Kodama, Borges, Katchadjian y la infamia universal
A comienzos de 2012, el escritor Pablo Katchadjian publicó El Aleph engordado, un libro en el que realiza una suerte de intervención o recreación del famoso cuento de Jorge Luis Borges, y lo que no hubiera tenido que pasar de discusiones literarias sobre la intertextualidad o la producción literaria en sí, se ha convertido en un juicio, un embargo y mítines que varios puntos del país para darle el apoyo a Katchadjian, porque la viuda de Borges y heredera de los derechos de su obra, María Kodama, llevó el caso a la Justicia y hoy el autor de El Aleph engordado carga sobre sí un embargo por 80.000 pesos.
Hoy a las 21 en Las Heras 676 de Ciudad (Librería Pájaros) se realizará la concentración mendocina en repudio a la condena contra Katchadjian derivada del reclamo judicial que Kodama le inició.
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El Aleph engordado
Veamos en qué consiste el texto por el que nace todo este conflicto. Pablo Katchadjian tomó El Aleph de Borges y, como el título lo dice, lo “engordó”, es decir, agregó palabras sueltas y frases que fueron haciendo más extenso el cuento.
El resultado puede verse en el siguiente fragmento, en el que ha sido destacado en itálicas y negritas el texto que pertenece a Borges y en itálica el que le agregó Katchadjian:
La candente y húmeda mañana de febrero en que Beatriz Viterbo finalmente murió, después de una imperiosa y extensa agonía que no se rebajó un solo instante ni al sentimentalismo ni al miedo ni tampoco al abandono y la indiferencia, noté que las horribles carteleras de fierro y plástico de la Plaza Constitución, junto a la boca del subterráneo, habían renovado no sé qué aviso de cigarrillos rubios mentolados; o sí, sé o supe cuáles, pero recuerdo haberme esforzado por despreciar el sonido irritante de la marca; el hecho me dolió, pues comprendí que el incesante y vasto universo ya se apartaba de ella, Beatriz, y que ese cambio era el primero de una serie infinita de cambios que acabarían por destruirme también a mí.”
Considerando que Katchadjian nunca oculta que el texto original es el de Borges y que, en todo caso, lo que hace es reversionar aquel original, quien ingresa en su lectura sabe de qué se trata lo que está leyendo, es decir, nada más ni nada menos que un texto extendido sobre el cual pueden recaer halagos o críticas destructivas, pero sobre el cual sería absurdo suponer que un lector atribuiría a Katchadjian la autoría total.
Entonces, el debate sobre si es plagio o no lo que hizo Katchadjian se cae casi en lo inmediato, porque nunca el autor pretende ocultar a Borges. Pero Kodama entendió que se trataba de un plagio, y las reacciones no se hicieron esperar. Desde el 2012, cuando la viuda de Borges inició la causa contra Katchadjian no han sido para nada pocas las voces que se han elevado a favor de la intervención que este hizo de un texto de aquel.
Kodama, Borges, Katchadjian y la infamia universal
Para el final, tal vez quede pedir que la Justicia revea la situación a la que Katchadjian ha sido sometido por vaya a saber qué necesidades de Kodama, porque, de acuerdo a lo que dice Fernando Soto, abogado de la viuda de Borges, no quieren dinero ni que Katchadjian vaya preso. “Ni aunque el señor Katchadjian se pare ante el juez y le diga por favor métame preso, irá preso. Lo que queremos es que no vuelva a hacer una cosa similar, ni él ni nadie”, declaró Soto, citado en un artículo publicado por Perfil el 27 de junio de este año.
Pero tal vez, como cierre, habría que recordar algo que no parece haber sido tenido en cuenta hasta ahora: en Historia universal de la infamia, Borges publicó un texto titulado Historia de los dos que soñaron, que es una reversión (o llámelo intervención si quiere, o como sea que se le ocurra) de una de las historias de Las mil y una noches.
Claro que, siendo Las mil y una noches un libro anónimo, Kodama se puede quedar tranquila, que nadie le va a iniciar juicio por plagio.
Alejandro Frias

