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Alta performance y calidad de vida: Invencible

Muchas veces, circunstancias extremas nos llevan a desarrollar aptitudes que creíamos inexistentes en nosotros.
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Me llama poderosamente la atención la capacidad de adaptación del cuerpo humano. Y no lo digo sólo por la parte física, sino en sentido amplio. Vi caer esta reflexión como Newton su manzana un particular fin de semana de trabajo intenso. En forma clara percibí que no hay obstáculos cuando el objetivo es claro. No importa el frío, ni las horas de sueño, ni las vicisitudes que puedan surgir en el trayecto entre el deseo y el objetivo.

Inmersa en eso, pensé en personas que viajan a otros países en busca de aventuras u oportunidades, en los que buscan domar las fuerzas de la naturaleza y se instalan en lugares inhabitables o en quienes trabajan y/o estudian de manera incansable para encontrar una cura, para enseñar, mejorar su entorno o proporcionar bienestar a sus seres queridos.

Muchas veces, circunstancias extremas nos llevan a desarrollar aptitudes que creíamos inexistentes en nosotros. Allí debería comenzar un proceso de autoconocimiento: detenerse unos instantes, conectarse con emociones y pensamientos y ver en gran angular… ¿Será que las acciones realizadas y el objetivo van en la misma dirección? Y esas capacidades, desarrolladas o descubiertas en nosotros mismos bajo condiciones especiales… ¿nos agradan? ¿Nos hacen sentir cómodos y felices, sabiendo que siempre podemos dar más y mejorar? ¿O estamos forzándonos motu propio o dejando que el entorno lo haga?

Me es difícil muchas veces no trasladar todo a procesos físico-químicos, y no escapé esta vez… Me acordé del diamante y de su proceso de transformación, en el cual intervienen variables como tiempo, presión y temperatura. Esas condiciones extremas –se podría pensar que hasta adversas– hacen que, de varios átomos de carbono, surja un compuesto catalogado como el más duro, brillante y transparente. La alusión a esta piedra preciosa, estimado lector, intenta ser comparativa: estamos en forma constante expuestos a situaciones extremas (por supuesto con diferente grado de intensidad, ya sea real o perceptiva). Es cuestión de usar esa situación límite para aprender de ella. Recordemos que lo aprendido pasará a formar parte del patrimonio personal para siempre.

Tampoco se trata de someterse a dichas condiciones, sino aprender a utilizarlas cuando aparezcan, sacando provecho para construir una mejor versión de uno mismo. Aprendiendo, siempre aprendiendo. No en vano diamante, en griego antiguo, significa "invencible".