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Caso Soledad: el acusado "tiene una personalidad primitiva"

Un informe psiquiátrico revela que Mariano Luque, el único imputado por la privación ilegítima de la libertad de Soledad Olivera, "tiene impulsos agresivos y reacciones de irritabilidad y descontrol". Esta semana se hará una inspección en el último lugar donde fue vista la víctima.

"Personalidad primitiva, ansiosa, inestable emocionalmente, escasa tolerancia frente a situaciones frustrantes, actuando ante ellas de modo impulsivo". Éste es el perfil psicológico de Mariano Adrián Luque (33), el único acusado por la privación ilegítima de la libertad de Soledad Olivera, la mujer de la cual sus hermanos y sus tres pequeños hijos nada saben desde el 18 de noviembre de 2011.

Un mensaje de texto a su teléfono fue lo que la motivó a salir con lo puesto la tarde de su desaparición. La comunicación venía de Luque, según pudo ver su hermana menor, Romina, quien lo ratificó en el juicio.

En el debate se ventiló la relación de asimetría que existía entre Soledad y el imputado. La mujer estaba desempleada, venía de una condición muy humilde y buscaba asistencia económica en Luque a cambio de relaciones ocasionales.

En el juicio, el peón rural admitió tener una "amistad" con Soledad, pero en todo momento insistió que el vínculo"no tenía título de pareja o de novios", repitiendo esta frase como si su relato estuviera guionado.

Sin embargo, le proveía dinero y comestibles por la difícil situación económica que atravesada la joven madre, siendo el único sostén de sus tres pequeños hijos.

La última vez que la vieron, según lo probó la Fiscalía, Soledad intercambió con Luque más de 100 mensajes de texto. Curiosamente, después de perderse, él nunca más la llamó, ni se preocupó por ella, según reconoció frente a los jueces de la Segunda Cámara del Crimen.

Pero Luque no contaba con una revelación que saldría a la luz en el juicio. Antes de desaparecer Soledad le confió a sus hermanas que estaba embarazada de cuatro meses y que el hijo era de Luque. También, por aquellos días, la mujer le dijo a su familia que estaba siendo amenazada por él y que le iba a hacer algo a los hijos si ella lo dejaba.

De pocas palabras 

Con un léxico de muy pocas palabras, incluso repitiendo las mismas frases hechas, como si tuviera puesto un casette, Luque negó haberse encontrado con la víctima la tarde de su desaparición.

Si bien reconoció las comunicaciones entre ambos, dijo que no la vio porque no le consiguió el dinero que ella le había solicitado.


Sin embargo, cuando se le preguntó si no le extrañó no verla, ni saber de ella, con el paso de los días, contestó que no. Tampoco supo explicar por qué no la llamó nunca más, despertando con esa declaración sospechas en la fiscalía y en la querella.

Para los peritos psicólogos Luque tiene una "personalidad primitiva, ansiosa e inestable emocionalmente" y "muestra escasa tolerancia frente a situaciones frustrantes, actuando ante ellas de modo impulsivo".

Si bien el dato arroja un elemento más a la causa, es una pieza más al rompecabezas que se intenta armar en el debate para establecer si realmente privó de su libertad a Soledad.

Entre otro de los rasgos que permitió establecer el test psicológico se desprende que, "frente a hechos de desorden afectivo presenta reacciones emotivas extremas, procura manejar la realidad a fin de que se torne gratificante, tendiendo a parcializarla y a considerar sólo los detalles que le interesan".

 Sigue el juicio

El próximo viernes 21 de agosto, la Segunda Cámara del Crimen se trasladará a la comunidad de 3 de Mayo, en Lavalle para realizar una reconstrucción de la tarde en que fue vista por última vez Soledad. 

En tanto, el jueves 27 se dará comienzo a la etapa de los alegatos.