Alta Performance y Calidad de Vida: Lenguajes
Compartía una actividad con amigos cuando tomé conciencia de algo tan importante para nosotros como lo es el lenguaje. Y en ese momento evoqué cursos, discursos y diversas exposiciones a las que he asistido, ya sea presenciales o a través de la pantalla del televisor o la computadora. Me pregunté por qué algunos me parecían atractivos, interesantes, y lograban mantener mi atención todo el tiempo (sin tener en cuenta el tema) y otros ejercían en mí el efecto contrario.
Me quedé con esa idea. Al llegar a casa busqué dos discursos conocidos que me generaban percepciones opuestas. El tema en ambos era por demás interesante, los expositores son personas exitosas, ambos vestidos de manera similar, dirigiéndose ambos a un público parecido. ¿Cuál era la variable que los ponía en listas diferentes?
Era el lenguaje… pero no precisamente el lenguaje oral, sino el gestual, todo un discurso simultáneo y paralelo que pasaba por su cuerpo. Había diferencias sutiles entre las exposiciones y los gestos corporales y faciales de los oradores que lograban captar por completo mi atención, o no.
Pensé entonces en lo valioso de ese otro lenguaje: el que no incluye palabras. Muchas veces emitimos una opinión pero nuestro cuerpo y rostro están diciendo justamente lo contrario. Por ejemplo, nos parecería falta de respeto decir unos cuantos improperios a un conductor en el tránsito, pero probablemente nuestro rostro sea mucho más elocuente y menos cuidadoso.
Recurriendo a la auto-observación, tal vez allí exista un gran desafío: el de acercar ambos lenguajes cuidando que sean conscientes, elegantes, y desarrollando entre ambos coherencia y cohesión.
Por Marcela Heras Emprendedora del Método DeRose Mendoza