Perdón, por haber matado al periodismo
El insólito adelanto que hemos publicado hoy la mayoría de los medios de Mendoza anticipando la muerte de Fayad dos horas generó una verdadera conmoción en redacciones, producciones, estudios de radio y TV, y levantó una fuerte repulsa contra el periodismo entre oyentes, televidentes y lectores, que se expresó con fuerza en foros de los medios, canales diversos de comunicación y –por supuesto- las redes sociales.
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Es muy difícil explicar la razón de un error colectivo cuando la fuente no es única. No sólo los medios caímos en el penoso fallo. La UCR a través de su cuenta oficial de Twitter había confirmado el fallecimiento del intendente. Julio Cobos se condolió y luego debió pedir disculpas. Y explicó también en Twitter que había recibido la información de un funcionario municipal. Los dos canales de TV locales, Acequia TV (del gobierno), un ministerio, numerosos militantes y allegados, los diarios más importantes de Mendoza publicamos la información en una fracción de tiempo infernal que duró aproximadamente media hora. Muchos colegas admitieron haber recibido esa información en fuentes familiares, y varios conductores y reporteros pidieron disculpas en cámara. Incluso el Hospital Italiano quedó envuelto en la marea del error -según un reporte de Canal 9- hasta que su propio director salió en vivo para informar que la situación era gravísima pero que el intendente seguía vivo.
En cuestión de minutos, hubo una ola de disculpas de los medios, que retiramos la información, y las críticas se hicieron furibundas. Llamó la atención la particular saña aplicada -en sus comentarios respecto del error- de muchos comunicadores de organismos oficiales, ministerios, de legisladores nacionales, de gobiernos varios, y de la UCR y el PJ. E incluso de varios periodistas que atravesaron situaciones de conflicto y frustraciones profesionales en los medios a los que criticaron. Hubo mucho de venganza y resentimiento en esa ola. Está bien para el microclima snob del periodismo local, pero no aporta al debate sincero de la comunicación. Todos hacemos muchas cosas mal todos los días, y por hora. Algunos, por minuto.
La globalidad del error no nos exculpa. En la marea informativa no confiamos en nuestra propia información. Por lo tanto, pedimos nuestras más sinceras disculpas a nuestros lectores, y a la familia de Víctor Fayad, que si bien no albergaba esperanzas, merecía un desenlace sin el trauma de la presión mediática.
Un error no mata al periodismo, pero la desazón por el patinazo editorial nos obliga a todos a volver a revisar nuestros métodos y rutinas, y a rescatar las antiguas prácticas de chequeo de la profesión. Las redes sociales y los llamados de los amigos -y de los amigos de los amigos- no reemplazan a las fuentes.
Entre las muchas manifestaciones que se vieron hoy en las redes sociales, rescatamos una –por original- del colega Cristian Molina. La posteó en Twitter, y la compartimos con ustedes, reiterando nuestro pedido de disculpas a todos.

