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Un debate para la cultura

Hay una deuda con la cultura que es transversal a todo el aparato político y horizontal a la cultura misma. Los candidatos deberían expresarse.

Los candidatos a las próximas elecciones deben expresar claramente sus propuestas para la cultura. Como cualquier otro campo de la vida provincial, los diversos colectivos que conforman el área merecen conocer las ideas y los proyectos de los aspirantes a la gobernación.

Si en algún momento el poder político pensó que la cultura cumplía un rol secundario, debe rectificar esa mirada. Soslayar el debate por la cultura es soslayar los anhelos de un importante sector social.

Hay una deuda con la cultura que es transversal a todo el aparato político y horizontal a la cultura misma. Necesitamos una cultura que diga, que exprese, que no esconda a sus artistas, que sienta orgullo de sus actores culturales. Que transforme a la provincia.

Cultura y Federalismo

No sirve ser un espejo del aparato cultural bonaerense, hay que federalizar la provincia. Tenemos mayor conocimiento de lo que sucede en Capital Federal que de lo que acontece en Alvear, Lavalle o Malargüe. También hay que cambiar esa mirada que concentra la actividad en el Gran Mendoza y termina por crear eriales culturales en el resto del territorio. Debemos concentrarnos en integrar la provincia en materia cultural y no en trabajar para el unitarismo porteño. Es clave asociarnos a la provincias vecinas del nuevo cuyo -San Juan, San Luis, La Rioja, Catamarca- y desarrollar en conjunto políticas comunes que nos proyecten.

Cultura y Antropología Social

La cultura no es un evento es un acontecimiento antropológico social y como tal debe ser abordarlo. No queremos una cultura del evento, queremos una cultura con mirada social, comprometida con la realidad que la circunda, una cultura que trasmita valores y persiga sueños. Una cultura que no tema transformar la realidad.

La cultura es ante todo un bien social. Un bien que corresponde al estado garantizar y poner en circulación. La cultura debe igualar en materia social. En una sociedad desigual como la capitalista, debe cumplir una función social. Integrar a los más desprotegidos culturalmente, incluirlos en las políticas del estado. Igualarlos como actores culturales. Una cultura que carece de mirada social, carece también de horizonte. Y lo que es peor, carece de ideología y honestidad política intelectual.

Si llevamos la música clásica a las bodegas y las drogas a las villas, la sociedad no cambia.

Cultura y Consenso

La cultura debe trabajar en orden a los consensos pues el suyo es un horizonte de inclusión. Cuando la cultura se hace de manera inconsulta- de espaldas a lo actores culturales que la representan- lo que se hace no es cultura. Por eso la cultura también debe valerse de los disensos para completar su visión y lograr así consensos aun más amplios. Una cultura que no escucha ni incluye, no es cultura.

La cultura debe diseñarse en conjunto con los actores culturales que la representan, no de espaldas a ellos.

Transparencia y Financiamiento

La cultura debe actuar con la mayor transparencia. Cuando los mecanismos de la cultura están embarrados, oscurecidos, sospechados, lo que se degrada es la cultura misma. Es imprescindible que el financiamiento sea transparente y alcance a los grupos que lo necesitan.

Cuando los mecanismos eleccionarios que garantizan la participación están continuamente, digitados, degradados, cuando las construcciones que debieran dar legalidad-legitimidad están ellas mismas embarradas, intervenidas. Cuando los soportes de participación y control están desactivados. Los procesos selectivos-eleccionarios dejan de ser creíbles.

Por otro lado el financiamiento que debiera alcanzar-ocupar a los actores culturales mendocinos, termina alcanzando-financiando-ocupando a los actores de otras regiones. La transferencia de capital económico y social a los actores culturales de otras regiones, deja indefensa-desfinanciada-humillada, a la cultura mendocina.

Cultura y Axiología

La axiología es la manera en que una sociedad construye valores y la cultura el modo de expresar esa axiología, esos valores. Una cultura que no trasmite ni sueños ni valores, no es propiamente cultura.

Queremos una cultura orgullosa de los derechos humanos, de las transformaciones que en este campo se han producido.

La cultura debe crear y trasmitir valores y debe hacerlo de manera propedéutica-pedagogía, es decir debe hacerse accesible a todos-as. Un solo ejemplo. En una cultura con valores el Femicidio, no prospera.

Reparación Cultural

Hay una deuda de larga data con la cultura, una deuda con su construcción, con el diseño de que deseamos-buscamos los hacedores culturales mendocinos. Nuestra cultura viene sufriendo un proceso de degradación profundo, el aparato de poder la ha transformado en una cultura ciega, sorda y muda. La cultura del evento, una cultura que no expresa, ni dice, que no tiene ideología, ni origen, ni esquina, ni barrio, ni procedencia. Necesitamos una voluntad política nos proteja o resguarde. Necesitamos iniciar un proceso de reparación cultural, un proceso que tenga como paradigma el trabajo en conjunto con los actores culturales mendocinos y no de espaldas a ellos. Una cultura que construya, que exprese, que diga.

Ni mareados ni confundidos

Algunos funcionarios de la cultura se confunden y otros se marean, necesitamos funcionarios culturales que ni se confundan ni se mareen. Cuando se utiliza la gestión como un arma, lo que se lesiona es la cultura misma. Estamos hartos de funcionarios mediocres que piensan que la cultura se hace con los amigos. Los funcionarios deben garantizar la accesibilidad a la cultura y no resolver desde la gestión, los problemas que deberían tratar en terapia.

Necesitamos funcionarios que puedan entablar relaciones cordiales con el campo cultural mendocino y no funcionarios que se nutren de la enemistad. Y se vanaglorian de ello. Estamos cansados de la pésima relación de los funcionarios con el campo cultural.

Conclusión

Necesitamos-queremos una política cultural basada en valores, que persiga sueños, con ideología, que se proyecte en obras, que actúe desde una mirada social, una política cultural inclusiva, que trabaje en su diseño codo a codo con los actores culturales y no de espalda a ellos, profundamente federal, que construya consensos y se nutra de los disensos para ampliar su visión. Una cultura con debate.

En definitiva, necesitamos una cultura distinta, que no tema ser cultura y que sienta orgullo de sus actores.

Carlos Córdova