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Bancos (Los artistas y el gen argentino y hasta Francia no paramos)

El compatriota Pablo Reinoso junto a François Hollande, orondos en una de las creaciones clásicas del artista: sus asientos con swing. Ya son parte del Palacio del Elíseo. Historia pura.

Del francés antiguo "bank", y este del germano "banki".

1. Asiento, con respaldo o sin él, en que pueden sentarse dos o más personas.

2. Madero grueso escuadrado que se coloca horizontalmente sobre cuatro pies y sirve de mesa para labores de carpinteros y otros artesanos.


Si hacemos un ejercicio que ya lo hizo y con demasiada gracia, ironía y sutileza Tato Bores, y pensamos lo que quedaría de este país en caso de una hecatombe nuclear:

 ¿Qué quedaría entonces, más allá de la desolación geográfica? 



Intento preguntar: ¿qué legado hubiésemos dejado al mundo en ese caso? ¿Qué aportaría Argentina en una hipotética reconstrucción de la humanidad?

¿Los empresarios, su visión, su desempeño? Descartado. No surge ninguno individual ni un grupo pujante, que pudiera representarnos en una nueva Arca de Noé.

¿Los políticos? Casi que ni debe explicarse que han causado desastres, verdaderas hecatombes aunque no nucleares. Y que una de las enfermedades del país, sistémica, es no contar con una clase dirigencial inteligente. 

¿Deportistas? Posiblemente sí, en este campo hay varios, pero no es lo que un nuevo mundo buscaría como primer paso para reinventarse. No se puede soslayar a Fangio, Maradona, Messi, Vilas, Hugo Porta, Manu Ginóbili. Pero no cambian el mundo: lo entretienen.

En mi particular forma de ver la historia, en cierta perspectiva que ni intenta ser una teoría y lejos de la academia, pienso que Argentina podría ser importante, para el caso del cual estamos en suposición, por sus artistas. 

En este rubro podría hacer una lista kilométrica. Referirme a tipos y tipas que trascendieron su tiempo, que cambiaron las reglas del juego, que resultaron más innovadores que nuestros empresarios, y, lo que no es poco, trascendieron las fronteras hasta hacerse universales.

Nosotros tenemos aquí a Quino, una especie de Messi no televisado. Calculo que no hemos sido lo generoso que él merece. Quizá pudo triunfar una vez que se fue de Mendoza, que suele ser cruel con sus talentos


Si hablamos en general del país existen escritores, pintores, actores, cineastas, que la Gran Historia no puede obviar. Y de hecho no lo hace: pongamos a Borges, a Nicolás García Uriburu, a Fader, Martha Argerich, a Bioy y Silvina (ella tampoco ha sido retribuida, en la calidad dada, en este país). La lista es realmente asombrosa. Para el caso podría detallar por lo menos 30 nombres propios que sacudieron al mundo, en distintas épocas, salidos de nuestras geografías.

¿Es la Argentina, de algún modo, una fábrica de artistas? 

Finalmente, ¿si debieran reconstruirnos o encontrar lo mejor que podemos ofrecer a un mundo nuevo, todo se reduciría al arte, a los creadores, a lo inconmensurable del legado cultural?

Me gusta pensar que esto sea parecido a una suerte de tradición histórica, caótica, sin orden aparente. Diría que me gusta tanto esta idea que no he pensado en las debilidades de aseverarlo.

Luego de la hecatombe, casi en el pre-apocalipsis, la Argentina ya ha legado un relato de artistas y creadores inigualables (Xul Solar, César Pelli) . Vale preguntarse, en este razonamiento, si el país y sus habitantes han correspondido a esta explosión de talentos. Y vale decir la verdad. 

Entonces ni titubeo: no, no hemos aprendido de ellos (y si lo hicimos ya lo olvidamos), no sabemos de sus legados, relegamos casi de lo más exquisito que hemos producido en apenas dos siglos de vida como nación


Reinoso con Hollande, quien pidió instalar sus obras -si se quiere- por capricho y gusto personal. 


Si me permiten quiero hablar de Pablo Reinoso, un artista excepcional, argentino, radicado en Francia, exitoso, talentoso, innovador, en la élite de los que marcan tendencia. Tanto que hace poco tiempo logró colocar sus obras en un lugar histórico de la humanidad.

Pablo Reinoso ya ha llevado sus bancos  al Loire Chaumont Park y en las orillas de un río en Lyon. Pero desde el 23 de julio, sus famosos bancos llegaron y adornan en forma permanente el Palacio del Elíseo.

Bajo el cielo de París, Reinoso en su esplendor.

"En el Elíseo, como siempre en mi trabajo, lo primero que quería crear era un vínculo con el lugar". Posiblemente llamó a su instalación  "Raíces de Francia". Se trata de dos bancos instalados a cada lado de la terraza sur de la mansión en el Barrio de Saint-Honoré.

La obra está fechada el 14 de julio, el día de fiesta nacional y el punto de reunión para la nación. Ambos bancos fueron solicitados de inmediato por el presidente Francois Hollande, quien descubrió en Buenos Aires un proyecto similar para la Embajada de Francia.

El toque argentino en la cumbre del poder en Francia.

"El trabajo se compone de dos bancos. Se construyen a partir de vigas de acero, Los utilizados por Gustave Eiffel, los que todavía construyen nuestras ciudades y fábricas. Decidí incluir en la obra dos símbolos de la República, un roble y un olivo, uno representa la fuerza y la justicia y el otro la paz", relata el artista, a quien decirle franco argentino le cae de modo exacto.

Luego agrega: "Esto también puede ser utilizado como un banco que se convierte en un punto de encuentro, un lugar para el diálogo, un medio para hablar, pensar en el corazón del Elíseo. Es un banco público en el sentido genuino y más noble del término".


Una escultura en el parque en cambio, es "un reflejo de mi colaboración con la Fundación de Coubertin", explica Reinoso, quien hace más de diez años que comparte en esa organización el amor de su profesión y la comunicación de su producción.

La obra  de Pablo Reinoso fue concebida como si fuera llamada a ser parte de la globalización: "Nació durante un viaje de Estado del Presidente a la República de Argentina, en el que he participado como artista franco-argentina entre la delegación cultural. En Buenos Aires, el presidente Hollande descubrió que yo estaba trabajando en un proyecto de escultura para la Embajada de Francia. Y la idea de crear un banco para el Elíseo germinó en ese momento", resume.

Vista de la obra desde la terraza donde se gobierna Francia.

Hace 4 años vi por primera vez un "Reinoso". Fue en arteBA. Luego lo llamé a Paris. Y fue un dialogo más que amable. Es un artista plástico de la Argentina profunda. Vive en París hace décadas (desde 1979). Allí se ha destacado por su versatilidad. 

En los últimos años es protagonista de varias acciones que lo han llevado a trabajar para las empresas de lujo más importantes del mundo, como las del Grupo LVMH


La lista de marcas habla por sí sola: Louis Vuitton, Moet y Chandon, Bulgari, Dom Perignon, Marc Jacobs, Kenzo, Donna Karan, entre varias, y algunas más locales, como Cheval y Terraza de los Andes. Su relación tan directa lo llevó a ocuparse de la dirección de las fragancias Givenchy y Loewe del Grupo LVMH durante una década, hasta el 2007.

Una cosa me dijo en aquella conversación telefónica y es este el final, mis amigos, a propósito de haber sido el invitado especial para engalanar el clásico espacio de arte en Chandon allí.

- ¿Qué te pareció la experiencia de Buenos Aires?

Arte sofisticado para gente simple que puede vivir una obra siendo parte de la obra.