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Geógrafo chileno: "Mendoza está bajo una amenaza permanente"

El especialista Marcelo Lagos remarcó que los lugares como Mendoza están bajo una amenaza sísmica constante. Ratificó que podría haber un "gran terremoto" en el norte de Chile.
Foto: Publicada por revistaenfoque.cl
Foto: Publicada por revistaenfoque.cl

El geógrafo Marcelo Lagos es uno de los investigadores más reconocidos en materia de sismos y tsunamis en Chile. En el país trasandino es voz autorizada y figura obligada en distintos medios para hablar sobre la actividad sísmica característica en el vecino país.

Tras el sismo que se sintió fuerte en Mendoza la tarde del domingo y que tuvo epicentro en San Juan, conversó con Queda Mucho Por Decir de MDZ Radio  para hablar de la actividad y de lo que significan las constantes réplicas.

El profesional descartó que la cantidad de sismos marquen algún tipo de evento mayor específico en Cuyo, pero aclaró que todos los asentamiento humanos cercanos a la cordillera deben estar preparados para eventos sísmicos de importancia. 

Lagos dijo que la principal lección que deben aprender los habitantes de Mendoza es "aprender a convivir con el riesgo".

Escuchá la entrevista con MDZ Radio:

-¿Se pueden predecir los sismos?

-La verdad es que hoy no existe una metodología comprobada que permita con propiedad anticipar el dónde, el cuándo y la magnitud esperada. Si bien se están haciendo esfuerzos importantes, desde le geociencia, la predicción todavía no se hace efectiva. 

-En la zona donde se registró el temblor de San Juan hubo una seguidilla de sismos de baja magnitud. ¿Se puede pensar que eso es señal de algo?

-La verdad es que la sismicidad que está afectando la zona oriente de la cordillera en territorio argentino se conecta con el proceso de subducción donde la Placa de Nazca se introduce bajo la Placa Sudamericana sobre el Pacifico. En ese proceso de avance detona sismicidad intermedia y profunda. En la práctica nadie podría anticiparse a decir que esto significa algo, lo que si no podemos descartar es que la amenaza sísmica es permanente para los asentamiento humanos localizados en función de Los Andes, como Mendoza, tanto en el oriente Argentina y el occidente que es Chile.

-Se dice que cuando hay muchos sismos las placas liberan energía, evitando un gran terremoto. ¿Es verdad o mito?

-Es un mito. La sismicidad que hemos tenido en los últimos días no permite liberar de forma significativa la energía acumulada. Generalmente los terremotos sobre 7 y 8 son los que realmente comienzan a liberar energía, en las zonas de tensión, particularmente en las zonas de acoplamiento entre placas. La sismicidad es una señal de que nuestras placas están activas y que estamos en territorio altamente complejo y que permanentemente están acumulando energía. Son los grandes eventos los que liberan energía, los que hemos tenido en los últimos días, en rigor, su importancia es marginal.

-¿Se puede concientizar a la población para que esté atenta o que tenga un mejor entrenamiento para reaccionar?

-Se está avanzando y actualmente existe monitoreo que han detectado ciertas señales que se emiten a la atmósfera, que pueden ser capturadas por satélites, particularmente en la ionosfera. También hay sensores ubicados en el fondo oceánico que también permiten anticiparse algunos minutos. Sin embargo, existe incertidumbre en este tema y es por ello lo importante es fortalecer las conductas de autocuidado, partiendo desde la familia, desde el núcleo.

El mensaje para Argentina en rigor es que la amenaza sísmica, particularmente para los asentamientos humanos cercano a la Cordillera de los Andes es permanente. La historia nos recuerda que sí han ocurrido terremotos en el pasado, volverán a ocurrir en el futuro, y eso no lo podemos olvidar. Si olvidamos la amenaza sísmica estamos aumentando los niveles de exposición.

-¿En Chile lo han aprendido?

-Se ha aprendido, pero a golpes bien grandes. Si bien la naturaleza nos ha afectado no ha sido tan grave como podría ser. Las condiciones que existen en Chile permitirían tener eventos de mayor magnitud que han ocurrido en momentos especiales. 

Los tsunamis han llegado con marea baja y en localidades con baja densidad. Los terremotos han ocurrido en la noche cuando las familias están reunidas y logran manejar la emergencia de forma contenida. Los últimos eventos que hemos tenido se han dado en condiciones excepcionales y que se han traducido en pocas víctimas y en conductas rápidas de reacción de la sociedad. Sin embargo, nadie puede descartar que estos eventos nos sorprendan en peores escenarios. Con playas llenas de turistas, en condiciones de marejadas, tormentas o marea alta.

-Más allá de que no se puede precedir un sismo, hay especialistas que hablan de un gran terremoto en el norte de Chile.

-Es una realidad. El norte de Chile y el sur de Perú tienen pasado de grandes terremotos con magnitudes cercanas a 9, lo que implica eventos gigantes con tsunamis consecuentes. El último terremoto importante que tuvimos en el norte fue el 1 de abril de 2014 con un evento de 8.2 con un tsunamis con alturas de olas de cinco metros, pero no era el evento esperado. El sur del Perú, desde el puerto de Ilo, hasta la península de Mejillones en Chile, está acumulando energía, está cargada y en cualquier minuto podría ocurrir un escenario como ocurrió el 9 de mayo de 1877 con un evento de gran magnitud con un tsunami con olas de 15 metros.

-Tenemos un volcán cerca del paso Pehuenche, que incluso se encuentra en actividad y que es el volcán Chillán. ¿Esto tiene relación con los sismos que hay en la región?

-La verdad es que si los miramos en cámara rápida los proceso volcánicos y la sismicidad son parte de un mismo proceso, están interconectados. Sin embargo, la actividad sísmica no siempre detona procesos eruptivos, a veces sí y a veces no. Para el terremoto 8.8 de Chile en 2010 los volcanes en la cordillera no entraron en actividad, a diferencia del gran 9.5 de 1960, el más grande medido con instrumental, efectivamente entró en actividad el complejo volcánico Caulle Peyuhue.