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En primera persona: Sonia, víctima de la trata

Descalificó el proyecto de la legisladora mendocina Saponara que busca legalizar la prostitución: "Es un horror".
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Sonia Sánchez fue explotada sexualmente durante 6 años. Hoy une su experiencia de vida a la reflexión teórica y política sobre temáticas de género, trata de personas y prostitución. Es autora del libro "Ninguna mujer nace puta" ny fue entrevistada por Martín Lubowiecki en el programa "After office", por MDZ Radio.

A sus 17 años, contrariando a sus padres, viajó desde su ciudad natal (Chaco) a Buenos Aires, como empleada doméstica, pero con exiguo sueldo. Fue echada a la calle, y explotada sexualmente durante 6 años, desde los 19. 

"Para mí -dijo- la lucha contra la trata es diaria. Como sociedad debemos todos pensar cómo decir ´basta a este delito´, que en Argentina se ha fortalecido demasiado, sobre todo en temas de trata de persona con explotación sexual".

Vos sos dura contra el Estado en el tema de trata.

Absolutamente, porque Argentina es un país abolicionista, ha firmado todos los tratados internacionales diciendo que va a trabajar para erradicar todo tipo de violencia hacia mujeres, niños y niñas, y para erradicar la prostitución, pero en los papeles, en la práctica no hace nada. Por eso existe la señora Lorena Saponara, que está presentando este proyecto cargado de violencia contra miles de mujeres empobrecidas de Mendoza. Hoy de las 7 mil mujeres que el gobierno dice que ha rescatado de la trata, ninguna hoy es sujeta de derechos, siguen siendo víctimas: Ninguna ha tenido sus derechos económicos, sociales y culturales restituidos. Entonces sí cuestiono al Estado, porque debe proveer trabajo, pero el 90% de las mujeres que son traficadas es buscando trabajo, porque no hay. El Estado debe proveer educación también, la mayoría tienen entre 17 a 22 años y no tienen escuela primaria. Tampoco tienen DNI, entonces cómo no vamos a cuestionar al Estado y a los Gobiernos.

El proyecto de la Legisladora mendocina Saponara (FPV) es para regularizar la prostitución. ¿Qué opinás?

- Claro. Es tremendo y duele, sobre todo, que venga de una mujer. Ella jamas va a ser puta, ni sus hijas ni sus nietas, porque tendrá un buen pasar. A Saponara el pueblo la ha elegido para que trabaje en el bienestar de las personas. Su obligación es legislar para que las mujeres que sean explotadas sexualmente en Mendoza tengan por parte del gobierno la restitución de sus derechos, no presentar un proyecto para que las mujeres pobres se conviertan en putas y mueran como putas. Es un horror, porque la prostitución no es un trabajo, y no hay una prostitución libre y autónoma, como nos quieren hacer creer.

¿Qué pensás de la gente de AMMAR?

- Yo he estado en esa organización y me echaron en 2002 por decir que la prostitución no es un trabajo. Además, sacando a las 5 fiolas sindicalistas, el resto son mujeres que siguen estando prostituidas. En el 2002 recibieron 12 millones de dólares para sindicalizar la prostitución como trabajo y ellas no van a morir putas, sí las mujeres pobres. Una representante de AMAR CTA tiene una causa penal por tráfico de personas, está involucrada en una causa porque traían mujeres del norte del país y las traficaron a Buenos Aires en varios prostíbulos. Hay escuchas donde la representante de AMAR CTA Capital tenía arreglos con los dueños de los prostíbulos y a las mujeres traficadas les daban el carnet de AMAR como trabajadora sexual. Dejemos claro que la identidad de trabajo sexual es partícipe necesario en este delito de la trata de personas, que necesita de la identidad de trabajo sexual.

¿Cómo es tu historia?

- Yo soy chaqueña, emigré a Buenos Aires a los 16 años buscando progresar porque comía cada 3 días. Trabajé limpiando una casa, a los 6 meses pedí aumento y no me lo quisieron dar, entonces mi patrona rica a los contrató a una paraguaya y me echó. Quedé en la calle y nadie podía decir que yo era una mujer buena que no iba a robar, así que nadie me daba trabajo. Viví 5 meses en una plaza y dormía en el tren de Once, así me entraron a la prostitución. Yo en Chaco no sabía que existía la prostitución, ni los fiolos. Le conté mi historia a una mujer, que me dio unas monedas para que me fuera a duchar, lo hice en el baño de la estación de hombre y le pregunté a esa mujer, con mis 16 años y me dijo: “Nada, los hombres van a ser todo”. Dicho y hecho, los varones me hicieron puta. Así entré a la prostitución. No recuerdo qué me hizo el primero que me prostituyó, sólo recuerdo cuando estoy entrando a un hotel que pagan por hora sola con un plato de comida caliente, por primera vez después de 5 meses. Después no recuerdo más los otros días siguientes, hasta que caigo presa. Como yo no tenía un fiolo, la policía no me recibía la coima para no ir presa. Así que yo vivía presa, entraba y salía. Un día compro un diario y encuentro uno en el sur, decía: Buen pago, camarera en Río Gallega. Me presento en la tarde y a las 6 de la mañana estaba volando a Río Gallegos, me espera un señor con un cartel con mi nombre, me lleva a un bar, muy bien puesto. Pero ahí me dicen que no iba a ser camarera, sino puta de nuevo. En ese prostíbulo VIP de Río Gallegos me hicieron una violación masiva 25 varones desde las 7 de la tarde hasta las 6 de la mañana, ellos le llamaban “bautismo”.

No recuerdo cómo escapé de ahí, estuve 6 meses y volví a Buenos Aires, pesaba 44 kilos. El tipo que me traficó desde Buenos Aires a Río Gallegos, sigue teniendo prostíbulos en Ríos Gallegos y en el Calafate y es millonario, tiene bares también, dos hoteles. El año pasado yo recibí una chica rescatada de su prostíbulo y ese traficante sólo estuvo detenido 3 hs y pagó 300 pesos de multa. Esto es porque la ley 26,842 -que fue aprobada en 2012- no está reglamentada, entonces este hombre sale con 300 pesos de multa y es millonario.

Hoy el cuerpo de una mujer de 17 años es vendido hasta 30 veces por noche y cada penetración cuesta 1000 pesos. Saquen la cuenta, sabiendo que en cada prostíbulo hay entre 10 y 20 mujeres. Es millonario el negocio de la venta de cuerpos.

Hoy Argentina no hace nada por restituir derechos, no hay trabajo, hay hambre, necesidad. Algunas de ellas reciben un plan social, que no es un derecho económico, menos social y menos cultural. Yo trabajo mucho en la prevención, por eso enfoco en los adolescentes, para una nueva construcción de una masculinidad, para que no vayan de putas. Yo digo que todos y todos por acción u omisión, somos responsables de que haya una persona prostituida.