Tiroteo fatídico: "Fallaron los controles", admitió Aranda
En el último año ha habido todo tipo de casos de policías en curiosos y fatídicos hechos en Mendoza. Se trata más de 10 casos de efectivos de esa fuerza envueltos en irregularidades serias.
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En el día de ayer, el episodio provocó un un tiroteo entre tres auxiliares de la Policía terminó con una mujer y su nieto de 8 años muertos en Guaymallén. El episodio ocurrió cerca de las 16 en una casa del barrio Solares de San Antonio de El Bermejo.
En circunstancias que se investigan, María Gabriela Fernández (quien en un primer momento se informó como uniformada pero luego se rectificó el dato) y los auxiliares José Ontiveros y otro de apellido Condorí se cruzaron a balazos.
Como consecuencia del violento episodio Fernández murió, al igual que su nieto, un nene de 8 años que recibió cuatro disparos, que habrían sido efectuados por Ontiveros.
El pequeño fue trasladado al hospital Notti pero murió al llegar por las graves heridas sufridas.
En el Barrio Solares de San Antonio de El Bermejo vivía Fernández, y en la misma cuadra dos de sus hijas, quienes son policías. Una de las hijas de Fernández se había separado de su pareja, el uniformado Ontiveros, quien tenía una restricción de acercamiento.
Cuando Ontiveros se entera de que su pareja estaba saliendo con otro hombre, decide acudir hasta la casa de ella, pero al llegar se encuentra con su suegra (Fernández) y es ahí en donde se produce el conflicto que acaba con el niño y ella muertos.
Según Carlos Aranda, responsable del instituto de seguridad pública, encargado de formar a los policías, “en situaciones como la de ayer ha habido una situación personal que no fue detectada ni controlada, pero es un caso puntual, no para analizar el resto de la formación de los policías”.
“Evidentemente han fallado los controles para que esto no pase, esto indica que hay que ir revisando el sistema constantemente. Hay que mejorar la contención y capacitación de los policías”, admitió Aranda, exministro de Seguridad, a MDZ Radio.
También agregó: “Este policía tenía un excelente desempeño profesional en casi 12 años en la fuerza, y esta situación personal lo sacó”.
En cuanto a los controles y seguimientos, el funcionario dijo. “El civil para ingresar al instituto debe pasar por un psicólogo y psiquiatra, luego se hacen cada dos años o cuando hay asensos. Pero no hay una rutina de exámenes porque no existe la capacidad para que 9 mil policías se hagan un test psicológico”.
Aranda también contó que “a veces ellos mismos los se presentan ante su jefe y les dice que está ante una situación familiar grave y se les saca el arma”.
En relación al método de alerta y episodios violentos en un policía, “la restricción al ordena un juez y deberá ser notificada para que se ordene los mecanismos de la restricción”, y que “el arma se quita a un policía con restricción de acercamiento”.

