundador de la institución.

En 2012, uno de los sacerdotes colaboradores del Padre Buela, fundador del Verbo Encarnado, sufrió un episodio "fuertísimo" al que fue sometido por quien era su líder espiritual. El sacerdote quiso acariciar a su colaborador, pero éste, siendo un hombre mayor, logró apartarlo. Sin embargo, el dolor que le dejó esa experiencia aún persiste.

Buela ya había sido cuestionado por el Vaticano antes del episodio que relató el cura y, sin embargo, desde adentro de la congregación se le aseguraba a sus miembros que se trataba de informaciones falsas. "Siempre los que lo rodeaban, de una manera u otra, buscaban alternativas para tapar todo", señaló.

El hombre explicó que "trabajó durante años a su lado" y que como la mayoría de las personas que rodeaban al cuestionado sacerdote, comenzó desde muy joven, por lo que la manipulación psicológica que opera en todos ellos es muy fuerte.

"Es una figura que buscan endiosar, es el oráculo, la persona que tiene la respuesta para todos los casos, que tiene el discernimiento para solucionar todos los problemas", explicó el ex colaborador de Buela.

Una vida de lujos y mentira

Cuando el papa Benedicto XVI condenó a Buela, y más tarde Francisco lo ratificó, el sacerdote fingió haber presentado su renuncia para tapar que había sido destituido:

"El papa Francisco intervino y el papa Benedicto lo sacó del cargo de superior, pero mintieron y dijeron que él había renunciado por motivos de salud y como era una persona de mi confianza, lo normal era creer, hasta que las evidencias fueron demasiadas".   


Entre las razones por las que se lo destituyo, según indicó este hombre, están principalmente los abusos a más de 20 sacerdotes (todos mayores de edad); pero también se cuentan "faltas de caridad, problemas con la bebida (consumo de alcohol en exceso) y lujosos viajes con alojamiento en hoteles de 4 y 5 estrellas en el caribe". Todos comportamientos impropios para un cura y mucho más para un líder religioso. 

"En el año 2010 se lo sacó del cargo, pero todavía al día de hoy la congregación cree que es un santo y que la Iglesia y los obispos de Argentina quieren destruir al instituto y por eso inventan estas cosas. Ése es el razonamiento que venden, sin importar que se hayan denunciado más de 20 casos", comentó.

Entre los denunciantes hay seminaristas, sacerdotes e incluso monjas que "no tienen nada que ganar con eso". Por el contrario, tanto ellos como sus familiares fueron perseguidos por miembros de la institución debido a que ellos decidieron denunciar al Vaticano y aún hoy no se animan a dar sus nombres para evitar represalias. 

En el Capítulo General que tuvo lugar en 2016, el Papa Francisco designó a dos veedores para que no fueran integrantes del IVE quienes cuestionaran los hechos que estaban sucediendo en el instituto y prohibió la reelección de los que habían sido superiores desde 1984 (fundación del IVE) a la fecha. Sin embargo, en la institución se desacredita al Papa y no se le hace caso.

Hoy los seminaristas del IVE siguen visitando a Buela, pese a que está recluido y que se le ha prohibido ejercer el ministerio público. 

Además, desde su página web, continúa aconsejando a la comunidad sobre temas religiosos:

"El padre Carlos Miguel Buela, I.V.E., es sacerdote desde el 7 de octubre de 1971. Desde el comienzo de su sacerdocio se avocó con ahínco a la pastoral juvenil, con la convicción de que la Iglesia se ocupa de los jóvenes "no por táctica sino por vocación", se describe en la misma página, y ni en esta ni en la del instituto hay mención alguna de las decisiones tomadas por el Vaticano.

Preocupación por las obras del IVE

El IVE tiene una misión noble. Además de las Parroquias y Casas de Formación (seminarios menor y mayor), tiene Hogares de Caridad y sus sacerdotes realizan misiones a lugares del mundo en que muy pocos se animarían.

En noviembre se conoció la noticia de que dos de los 30 jóvenes que conviven en las instalaciones del Verbo Encarnado habían logrado el sueño del conocer al Papa, los chicos llegaron a Roma de viaje de Egresados y pudieron darle la mano a Francisco, de acuerdo con el diario San Rafael. 

Pero en los hogares de caridad al tiempo en que se atiende a niños enfermos, personas a las que se las saca de extrema pobreza y del sufrimiento, los niños  que allí se alojan están en contacto con los mismos sujetos que están cuestionados y denunciados ante el Vaticano por haber abusado de niños que hoy son grandes y que después de años se atrevieron a hablar.

"No hay control en el selección del personal que va a los hogares, y por la política de cambios que tienen, es decir que cuando alguien es cuestionado simplemente se lo manda a otra comunidad y listo, no me extrañaría que estas cosas sigan sucediendo", finalizó el sacerdote.