Gatillo fácil en San Rafael: la justicia analiza las pruebas
En estos días, comenzó, después cuatro años y siete meses de producido el hecho, el juicio al Cabo de la Policía de Mendoza Nelson González por ser el responsable de la muerte del adolescente de 16 años Fabio Basualdo.
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La mañana temprana del Palacio de Tribunales de San Rafael se pintó con el rojo amarillo y negro de las banderas y carteles de las organizaciones sociales que acompañan a la familia del chico. Entre tristezas y nervios había una cierta satisfacción porque por fin llegaría el momento del juicio que develaría lo sucedido aquella mañana. Ellos aseguran, si dejar lugar a dudas, que “este es un nuevo caso de gatillo fácil en el sur mendocino”.
El juicio
La sala se colmó de personas que acompañaban a la familia de los imputados y a la de Basualdo. Entre los presentes estuvo Miriam Medina, la mamá del Sebastián Bordón asesinado en 1997 en el distrito de El Nihuil en pleno viaje de egresados -Miriam Medina- quien vino especialmente desde Buenos Aires a acompañar a Nelly Ríos, la madre del joven asesinado.
“Nos une el dolor de haber perdido lo más importante, lo peor de nuestra vida ya nos pasó, nosotras somos generadoras de vida y no pedimos pena de muerte ni más manos dura, sólo pedimos justicia”, dijo Medina.
El debate comenzó con la lectura de la elevación a juicio a cargo del tribunal conformado por los jueces Aroldo Gorri, Raúl Rodríguez y Jorge Yapur junto con el fiscal Victor Giambastiani los cuales, después de la Instrucción del Juez Pablo Peñasco, acusaron a Nelson González de homicidio causado en exceso del cumplimiento del deber y en legítima defensa propia. También será juzgado en este el compañero de Fabio, Diego Martínez (22) por amenazas agravadas y tenencia de arma de guerra sin la debida autorización.
Los hechos
Los hechos mencionados en la lectura del expediente dicen que Fabio Basualdo y Diego Martínez concurrieron a una fiesta y que alrededor de las siete de la mañana, cuando el disc-jockey corta la música, los invitados comienzan una riña y estos dos chicos son echados porque Martínez se pone muy agresivo.
Diego Martínez.
La lectura prosigue y se cuenta que, a los pocos, minutos, regresan con un arma de fuego amenazando a los concurrentes. En el medio del escándalo, un vecino llama al 911 aludiendo un asalto a mano armada, los muchachos se suben a bordo de una moto y es cuando llega el móvil 2050 con el imputado y su compañero el Cabo Lucero comenzando así la persecución durante varias cuadras del barrio de Pueblo Diamante. En una esquina el ciclomotor derrapa provocando la caída y la decisión de proseguir cada uno a pie por calles perpendiculares. A Martínez lo persigue Lucero a pie y González hace lo propio en el móvil hasta que lo intercepta bajando del móvil con el arma cargada y sin seguro. Según el policía (único testigo hasta el momento), Basualdo se resiste a la detención y es cuando al hacer la cabeza hacia atrás provoca que salga disparada una bala que, de acuerdo al perito forense entra por la nuca y sale por la frente del joven.
Las pericias expresan que el arma estaba apoyada en el cráneo de Fabio, que ésta fue limpiada y que no se encontraron los casquillos de los disparos. Otra arma que se encontró en la acequia es un calibre 22, estaba a metros del cuerpo de Fabio y de ella no pudieron rescatarse huellas.
Los testimonios
Al comienzo de los testimonios los imputados se negaron a declarar y fue Nelly la primera en declarar en este juicio donde es querellante junto con la DINAF (Dirección de niñez, adolescencia y familia). Ella cuenta que su hijo había cenado con ellos y después había salido en bicicleta a la fiesta a la que había sido invitado. Esa noche no había dormido bien él no acostumbraba a llegar muy tarde. Alrededor de las ocho recibe un llamado para comunicarle acerca de un disparo. Al llegar al lugar acompañada de su esposo, encuentra un tumulto de personas, policías y a su hijo tirado tapado por bolsas de harina. Al instante corre hasta Fabio, le saca la bolsa, lo abraza y empieza a sacudirle la ropa y al arreglarle el pelo descubre los orificios de la bala. Al terminar el relato, el fiscal y los abogados le preguntaron a que se dedicaba su hijo y ella responde que no estaba yendo a la escuela pero trabajaba en albañilería con su padre. Le consultaron si consumía alcohol o drogas y dijo que era adicto al pegamento y a la marihuana “… Hacía tiempo que pedía ayuda, yo nunca negué que mi hijo estaba enfermo, vine muchas veces a este edificio pidiendo que me ayudaran y nada…”.
