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Alta Performance y Calidad de Vida: Experiencia

¿Se han dado cuenta de que, al hacer algo por primera vez, es diferente de las siguientes? La primera vez, el camino parece más largo.

Seguro en algún momento (o varios) percibieron lo que voy a describir: la sensación inmediata que da la experiencia, ese tesoro preciado que muchas veces se dice que fue adquirido tarde, cuando su uso ya no era posible o no era del todo útil.

¿Se han dado cuenta de que, al hacer algo por primera vez, es diferente de las siguientes? La primera vez, el camino parece más largo, la tarea más pesada o difícil e incluso llegamos a pensar que irrealizable. En la segunda ocasión, no sólo el camino es más corto sino mucho más disfrutable y la tarea menos complicada. Estoy exagerando un poco, pero hay algo íntimamente ligado a la experiencia que hace que todo tome otra dimensión.

Soy la mayor de cuatro hermanos y entre los tres primeros (incluyéndome), hay una diferencia significativa de edades. Por lo tanto presencié en forma consciente y participativa el crecimiento de mis hermanos y puedo decir que mi mamá crió “con los ojos vendados” a los dos pequeños, en el sentido de que ya era una experta en el rol de madre.

Para citar otro ejemplo, vayamos a lo académico: al ingresar en la secundaria nos parecía excesiva la cantidad de materias y, dentro de ellas, los temas para estudiar. Una vez en la facultad, quién no se dijo al menos en una oportunidad: ¡la secundaria era muy fácil!

Y otro ejemplo: soy instructora del Método DeRose (pronunciar como está escrito), que es un entramado de conceptos y técnicas oriundos de tradiciones culturales muy antiguas. En la parte de las técnicas ejecutamos, entre otras cosas, posiciones corporales de equilibrio, fuerza y flexibilidad. Uno de los criterios con los que se piensan las prácticas es respetar el movimiento de la columna vertebral. Por lo tanto, lo que se hace hacia un lado, se hace luego hacia el otro, compensando con un ejercicio idéntico. Ocurre que, al compensar, el cuerpo aplica inmediatamente la experiencia que acaba de generar. Así podemos permanecer de manera más confortable e incluso con un mejor nivel de ejecución, para el otro lado.

Ahora bien, cuando no contamos con esa experiencia previa, no es válido quedarnos vasallos de esa situación de impericia pasajera; por el contrario, hay que arremeter con pasión, determinación y una intención verdadera de alcanzar lo que queremos. Y así estaremos generando una experiencia que será parte del propio patrimonio, siempre disponible para usufructuar de ella.

Para finalizar, cito una frase del saber popular que varias veces escuché decir a mi abuela: “La experiencia hace al maestro”.

 Por Marcela Heras Emprendedora del Método DeRose Mendoza