Poemas de verano: Diego Bustamante Ríos
yanko.-
I
hay que llamarse yanko y citar a verlaine, a platón
a nietzsche y a otros que no conozco
y despegar el verso de una otra manera
rebuscarle el cuesto a la brea buscarle la quinta pata al gato
imprimir en valdivia un libro de 25 x 21, 5 negro pulcro
por editorial kultrun, 555 copias durante un invierno de 1998
hay que llamarse yanko y tener conocidos viviendo en un pueblo chico
para después astrologarlos por Editorial Fosis-Programa Local de Desarrollo Juvenil
hay que tener amigos en la capital, alguien con una revista literaria
que se venda en los pasillos de las facultades de humanidades
hay que invitarle un trago al amigo, por la paleteada
para que se esté contento, para que hable bien de uno durante toda la noche
hay que pincharse a la mina más rica de la lectura, del festival, del taller
hay que llamarse yanko y traducir la muerte se está fumando mis cigarros
hay que llamarse yanko para escribir metales pesados
hay que llamarse yanko para tener de apellido gonzález
plagio formalista.-
katchadjian tenga cuidado
si va a mendoza porque
acomodar la métrica
utilizar el hipérbaton
y encontrar una musicalidad
subrayada por la versificación
en mi provincia, los guardianes
de la originalidad, le llaman plagio
y te insultan, llamándote francotirador
poema de amor.-
me enamoré de todas las poetas de mi generación
las que leí y de las que no leí también me enamoré
de las que guardo sus libros sobre otros libros
escritos de su puño y letra y otros que solo contienen boletos de trenes
entre sus páginas gastadas por los años terribles que vivimos
me enamoré de cada una de sus secretos escondidos en la oscuridad de la palabra
de sus más pequeñas ilusiones de amor esas cascaras de nácar y miel
me enamoré de todas sus fantasías textuales riendo a la orillas del río
de la loca idea de la poesía como si fuera diminutas prendas de vestir
que van cayendo una a una sobre un suelo que termina en una pared
y en esa pared hay un afiche de una película argentina de los años cincuenta
me enamoré de todas las poetas de mi generación
y les sonreí en la nocturna jornada de las lecturas desde mi última mesa
a la salida de los bares que frecuentábamos ya tarde en las calles de adoquines
y les invitaba un cigarrillo para sus rojos y dulces labios
donde los versos emanaban como besos
y embriagados y fumados leíamos los más vitales poemas
abrigados en una mampara de una casa vecina
porque cada una de ellas era la vitalidad la vida la existencia el presente
la energía cósmica frente a la fatiga de los materiales
la excitación y la humedad las manos y las uñas
las piernas y los hombros y el respiro y el fuego
me enamoré de todas las poetas de mi generación
sin excepción alguna porque todas ellas era lo que yo deseaba
nunca.-
Nunca escribas un poema
cuando no tengas nada que decir
cuando no veas lo imposible en la esquina de tu barrio
cuando no seas capaz de quedarte solo en la línea de fuego
cuando aun no encuentres los ojos de la chica que te quieres coger en el día de hoy
nunca escribas un poema
cuando no tengas nada que decir
Escribe un poema
solo después de que el corazón
Te explote en la cara
Por Diego Bustamante Ríos, de Estrategia Militar, inédito