Luego siguieron los dueños de casa e invitados al cumpleaños de 15. Ellos asumieron que había habido mucho alcohol y diversión hasta el momento del corte de la música y que Martínez se había puesto muy violento y había golpeado a la madre de la quinceañera. También hicieron hincapié que Basualdo se había comportado bien durante toda la noche y que quien volvió con el revolver fue Diego Martínez. Se contradijeron si hubo o no algún disparo, si Fabio tiraba o no botellas y piedras sobre el portón de la casa. Aluden que al pasar mucho tiempo hay detalles que se han olvidado y el disc-jockey confiesa que al hacer la primera declaración indagatoria estaban muy enojado porque la fiesta había terminado de esa manera.
Más declaraciones
Al día siguiente el primer testigo en declarar fue un vecino del lugar donde murió Fabio. Entre otras cosas dijo que él vio desde la ventana de su dormitorio a Diego correr a toda marcha seguido de un policía y luego a Fabio perseguido por un móvil sin balizas ni sirenas. Uno de los pibes dobló y el otro siguió y que al perder el ángulo de la visión corrió a la otra ventana. Allí vio el móvil atravesado y las piernas del joven tirado en el suelo. Explica que nunca pensó que estaba muerto. Ante la insistencia de los abogados defensores, explicó de todas maneras que había visto claramente que Fabio corría sin ningún objeto en sus manos.
Finalizando la mañana, el abogado querellante reprodujo los audios del cruce de comunicación radial entre móviles la Central de Operaciones de la Policía y Motorizada. En ellos se puede escuchar, cuando se solicita un móvil por Alpha 11 (asalto a mano armada) alrededor de las 7.25am, los datos de la persecución, por cuales calles se dirige la moto y que se desplazan dos individuos con arma de fuego. A las 7.31 am se escucha el pedido a gritos de González por una ambulancia. Luego de eso hay mucho silencio en las radios y el pedido continuo desde el CEO para que comuniquen que es lo que está pasando sin hallar respuesta de los móviles. Hay una serie de confusiones de direcciones adonde debe dirigirse la ambulancia. Luego de escuchar muchos de estos audios se escucha algo que sorprende a todos los presentes incluyendo a los jueces, desde el CEO piden a un móvil que se acerque a la dirección y así le puede contar que está pasando porque están actuando con mucho misterio.
El día viernes sólo concurren a declarar 2 de los 4 policías citados. El primero es un policía Videla, dice que él iba detrás de González en la persecución a pie, que este llevaba el arma desenfundada y que no puede asegurar que Fabio llevara un arma porque lo separaban casi cien metros de distancia. Fabio y Gonzalez doblan en la esquina y posteriormente cuando Videla lo va a hacer, se encuentra al chico en el suelo y el policía pidiendo una ambulancia.
El uniformado a cargo
El siguiente que declara es el Oficial Chivirino, el uniformado de más alto rango de la operación, quien al comienzo de su testimonio le aclara al juez que él no puede declarar sobre el viaje que hace, durante este operativo, al distrito de Cuadro Benegas porque la policía le abrió una causa por el uso indebido de un bien público por este mismo hecho. Explica que no puede declarar sobre ese aspecto en este juicio. Ante este inconveniente, sólo puede contar al tribunal que llega al lugar de la muerte, ve un cuerpo, no ve un arma, encuentra a su compañero en estado de shock, que lo aleja de la escena y él se queda custodiando la moto de los jóvenes en la esquina. Luego pierde toda manera de comunicarse porque se le bloquea su frecuencia de radio. El juez le consulta porqué, si él es el oficial a cargo, deja la escena del crimen y se va a custodiar una moto siendo que había más personal para hacer esa simple tarea, este responde que le salió hacer eso.
El día lunes atestiguaron dos policías más, uno es Mario Bernales quien ayuda a Lucero y detiene a Diego Martínez afirma escucha un disparo, ver a Fabio tirado pero no habla de lo sucedido con González y no avisa al CEO lo que ve. Otro policía, Bruno Gil relata algo parecido pero cuando se acerca al cabo imputado, le pregunta cómo está todo, este, tranquilamente le responde que está todo bien.
Ya comenzado el martes, se hacen presentes los testigos operadores de la central. Ellos describen los deficientes equipos de recepción que tenían, que no trabajaban con auriculares y que ambas frecuencias se escuchaban por parlantes en un mismo espacio. Uno de los operadores, en relación al audio citado donde un operador comenta que en el lugar están trabajando con mucho misterio, se intriga y decide, a pesar de haber terminado su guardia, se acerca, junto con otro operador, en su auto particular, a ver que sucedía.
Tras un día sin actividad, hoy jueves continuará el juicio hasta, por lo menos el 7 de octubre.
Al terminar de vivir estos cinco primeros días de Juicio las banderas y los carteles siguen acompañando. Las familias de Nelson González, Diego y la de Fabio siguen asistiendo. Los medios de comunicación de a poco se van interesando y acuden para registrar como se desarrolla este debate donde todos, imputados y querellantes, quieren y exigen justicia.
(Gentileza Noelia Nieto)