Fotogalería de una Vendimia bajo la lluvia y el granizo
La feroz tormenta de lluvia y granizo que azotó Tunuyán casi finalziada la Fiesta de la Vendimia local provocó muchas sensaciones en los miles de asistentes que llegaron para disfrutar de un bello espectáculo artístico y terminaron mojados, nerviosos, amargados o incluso lesionados.
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Prácticamente nadie quedó a salvo del mini temporal. De todos modos, muchos intentaron ponerle algo de humor a la situación o al menos pasar el momento lo mejor posible. Aunque era evidente que no fue el final esperado.

Buena parte del predio que rodea al Anfiteatro terminó inundado, lo que dificultó la movilización de las personas que habían quedado varadas. Afectó principalmente a las reinas, debido a que les costaba caminar entre los charcos con zapatos de taco aguja.
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La Reina Nacional de la Vendimia, Sofía Haudet, poniendo simpatía en medio de la hecatombe.

La ministra de Cultura, Marizul Ibáñez, tampoco se salvó de la tormenta.

Una de las carpas que sirvió como refugio para los afectados. No importaba si estaba autorizado o no previamente para ingresar.
La reina saliente de Tunuyán, Antonella Lazzarini, y la nueva soberana departamental, María Macarena Muzaber, tras la tormenta y posando para las cámaras. La joven no pudo ser coronada.
Las sillas fueron el mejor resguardo para los que estaban en medio del predio sin ninguna otra protección contra el granizo.
El intendente Martín Aveiro y parte de su equipo intentando refugiarse de la lluvia en una de las carpas.
Tras la tormenta, miles de personas se apuraban en salir y terminar esa mini pesadilla que vivieron tras la fiesta.
Otra toma de Martín Aveiro, poco antes que recrudeciera la tormenta. Incluso los ministros Marcelo Costa, Matías Roby y Guillermo Elizalde ya habían sido perdidos de vista.
Apenas pudieron, los choferes encendieron los vehículos de transporte para poder salir en medio de la inundación.
Así se veía el Anfiteatro Municipal pocos minutos antes del anuncio de la nueva reina departamental, cuando nadie se imaginaba el insólito desenlace.
La misma toma tras la tormenta. Una imagen realmente impactante y que refleja la magnitud del episodio.
Decenas de sillas apiladas en el ingreso al predio se acumularon tras la tormenta. Muchas fueron utilizadas para evitar lastimaduras por el granizo. Si bien no fue caótica, la salida del Anfiteatro se caracterizó por el apuro y la improvisación. Los automóviles debían circular a bajísima velocidad para no atropellar a los peatones. El tránsito estaba cortado a la altura del hospital Scaravelli para quienes ingresaban desde la avenida San Martín. La inundación se extendió a las calles aledañas al Anfiteatro y otros predios cercanos. Muchos se mojaron los pies para poder cruzar las esquinas.
Producción fotográfica: Alfredo Ponce














