Alta Performance y Calidad de Vida: Autosuperación
Un lunes de mayo, con 6 grados alrededor de las 10 de la mañana, decidí volverme en bicicleta.
Aunque soleado, estaba fresco y con una mano arreglé mi abrigo para protegerme del viento frío. En ese momento recordé de manera fugaz pero diáfana el momento de mi infancia cuando aprendí a andar en bicicleta y el primer gran golpe que me di… y cómo a pesar de eso seguí intentado ese mismo día hasta que alcancé mi objetivo. El siguiente paso fue aprender a andar con una sola mano. Y otro golpe.
Este recuerdo tan fresco y agradable me hizo sonreír y pensé en lo maravilloso de la autosuperación: cuando hay un deseo ferviente de alcanzar algo, no hay obstáculos, ni impedimentos, ni excusas, ni golpes que valgan… uno va sin más en pos de lo que desea.
Ocurre, una vez adultos, que no siempre encontramos aquello que nos motiva y nos lleva a la acción. En mi opinión, es de imperiosa necesidad descubrir lo que nos hace felices, ya que en ese caso será más fácil caminar siempre en dirección a la autosuperación. Pero también es interesante el ejercicio de buscar mejorar de manera constante, independientemente del agrado o no por la tarea que nos toca realizar. Por ejemplo: decidimos estudiar una carrera, pero siempre nos vamos a encontrar con materias que no nos gusten del todo; o incluso en un trabajo que nos apasione, puede haber determinadas cosas no tan agradables de realizar.
Para finalizar, como en una especie de sinapsis entre recuerdos, objetos y reflexiones, me acordé de mi bicicleta liviana de color rosa, la gran felicidad que sentí cuando pude mantenerme sobre dos ruedas, y luego con una sola mano. Y la posterior sensación de libertad que originó la conquista de mi objetivo.
Marcela Heras es emprendedora del Método DeROSE Mendoza.