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Parricidio (Cuando la mentira es la verdad)

Una película nos habla de la vida real. La que sufrimos en Mendoza, al menos en el último mes. Engaños, cinismo, hipocresía. Escojamos la opción y pensemos cómo seguir.

Del latín parricidium.

1.Muerte dada a un pariente próximo, especialmente al padre o la madre.

No hace ni una semana del estreno oficial de "The Whole Truth" (que sería "Toda la verdad", aunque los traductores de títulos cinematográficos le hayan clavado "El abogado del mal"). 

No es lo mejor ni lo peor que ha filmado ni Keanu Reeves ni Renée Zellweger. Sería una de esas películas que se parecen a otras. O que, con el ojo amaestrado por el formato de las series, bien podría ser un capítulo de cualquiera de ellas, apenas.

Lo interesante es que se trata de una historia donde todos los participantes mienten, al menos en algún aspecto. Y tratan de salvarse, en base a esa mentira o engaño, que puede ser descomunal o una nimiedad (depende). Y es el gran mérito de su guionista, Nicholas Kazan, el hijo del cine si consideramos que su padre es una eminencia del séptimo arte. Y decir que es hijo de Elia Kazan es como hablar de cine importante. Apenas un link sobre Kazan padre para dar magnitud de lo escrito.


La última película con protagónico de Keanu Reeves lo trae como abogado, lejos de aquel fantástico doctor que acompañó a Al Pacino en contrato con Lucifer. Ahora, en cambio, ha dejado la Gran Manzana para lidiar en tribunales del sur de Estados Unidos. Con un éxito relativo. 

Gana y pierde juicios en igual medida. Si fuera un equipo de fútbol se parecería a Arsenal de Sarandí


Hay un asesinato en juego y la justicia debe determinar su responsable. La película es ese proceso pero también el revés de una trama que deja a todos fuera de la sinceridad, del juramento a Dios. Es como un rompecabezas que recién tiene sentido hacia el final de la película, lo que es bastante obvio tratándose de un policial.

La historia aparente es que un adolescente, al borde de los 17 años, aparece como único culpable del asesinato de su padre, un millonario excéntrico y juerguista como el peor. Y que su autismo absoluto le dificulta la tarea al abogado de la familia, que encara un juicio no sólo en el silencio, sino en el secreto. Pero en estas condiciones asume la defensa de un amigo de una familia que, además de millonaria, lo acepta como un semejante.


Y en el proceso judicial es la desnudez, de cada uno, lo que esconde una parte de la verdad. Allí está lo mejor de la película: todos tienen algo que esconder, llegando a formar una zona oculta, tan difusa y sospechosa, misteriosa, que el acusado es sentenciado a la libertad.

El resto de la película se resuelve en minutos, en los últimos. No es tan importante el desenlace para narrarlo. 

Me detengo en los testimonios que si bien no mienten, no dicen la verdad. Es una frase para pensar en estos días de tragedias marcantes


¿Qué parte es la verdad sin mentir?

¿Mentir, aunque sea un poco, ayuda a encontrar la verdad?

¿Qué verdad o verdades se esconden detrás de una mentira?

Más preguntas para que podamos ser mejores, como personas, como sociedad, superar la tragedia y la locura.

Hasta ahora las respuestas que hemos obtenido ayudan poco. Nada. La muerte manda, amigos. Y si manda la muerte debemos admitir el fracaso si queremos vida, vivas, vivos, pulsantes.