Una brújula para el lado de la justicia
Los mendocinos nos conmovemos ante hechos gravísimos, como los femicidios que saltan a la luz, pero no dura tanto tiempo como para que muchas de las circunstancias que permiten que la violencia, las heridas y hasta la muerte se repitan cíclicamente.
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Por ejemplo, dos "perlitas negras" que MDZ pudo atestiguar:
1- En la justicia de Familia derivan a mujeres amenazadas o golpeadas hacia una oficina que no existe. Una mujer fue a denunciar que es agredida por su marido. Le recibieron más o menos bien su planteo, pero la derivaron a la Ofavmu. "¿La qué?". Ofavmu, le respondieron. La cuestión es que la vieja "Oficina de asistencia jurídica para la mujer" ya no se llama así. Los empleados de la Justicia de Familia no lo saben. Nadie les avisó. A pesar de los resonantes hechos que impactaron en Mendoza en los últimos meses. Por otra parte, cuando se sufre amenazas contra la integridad física, ¿por qué la víctima es obligada a sentirse más víctima y es tratada como un trámite? Allí lo que falta es una brújula que le ponga un norte hacia la prevención y la facilitación, no más vueltas y confusiones.
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2- "Si hay un problema que me llamen a mi celular". Una pareja se fue presumiblemente al casino y dejó a uno de sus hijos en el auto. La policía lo rescató. Los padres alegaron que fueron al baño, y se tardaron bastante. Llamaron al Órgano Administrativo Local, una oficina que, por ley, debe proteger los derechos de niñas, niños y adolescentes durante las 24 horas y los 365 días del año. "No atendió nadie", dijo la Policía. "Es que atendemos hasta las 20", respondió Mary López, la funcionaria a cargo que depende del ministro de Desarrollo Social, Cristian Bassín, nunca disponible para hablar de los problemas de su área. La empleada del Estado abundó, generosa, en todos los medios de Mendoza: "Si me necesitan, saben que tienen hasta mi teléfono particular, mi celular". Pero eso no es lo que hace falta. Lo que se necesita es que el mecanismo de respuesta ante un caso en que se vea vulnerado un niño, una niña o un adolescente, se active aceitada y eficazmente. Hasta ahora lo que funciona es el "peloteo" de culpas. Todos siguen trabajando en su puesto. Y en casos anteriores, hasta fueron reincorporados y hasta promovidos a mejores puestos políticos tras una leve sanción.
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