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Crisis hídrica: 40 años sin planificar el consumo

La crisis hídrica responde tanto a problemas naturales como de planificación y es algo que no puede achacarse a un solo Gobierno. Éste será un desafío que tendrá la próxima administración. En la nota, conflictos y posibles soluciones.
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La crísis hídrica mendocina cumple cinco años y afecta tanto al sector urbano cómo al rural. Los expertos afirman que hay que cambiar la forma en la que concebimos a Mendoza: lejos de ser un desierto conquistado por el hombre, es un ecosistema frágil que necesita mucha planificación gubernamental.

De acuerdo con los datos publicados por el Departamento General de Irrigación (DGI), éste es el quinto año en que la provincia debió declarar Emergencia Hídrica.

Los técnicos del DGI indicaron que, nuevamente, "los ríos de Mendoza, trasportarán un volumen de agua que no superará la media histórica, esto debido a las escasas nevadas caídas hasta septiembre de 2014". 

"Por lo tanto se solicita extremar el cuidado en el consumo del recurso", es el pedido de Irrigación, el mismo de AySAM, ya que el consumo diario recomendado por persona es de 250 litros, pero en la provincia se triplica.

La reducción del consumo no es la única medida que falta adoptar para solucionar la crisis hídrica en Mendoza; el uso de los recursos financieros de manera eficiente y la planificación urbanística son otros temas fundamentales.

El arquitecto, Ricardo Ponte, especializado en urbanismo, ubicó el inicio de este problema en los años '70, cuando el crecimiento poblacional dejó el esquema que se había planeado para la provincia, y la gente empezó a ocupar zonas ideales para el cultivo como residenciales.

Además, Ponte señaló que hay una falta de inteligencia en el destino de los recursos para potabilizar el agua.

"Deberíamos tener un sistema diferencial, para no utilizar el agua potable para regar, porque se invierte mucho dinero en potabilizar y después el mendocino la usa para mantener sus jardines verdes", agregó.

Mientras los recursos se gastan por un lado, no se invierten en infraestructura para solucionar las filtraciones de agua y las inundaciones.

Problemas en el suministro de agua potable

La red ambiental OIKOS realizó un estudio para aportar una visión desde la perspectiva del usuario, con el que determinaron que 4 de cada 10 encuestados aseguraron tener problemas con el suministro de agua en sus hogares.

Los usuarios se quejaron de la calidad del agua, siendo el "olor o sabor a cloro" el principal problema, junto con la "turbidez y dureza". En cuanto a la cantidad, el 70% de los más de 1.100 encuestados aseguró tener "baja presión y cortes de agua" en sus domicilios.

Los consumidores atribuyeron las fallas del servicio en un 70% a la rotura de caños y en un 30% al derroche.

Si bien el referente de la organización, Eduardo Sosa, indicó que se trata de un estudio que mide la percepción, destacó que debe ser tenido en cuenta porque describe la realidad que viven los mendocinos en cuanto a la satisfacción con el servicio.

Defensa aluvional

Esto es responsabilidad de la Dirección de Hidráulica (Ministerio de Infraestructura). La misma pidió 6.253.538 millones de pesos para las obras de 2015 (Presupuesto aún no aprobado).

De acuerdo con el ministro de Infraestructura, Rolando Baldasso, estos datos son los utilizados para sueldos, combustibles y maquinaria. Mientras que para el trabajo de obras públicas se financia con el Fondo de Infraestructura Provincial -$30.605.000-. A eso, hay que sumarle los fondos específicos que envía la secretaría de Recursos Hídricos de la Nación para determinadas obras, que este año supera los $20.000.000

Financiamiento para sueldos, maquinaria, etc 2015:


 Y en 2014 funcionó con 18.457.587 millones de pesos.


El ministro de Infraestructura, Rolando Baldasso, adelantó que están trabajando en los revestimientos aluvionales; en este momento, en las obras en Godoy Cruz, el entubamiento del Canal Civit, el revestimiento del Río Seco en Chacras de Coria, en la prolongación de Blanco Encalada y muchos trabajos en Agrelo, Puentes en Las Heras.


Posibles soluciones para optimizar el uso del agua en zonas y evitar inundaciones en zonas urbanas:

  1. Aplicar un sistema diferencial entre el agua de riego y de uso sanitario, y la que se utiliza para beber.
  2. Desagüe pluvial mixto, aprovechar las acequias, para dirigirlas hacia colectoras de agua.
  3. Intervenir los cordones, en vez de colocar cordones de hormigón colocar caños, y aumentar las perforaciones para que el agua se dirija a las acequias y no circule por las calles (en caso de lluvia torrencial).
  4. Lograr una ciudad más densa: "Traer la actividad residencial a las ciudades", negociar con los vecinos la construcción de edificios en zonas como la cuarta sección en las que viven pocas personas en grandes casas. 

Ponte se basó en el plan Bolonia, que se aplicó en la ciudad italiana de la pos guerra para lograr un "crecimiento cero" de la ciudad, en extensión y aumentar la población, a fin de centrar las inversiones en servicios, de agua, limpieza, etc., en una pequeña zona, y así reducir el gasto.

     5. Respetar los oasis productivos. "Quizás se justifica expropiar algunas zonas   céntricas para que la población no crezca a costa de las zonas de chacras, que alimentan a la urbe".


Reforma constitucional, adecuada al territorio y necesidades mendocinas

 El arquitecto e investigador del Conicet comparó el estilo de vida de los mendocinos (al menos el pretendido) con el de Los Ángeles, California, EE.UU, ciudad que se define como un "suburbio en busca de un centro". En relación a los barrios privados y casas de fin de semana que se construyen en oasis productivos como la zonas de Corralitos, Guaymallén. 

"Construyen en zonas que solían ser ciénagas y después empiezan los problemas de húmedas, le mienten a la gente", indicó Ponte.

De acuerdo con el especialista, la provincia necesitaría una Prefectura del Área Metropolitana, por oasis, pero para esto habría que incluir la figura en la Constitución provincial.

De esta manera, 4 funcionarios colaborarían con el Gobernador y los intendentes en lograr un equilibrio entre la distribución de agua para consumo, para riego, y para la actividad industrial, controlando que se invierta en la construcción de desagües pluviales, de impermeabilización de acequias y la creación de un sistema diferenciado de provisión de agua.