Comenzó la depuración en la UNCuyo
A algunos les avisaron personalmente, pero la mayoría se enteró mediante un correo electrónico o por una llamada telefónica. De esta manera, a los contratados de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo) cuyos contratos finalizaban este mes se les comunicó que el lunes, ya 1 de septiembre, no debían presentarse a trabajar.
Respecto de este proceso de caída de los contratos, la universidad acaba de emitir el comunicado “Sobre la situación de los contratados en la UNCuyo”, en el cual se anunció:
La nueva gestión a cargo de la Universidad informó que no está rescindiendo ningún contrato sino que las diferentes modalidades de vinculación contractual y su conclusión a fin de mes fueron resueltas de esta manera por la anterior conducción de Somoza justamente para no condicionar un proyecto de trabajo diferente al suyo.
Ante la situación laboral planteada por el personal contratado, cuyo vínculo vence el 31 de agosto de 2014, y cuya problemática es de público conocimiento, las autoridades de la Universidad Nacional de Cuyo comunican; en primer término, que las distintas modalidades de contratación fueron oportunamente establecidas a término por la gestión saliente del ingeniero Arturo Somoza. Ello, institucionalmente, tiene una clara razón de ser y es, justamente, la de no condicionar a la nueva conducción respecto de la cantidad y la nónima de personal disponible para llevar adelante su gestión.
Por otro lado todos aquellos agentes que en su momento fueron designados por la anterior conducción eran conscientes que su nominación vencía indefectiblemente el 31 de agosto de 2014.
Sin embargo, la nueva gestión está analizando el cumplimiento, las funciones y los perfiles de quienes ocuparon esos lugares y eventualmente procederá a renovar el vínculo o darlo por caído como era de conocimiento para ambas partes: Universidad y personal contratado.
Por lo tanto esta gestión no rescinde ningún contrato.
Esta suerte de “limpieza” o “purificación” de los contratos en la UNCuyo se podía llegar a prever, porque este punto era, justamente, uno de los más cuestionados, ya que desde distintos sectores opositores o al menos no tan próximos al rector saliente, Arturo Somoza, se los criticaba argumentando que este sistema de contrato era usado muchas veces como favor político.
Sin embargo, entre la gente a la que hoy se le comunicó que no debía presentarse a trabajar el lunes hay quienes llevan muchos años trabajando en la universidad y que por lo tanto han atravesado varias gestiones, no sólo la de Somoza, más allá de que estas personas se alineen o no en el kirchnerismo.
Esto pone de manifiesto, además del problema que ya de por sí representa para la gente quedarse sin el puesto que ocupaba hasta ahora, que la precarización del trabajo es algo palpable en la UNCuyo, algo que existe y que pone en riesgo la fuente laboral de cientos de personas. De hecho, luchar contra esta precarización (disfrazada de contratos de trabajo) fue una de las consignas de más de uno de los candidatos al rectorado, entre ellos, el actual rector, Daniel Pizzi.
Años de trabajo precario
Hoy ha sido un día complicado, tanto en el Rectorado como en el Cicunc, y es que son varias las personas a las que se les informó que no debían regresar el lunes (no pudimos obtener números del Rectorado, pero del Cicunc son al menos 16).
Seguramente, era de esperar que muchos de los contratos establecidos durante la gestión de Somoza se cayeran hoy, especialmente los de quienes cumplieron un rol más de militancia dentro de la universidad. Pero no era muy esperable que personas que llevan hasta más de un década trabajando en la UNCuyo se vieran de repente sin trabajo.
Si lo analizamos desde lo meramente político, la actual gestión asume en su comunicado esta suerte de “limpieza” de contratados que venían del gobierno universitario anterior. De hecho, el mismo comunicado asegura que Somoza había elaborado esos contratos hasta este mes para “no condicionar un proyecto de trabajo diferente al suyo”.
Pero lo que no se entiende es que gente sin filiación partidaria esté viendo caer sus contratos, y mucho menos que les pase lo mismo a quienes trabajan en la universidad mediante la modalidad de contrato desde hace años, incluso más de una década.
Y esto último pone de manifiesto que es nuevamente un organismo oficial uno de los que más contratos o trabajo precario ofrece. Tomemos como ejemplo la radio Universidad, en donde, según pudimos saber, el 58 por ciento del personal es contratado, y este es un caso particular, ya que se trata de uno de los espacios que cuenta con mayor cantidad de trabajadores efectivos.
Si bien desde la UNCuyo aseguraron que este proceso de revisión de contrato por contrato aún no termina (por lo que puede quedar más gente sin trabajo), lo que implica que se estaría revisando caso por caso la situación de cada uno de los contratados, queda claro que no se está dejando afuera sólo a quienes por cuestiones políticas ingresaron a la gestión Somoza, sino que también corren riesgo muchos trabajadores que, por no haber sido blanqueados por la universidad, pueden perder el trabajo en el que se desempeñaron durante años.
Desde el Rectorado sostienen que se trata sólo de la no renovación de los contratos que vencían este mes, pero son cientos los trabajadores que, si no se explicita un criterio, pasan a sentirse en la cuerda floja, no importa cuántos años lleven trabajando allí ni la función que cumplan.
De hecho, MDZ Online pudo conversar con una persona que trabaja en los medios de la UNCuyo desde hace más de veinte años y a quien le dijeron hoy por teléfono que su situación se estaba revisando, por lo que durante el fin de semana le avisarían si debía o no presentarse el lunes. “No importa qué es lo que me digan, porque yo ya decidí irme, yo no me merezco este trato”, comentó esta persona.
Por lo pronto los trabajadores de la universidad esperan que cada uno de los casos se trate en paritarias. Además, han convocado a una reunión el lunes a las 10 y media en el Cicunc con el secretario general del Spunc, Víctor Yanzón; para analizar la situación de las personas a las que no se les renovaría el contrato.

