No más autos en el Río Mendoza
El día jueves -8 de enero- el Departamento General de Irrigación de Mendoza decidió cortar los accesos al río de Cacheuta. Este es el tercer operativo que lleva a cabo la organización para evitar la presencia de autos cerca del cauce.
En la primera y segunda bajada -desde Luján de Cuyo hacía Cacheuta- se cavó una zanja y se colocó grandes piedras con el objetivo de frenar el tráfico vehícular.
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La medida no solo molestó a los fanáticos del río: “Es totalmente incómodo dejar los autos sobre la ruta y bajar caminando. Además los vehículos no quedan a la vista y tememos a la inseguridad”, manifestó una mujer que decidió pasar la tarde del viernes con su familia en Cacheuta.
Por otro lado, son 15 los vendedores ambulantes que pusieron el grito en el cielo cuando se encontraron con la restricción. A partir de esta medida los kioscos móviles dejaron de funcionar. “Nosotros veíamos a diario -en temporada de verano- entre 4 mil y 5 mil personas, pero bajó notablemente la presencia de turistas y mendocinos. Si la gente no puede bajar con sus autos, no viene”, manifestó Hugo Sorli -vendedor de alfajores-.
Y agregó: “Hoy por hoy, el único ingreso que tengo en casa es de la venta que hago en el río. Esta medida nos perjudicó económicamente a todos los comerciantes”.
¿Por qué se tomó esta medida?
Desde el Departamento General de Irrigación esta es una medida relacionada directamente con la seguridad y con la contaminación del lugar.
"Esta zona es una Línea de Ribera - el límite entre el dominio público y el privado, tanto para cursos de agua como para lagos y lagunas- destinado a acciones de control y administración hídricos y por eso es importante tener esa zona liberada de vehículos", contó a MDZ Mario Salomón -Secretario de Gestión Hídrica-. Y aclaró:
"Esa zona no puede ser de ninguna manera propiedad privada porque estamos hablando de un espacio público. La gente que se asienta allí es ocupante y no tiene ningún título."
Además “el 25 de diciembre se retiraron 5 camiones de basura del lugar”, manifestaron los habitantes. Mientras que otros vecinos aseguraron que cientos de jóvenes se meten al caudal de noche.
Los vecinos desataron la guerra
El Departamento aplicó la medida en los únicos dos accesos al río. Uno de ellos está ocupado y cobra una tarifa de $20 el descenso.
El particular Alberto González “el Payaso” le contó a MDZ Online que la gente del Departamento de Irrigación había cavado una zanja de 4 metros, aproximadamente, en su dominio. “Cobramos lo que cobra una playa de estacionamiento para cuidar un coche, de todas formas la medida no nos perjudica en forma directa a los propietarios sino a los kioscos”, dijo.
E informó la medida que tomaron algunos vecinos de la zona, entre ellos: dueños de hostels, hoteles y cabañas. “Se juntaron -asesorados por un abogado y una arquitecta- y contrataron un camión para emparejar el camino nuevamente”.
Así el viernes, cerca de las 18 horas, los vehículos nuevamente comenzaron a ingresar a la costa.
Un posible acuerdo
El Departamento General de Irrigación se rige por la “Ley General de Aguas”, aunque los que viven cerca del río piensan que ya es hora de actualizarla.
Pero, según el Secretario de Gestión Hídrica "la gente tiene que saber que ese tramo es muy peligroso y la zona es sumamente sensible. La permanencia de vehículos en el lugar ocasiona problemas a la hora de realizar una operación de contingencia o procedimiento de evacuación", afirmó y añadió:
La presencia de automóviles ante cualquier incidente hídrico puede generar caos y peligro a la hora de evacuar la zona.
Mario Salomón destacó el interés público sobre el privado para generar seguridad, control y buena administración en la zona y advirtió que se seguirán gestionando las medidas para que los autos no lleguen al río.
Por su parte, los vecinos buscaron otras alternativas: “Un tiempo atrás se había planteado hacer un parque costero”, recordó “el Payaso”.
Mientras que otros allegados al lugar manifestaron que la solución más concreta que se planteó fue hacer un zanjeo antes de llegar al río para que los autos no estacionen en la orilla.